Todo empezó un día normal en la página de Guiacereza, una tarde un poco oscura, y con ganas de hacer algo rico pero con una nena. Ventanas van, ventanas vienen, es mucha gente la que escribe, pero pocos interesantes, y más difícil aun una chica interesante. Esa tarde lluviosa me escribió una chica con la que hable un rato, me pareció interesante la forma como se expresaba así que mire su perfil, y vaya sorpresa: chica delgada, senos hermosos, buena cola. Mejor dicho me gusto. Después de tanto hablar decidimos darnos nuestros números de celular y así empezó este cuento.
Días después me escribió para conocernos, desde el principio fui sincera y le dije que era comprometida y tenía mi pareja, a ella no le molesto, solo me dijo: “conozcámonos y vemos”. Así fue, nos vimos, nos tomamos un café, charlamos y la chica salió mucho más linda de lo que me imagine. Cabello negro o quizás castaño oscuro liso, buena cola y entre su blusa podía ver o imaginarme esos lindos senos que ya había visto en el perfil de guiacereza.
Ese día solo nos vimos y quedamos en salir después a bailar o tomarnos algo, así como yo fui sincera ella también lo fue, y nos dijo que a ella le fascinaban las chicas, pero nada de chicos, igual mi esposo no vio problema en dejarnos estar juntas.
El tiempo paso y las cosas no se daban, pero tampoco las forzábamos, esperábamos que poco a poco o algún día se daría ese momento para poder compartir.
Un día cualquiera hablamos y me dijo que si podía ir en la noche, no le vi ningún problema y asentí.
En la noche me llamo que ya estaba cerca, y yo sin arreglarme. Pues Salí corriendo para darme una ducha y ponerme algo sexy pero ya era tarde, estaba en frente de la casa. No me dio tiempo pero al menos tenía una pijama sexy.
Después de charlar un rato ella me robo un beso, y deje llevarme por la emoción, la toque, sentí esa piel durita, sensible de una mujer, el rostro tan bonito, y empecé y seguí de ahí en adelante. Poco después nos quitamos las camisas y empezamos a besarnos lo senos, eran esos senos hermosos, redondos, lindos, se los apreté con más fuerza y empecé a lamerlos, chuparlos y tocarlos. Ella hacia lo mismo con los míos. Seguimos la faena y nos quitamos la ropa interior, que cola tan linda tenia, como hacia deporte se le notaba la cola firme, dura, rica. Esos besos se alargaron y no cabíamos de placer, mis manos en su vagina y las manos de ella en la mía. Luego de un rato nos sentimos incomodas en el sofá de la casa que era donde estábamos y nos fuimos para la habitación.
Mi esposo se hacia el loco, pero de reojo solo veía nuestra actuación, nuestras caricias y el deseo con el que nos tocábamos y nos sentíamos, él todo caballeroso en ningún momento intento intervenir, al menos en ese momento.
Luego de estar en la cama ella se me hizo encima, juntando nuestras vaginas, y rosándolas de una forma quizás un poco salvaje que nunca había tenido la oportunidad de tener, ya que aunque había estado con chicas antes, nunca me habían cogido, lamido y besado con ese tipo de intensidad, es decir se notaba que a ella le fascinaban las chicas y que yo le encantaba. Al menos eso creo.
El tiempo transcurrió y ella y yo seguíamos en la dinámica de hacernos venir bien rico, y en la sombra se veía a mi esposo dando vueltas, caminaba, entraba, salía, se notaba deseoso de ver la escena pero quizás por pena o por no sé qué guardaba la distancia. Aunque no aguanto mucho hasta que se acercó a nosotras y nos dijo: “puedo ayudar? Solo beso a Tatiana”. Ella creo que no quería pero accedió, y esto tenía mucha más dinamita, ahora no solo debía soportar el placer de ella sino también el de mi esposo, que me conoce demasiado bien y es capaz de lograrme un orgasmo en solo minutos.
