Noche Celestial Inolvidable
Relato de comunidad Hetero: Generalschedule 6 min de lectura calendar_today Noviembre de 2016

Noche Celestial Inolvidable

Después de muchas conversaciones por chat, textos y audios durante un par de meses, además de unas largas horas de viaje, me encontraba yo en aquella estación de transmilenio donde nos habíamos citado. Era consciente que por motivos de salud, era poco probable que hubiera encuentro sexual,....

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Después de muchas conversaciones por chat, textos y audios durante un par de meses, además de unas largas horas de viaje, me encontraba yo en aquella estación de transmilenio donde nos habíamos citado. Era consciente que por motivos de salud, era poco probable que hubiera encuentro sexual, pero aun así anhelaba tan solo verla, acariciarla, abrazarla y besarla. Me había llamado para informarme de un corto retraso por el tráfico, entonces en cada minuto que pasaba, mis nervios se volvían mas incontrolables.

De repente suena mi celular, y en medio de los nervios y con las manos semi-temblorosas contesté: -Yo: aló? -Dulce: hola amor, ya me estoy bajando del taxi. Si quieres nos vemos afuera de la estación -Yo: claro que si amor, ya voy saliendo entonces. -Dulce: ok ya nos vemos -Yo: bye en cada paso que daba, mi corazón aumentaba su ritmo cardiaco, e inevitablemente todo el cuerpo lo tenia semi-tembloroso. Por mi mente pasaron los recuerdos de muchas conversaciones, muchas fotos y el saber que por fin la vería por primera vez, era algo tremendamente maravilloso. Salí por fin de la estación y la divisé al otro lado de la calle. Con una blusa café, una minifalda roja y unas medias veladas que de momento no me fijé en la “casualidad”, pero luego de un par de horas me di cuenta que era la misma ropa de una foto muy sexy que había subido a facebook. No podía esperar a que ella cruzara la calle, pues mi ansiedad era muy grande, así que luego de una eterna espera a que cambiara el semáforo, le hice señas de que me esperara allí y yo cruzaría la calle. Cuando lo hice, mi emoción le ganó a mi timidez y nos dimos un beso y un abrazo sumamente emotivos.

después de un largo rato de darle besos en todos los rincones de su piel donde me eran posible estando en la calle, decidimos hacia donde ir a caminar un rato. Fuimos al centro comercial, y solo basta con describir que hicimos un papel protagónico mas romántico que la famosa obra “Romeo y Julieta” de “William Shakespeare”. mientras tomábamos cappuccino, hablamos, nos reímos y nos miramos a los ojos. Fué algo mágico, sencillamente tierno y romántico, pues esa mujer me hace derretir.

