Y para terminar la mañana se colocó en cuatro en el borde de la cama, para que yo con mi pene frotara su vagina y su ano.
Antes de eso, tres días antes, nos conocimos en el chat de Guía, congeniamos a las mil maravilas y quedamos en vernos al día siguiente. Ese lunes nos conocimos, tomamos una cerveza y ella me mostró, y me permitió rozar, sus increíbles pezones. La cita para 'motelear' quedó agendada para dentro de dos días.
Nos vimos muy temprano el miércoles y fuimos a un motel en Chapinero. Allí teníamos todo lo necesario: jacuzzi, cama, aguardiente y muchas ganas.
Nada más cerrar la puerta empezaran los besos y caricias. Al tirarnos en la cama ella se quitó su blusa y pude ver de nuevo esos senos que me traían locos. Venían contenidos en un brasier de encaje negro que me permití dejarle un rato puesto, mientras me subía más el morbo por ella.
El pre fue intenso y durarero e incluyó cama, jacuzzi y ducha. En todos esos sitios los besos, caricias y mordiscos se repetían. En el jacuzzi ella tuvo su primer orgamo: mientra que mi boca y lengua se concentraban en sus senos, mi mano derecha se encargaba de su vagina y la izquierda de su ano. Sus gemidos la delataban y mis ganas aumentaban.
De allí pasamos a la ducha, dejamos correr el agua caliente hasta que casi nos quemara; le daba un plus a la escena que vivíamos. Allí vivimos un oral muy rico.
Acabados los juegos de inicio regresamos a la cama, tres o cuatro posiciones y muchos orgasmos. El primero me sorprendió, aunque ella ya me había comentado que hacía squirt, la primera vez que llegó con mi pene adentro fue delicoso.
Pasé a hacerle sexo oral, pues tiene una vagina preciosa y un clítoris muy rico en el que me concentré mucho. Movía mi lengua despacio, rápido, la penetrababa con ella, volvía a jugar con su clítoris y así hasta que llegó de nuevo. Otro delicioso squirt que recibí en mi boca. Su placer era mi placer.
Regresamos a la penetración y varias posiciones más; dos squirts más super ricos. Y ya casi que para finalizar una mamada muy rica para mí. Muchos y muy buenos movimientos con su boca. Mi pocisión me permitía ver todo lo que ella hacía con su boca y me excitaba más; verla cachetearse con mi pene la cara me ponía a mil.
Casi que para terminar ella apagó la luz y se subió a la cama como toda una gatica, con sus movimientos me pedía que rozara mi pene contra su culo. Iniciamos de nuevo con el juego previo: le abría las nalgas y rozaba mi pene. Se dilató muy rápido su ano y sin pensarlo dos veces ya se lo había metido. Delicioso ese culito y nalguearla. Creo que ambos disfrutamos mucho ese momento.
Finalizamos, como dos adictos sexuales, con sendas pajas. Ella se masturbaba mientras le recordaba todo lo que habíamos hecho, luego llegó mi turno.








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