Una vez entrado mi esposo a la faena sentía a esa nena en mis senos y mi esposo en la vagina, haciendo sumas, restas, tornados, no sé qué más cosas pero era una sensación simplemente deliciosa, tanto así que aunque intente soportar y aguantar lograron ese orgasmo súper delicioso del que no pude y gemí con fuerzas y duro.
Fue tan rico el gemido y el placer tan rico que sentí que a la chica le entro esa curiosidad tener ese sentimiento por lo que me dijo que si él también le podía hacer a ella. Él no se resistió y empezó a lamer y chupar esa linda, rosadita y pequeña vagina, y al igual que yo fue cuestión de minutos para escucharla decir ya no más, no más, no más…… estábamos exhaustas, cansadas, rendidas, después de tanto placer nada más rico que quedar ahí acostado sin mover un musculo. Pero mi esposo con ese pene duro, mojado y listo para estar conmigo y yo simplemente no podía más, así que le dije amor mañana te recompenso. Sin decir una sola palabra él se acostó junto a mí y me abrazo diciendo, “está bien, yo te entiendo”.
Créanme cuando les digo que normalmente no dejo así a mi esposo, pero esta vez era imposible, y aunque estaba dormida sentía ese pene durísimo en mis piernas y mi cola, rosándolo por todo mi cuerpo, y la verdad no tenía alientos para levantarme.
Ella me abrazo y me quede profunda entre sus ricos senos.
Al día siguiente sin siquiera despertarme sentí una mano entre mi vagina, luego una rica y sensual lengua, creí que era ella, pero no, era mi esposo que aún estaba duro como una piedra y que al parecer no había podido dormir pensando en nosotras. Esta vez abrí bien mis piernas para que me lamiera más, o para que me metiera ese rico pene duro y mojado. Y así fue, esta vez no duro tanto los besos y las caricias, sino directo al grano, o en este caso, directo a la vagina. Pero estaba tan sensible de tantas veces que me hicieorn venir la noche anterior que quizás fue cuestión de 6 o 7 minutos y ya me había venido. No podía ser!!, ya no quería más!!. Al girar mi cara veo la chica con esa cara de satisfacción escuchándome gemir mientras mi esposo me hacia el amor, él también lo percibió. Mientras mando mi boca para besarla y tocar su vagina mi esposo mando su boca a sus senos. Él me hacia el amor mientras chupaba sus senos y su vagina, mientras metía sus dedos en ella.
Una y otra vez seguíamos besándonos solo que esta vez cambiábamos, mientras el estaba en su vagina yo en sus senos, luego al revés, solo por un instante de tiempo sentí que ella también le gustaban los hombres, debido a que lo besaba y se dejaba acariciar con esa fuerza e intensidad que la caracterizo. Obvio no lo hacía con las ganas que lo hacía conmigo pero si se sentía delicioso. Una vez que estábamos en la exquisitez del sexo sentí un gemido masculino delicioso, había logrado hacer venir a mi esposo. Y aunque creí que él estaría con ella, quizás las cosas no se dieron o por pena no lo intento, y por mi parte yo tampoco forcé las cosas aunque días anteriores soñaba con ver a mi esposo haciéndolo con otra.
Ella también termino casi que al tiempo y se levantó para el baño, mientras yo me montaba encima a mi esposo para seguir con la faena. Tenía tantas ganas y era tan rico el sentimiento que aunque ya no quería venirme mas no podía bajarme me ese pene rico, esa sensación tan rica que es hacer el amor. Una vez encima y teniendo todo el control y el movimiento fue también cuestión de minutos venirnos al tiempo y terminar esa deliciosa experiencia sexual.
Por cuestiones de tiempo no he vuelto a hablar con ella, aunque me encantaría repetirlo, pero esta vez espero que desde el principio podamos estar juntos los 3, y quizás quitar el antojo de ver y filmar a mi esposo con otra.
Muchas gracias a todos por leer este relato y espero de corazón que les guste leer mi historia como lo fue para mí recordarlo mientras lo escribía. Besos.








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1 comentario
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login EntrarBien escrita.bien contada.bien vivida. Honesta.