Era enorme nuestro deseo de permanecer juntos a solas en una cama bajo las cobijas así hubiera sexo o no. Así que dispuestos a alquilar una habitación sin pensar en relaciones intimas, nos dirigimos a un hotel, donde luego de bromear un poco con quien atendía para calmar nuestros nervios, nos indicaron una habitación en el tercer piso. Ese cuarto que seria testigo de una noche inolvidable… Luego de cerrar la puerta, para nosotros desapareció el resto del mundo y solo éramos nosotros. Nos dimos un sensual, amoroso y apasionado beso; luego comencé a besarle el cuello mientras mis manos comenzaban a recorrer todo su cuerpo, tal como se lo había descrito en varias conversaciones subidas de tono. Interrumpimos el preámbulo mientras ella iba al baño y yo aproveche para quitarme los incómodos zapatos cafés en forma de bota (estilo bota Brahma). Cuando ella salió, fui de inmediato en busca de la unión de nuestros labios y a continuar con mis manos juguetonas. Mi mano izquierda se encargaba de acariciar su rostro y luego de sostener con firmeza pero con delicadeza su cabeza hacia mi para facilitar el beso; mi mano derecha parecía cobrar vida propia, pues recorría su espalda, nalgas y piernas. Luego se introdujo debajo de la blusa y acaricié su espalda directamente a la piel mientras mis besos ya iban en su cuello. Baje hasta donde pude y luego le ayude a quitar la blusa. Tenia ante mi una mujer maravillosa que esperaba ansiosa que yo disfrutara su cuerpo, lo cual no tarde demasiado en empezar a hacer, pues mis labios se fundieron de nuevo con los suyos mientras nos íbamos recostando en la cama, luego fui bajando por su cuello hasta llegar a sus pechos por encima del brasier el cual le quite de inmediato. esos pezones rosaditos en esos deliciosos, redondos y sabrosos pechos me dejaron paralizado por un par de segundos. Definitivamente me cautivaron, al igual que ella siempre lo ha hecho conmigo. Me quité la camisa y comencé a besarlos, lamerlos, saborearlos, mientras mi mano derecha recorría su vientre y bajó directamente hasta sus piernas. Esas piernas que muchos hombres deseaban y que en ese momento yo tenía la gran dicha de poder tocar y acariciar… era un momento tremendamente erótico y sensual. En un momento subí mi mano hasta su intimidad, comprobando que sus medias veladas eran enterizas y entonces pensé: -Mi querida dulce, usaste muy bien ese dato que dejé alguna vez en el grupo. Le atinaste porque me encantan las medias veladas enterizas. Luego de un par de minutos haciéndola delirar de placer mientras disfrutaba con sus pechos, decidí bajar lentamente por su vientre procurando que no quedara ni un centímetro sin recorrer con mis labios. Le quite su falda, luego sus pantimedias y tan solo quedó con una tanga negra semitransparente. Me quité mi pantalón color beige, acerqué mi cara y aspiré su olor; un perfecto y pulcro olor a intimidad femenina. Un éxtasis para mí. Entonces procedí a quitarle la última prenda que impedía su desnudez. Se apreciaba una vagina altamente atractiva y sexy. Luego comencé el recorrido nuevamente: sus labios, cuello, pechos, vientre y por fin comencé a brindarle el sexo oral del que tanto le había hablado y el que tanto deseaba darle. Mi lengua jugaba con su clítoris y su sabor para mí era el néctar más preciado que me haya podido brindar la naturaleza. De vez en cuando la introducía en su orificio vaginal y luego continuaba con su clítoris, mientras la habitación era inundada por sus gemidos cada vez más fuertes.

Mi miembro ya reclamaba su lugar, pues no era justo que mis manos, labios y lengua disfrutaran de su sexualidad pero el no. Entonces subí lentamente mientras le daba besitos por todo su cuerpo hasta que llegué a su boca, me quite mis bóxers color negro con rojo y muy delicadamente comencé con la penetración ayudado por la humedad de su intimidad. Fue un momento glorioso, pues la visión de su cara de placer y sus gemidos junto con la sensación de la penetración, fue algo que por poco me lleva a eyacular en ese instante.

Acto seguido, puso sus manos en mi espalda y sentí algo de temor, pues recordé su confesión que le gusta rasguñar hasta cierto punto, pero tan solo recorrió mi espalda y nalgas con sus dedos mientras movía sus caderas para cooperar con el ritmo de la penetración a la vez que gemía de una manera muy sensual y placentera. Al momento de su orgasmo, comencé a sentir sus uñas en mi espalda, pero me desinhibí un poco y disfruté de sus uñas allí, pues sabía que era el resultado de su placer. Luego un par de orgasmos suyos de manera similar, con la satisfacción de haberla complacido y con muchísimas ganas de tener mi orgasmo, comencé a eyacular dentro suyo mientras nos besábamos en la boca… fue otro momento glorioso y maravilloso. Luego de unos tiernos besitos, me bajé de encima suyo para hacerme a un lado y abrazarnos como un par de angelitos. Parecía que habíamos alquilado una habitación en el mismísimo cielo, pues yo me sentía en las nubes y encantado con esa mujer. Luego de muchos mimos, abrazos, caricias y besos, la libido volvió a subir y continuamos con una serie de encuentros que jamás se van a borrar de mi memoria. Este es el relato de nuestro primer y espectacular encuentro sexual. Aun no sé si relate los encuentros posteriores en esa noche y la mañana siguiente, pero por ahora esta es la descripción de esa primera vez entre nosotros.

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26 de noviembre de 2016

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Escrito por

Soy hombre heterosexual

Comentarios

1 comentario

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  • insaciablesw
    insaciablesw · 26 de nov de 2016

    que relato tan malo, debe ser cortos , claros y objetivos, muy largos dan pereza leerlos y se vuelve aburridor tanta cursereria

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