Desde que la vi hace años me encanta esa mujer, con su sonrisa tímida y su mirada seductora, cabe resaltar que es mayor que yo, eso me excita mucho más, mi relato basa una experiencia que no pensé vivir con ella, algo que ha sido más rico que me viene pasando en la vida.
Por coincidencias de la vida esta mujer ha quedado bajo mi responsabilidad en la empresa en la cual laboro actualmente, siempre que la veía sentía una atracción que no podía controlar, tomamos confianza con el pasar de los días y hubo una invitación a su apartamento a tomar vino, he ahí, coincidimos en el gusto por el vino seco, que delicia, ese día estaba nervioso debo aceptarlo, me preguntaba qué sería de esa noche, en realidad yo solo iba a disfrutar una gran copa de vino y una rica charla con ella, llegué a su apartamento, ella sacó una botella, deliciosa la primera copa mientras veía como sus labios tocaban el delicioso vino seco que estábamos degustando, hablamos de nuestras vidas, escuchamos música y sin darnos cuenta escaseaba esa botella, no fue más en la sala de su apartamento y me ha invitado a la habitación principal a ver una película, no sé si fue mi mente quien pidió viéramos una película algo caliente para entrar en confianza, ella acepto y entre risas todo comenzó, pasamos a cerveza en unos minutos y la confianza se iba haciendo mayor, mis manos ya rosaban sus exquisitas piernas y ella dejaba que jugara con su piel, la atracción fue mutua, sentíamos esas ganas de besar nuestros labios, no aguantamos más y como fiera salvaje me he lanzado a robarle un beso.
Un beso que no pudimos detener, su respiración agitada e incontrolable me hacía desearla más y más, tome con determinación sus nalgas que por cierto, son deliciosas y muy provocativas, la he montado encima y desnudado con tanta malicia y deseo que ella me solo se limitaba a demostrarme ese deseo, ha tomado mi verga con autoridad y la ha introducido completamente a su vagina excitada y temerosa de lo que estaba sucediendo, no puedo olvidar esa fiera que salió de ella al cabalgar de una manera deliciosa sobre mí, mientras mis manos morbosas y llenas de deseo acariciaban cada centímetro de su piel, no podía dejar de penetrarla, era tan exquisito sentir su vagina mojada en mi pene, mi deseo de seguir excitándola y dándole como Dios manda, duro y con mucha pasión, se cansó de cabalgar y la he puesto en cuatro, por Dios, tomarla de su cintura y penetrarla con autoridad fue lo más delicioso, no podía dejar de mirar sus hermosas nalgas, su delicada espalda y aún mas no podía dejar de darle muy duro mientras ella gemía y me decía que le diera más y más duro, que le encantaba como la cogía, no lo puedo negar, me encantaba estar en esa posición, nalguearla, clavarla tan duro como fuera posible y esperar que ella dijera cada cosa rica que la excitación le hacía decir , ha salido de la posición y se ha metido mi verga completita a su boca, que rico ese momento, su lengua era un manjar de delicias para mi verga, agarraba mis nalgas mientras arrodillada me chupaba una y otra vez, yo solo corría su churca cabellera para evitar distracciones en su trabajo, me ha dicho, “ tu verga me fascina”, su excitación era tanta que ha vuelto a cabalgarme, pero esta vez con mayor excitación, con mayor deseo, como toda una gata en celo, su estatura es perfecta, la he dominado encima y la he clavado con deseo, he hecho que se moje hasta mas no poder, ha subido la temperatura que hasta las cobijas nos han fastidiado, los gemidos no cesan, las ganas no paran, el ritmo sube y ella me pide que le dé más duro, que siga y no pare por nada del mundo, que mujer he tenido encima, que placer me ha dado, mi verga quiere derramar su leche y ella me pide que siga con tal ritmo, el momento llegó, derrame cada gota con satisfacción mientras ella se ha corrido y ha llenado mis piernas de sus lujuriosos fluidos, una noche que no se podrá olvidar, una noche para robarle risas a los recuerdos de solo imaginar que ese cuerpo tan exquisito fue mío. v







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