Ya pasaron dos semanas desde ese encuentro lleno de lujuria y pasión, no he sido capaz de aceptar ir nuevamente a su oficina aunque seguimos hablando por internet, aún no estoy preparada para verlo, pero no paro de revivir esas escenas en su oficina; cómo me besaba, sus manos en mis pezones estimulándolos, perderme en un orgasmo sensacional al escuchar como tenía él el suyo. La verdad es que desearía aparecer de nuevo en su oficina y pedirle que me follara, sigo deseando sentir su piel sobre la mía, anhelando que sus manos me recorran y que su verga me clave sin compasión….. pero aunque no soy capaz de verlo debo asistir a una clase en esa sede y probablemente me lo encontraré en los pasillos sin poder escapar y justificar mi distancia hacia él.
Llegó el día de mi clase y tomo mi sueter blanco y con botones negros, salgo a la calle rumbo a la universidad dejando mi cabello castaño suelto… media hora después entro a la sede y por casualidad me cruzo con él, un poco arrogante porque no habíamos hablado, apenas cruzamos miradas y él continuó con su camino, estando en clase me interrumpió el sonido de un msj en el celular en el cual solo me decía - vaya hasta que por fin te veo y por casualidad – solo lo leí y continué con mi clase, un nuevo msj vuelve a desconcentrarme - quien te crees para dejarme en visto y no darme la cara - la expresión de mi rostro cambió inmediatamente ¿¡Que, que!? Este idiota que se cree. Esperé finalizar mi clase y de inmediato subo a su oficina, miro si está y él aún no me ha visto entro con furia y cierro la puerta volteo a verlo de inmediato y le pregunto -¿Y qué vas a hacer - digo sarcástica- no nos compromete nada aún para que me trates como si fuera tuya?
Me mira impotente y antes de que pueda hablar le increpo - no tienes la autoridad para mandarme sobre que debo hacer - … se vuelve piedra y yo sigo – lo único que pasó no fue nada comprometedor al final no lo hicimos y no tienes derecho a reprocharme sobre si te escribo o si no vengo a tu oficina, además no es mi culpa que tu ego te haga pensar que me tendrás a tus pies - no sé porque me tenía tan fuera de quicio si fue su mirada y no saludarme en la entrada o fue su estúpido mensaje en medio de mi clase.
Se levantó de sus silla y me agarró con fuerza lastimándome con su brazo, ese brazo que me había excitado hacía unos días y que hoy me estaba haciendo daño. – ahora debo decirte que si no querías que me pusiera así no debiste provocarme de la forma en que lo hiciste la última vez - eran más de las 8 de la noche y bien sabía que no había nadie en ese piso… cambió mi brazo por mi espalda acercándome a él con brusquedad, lo miré con rabia y le dí una bofetada diciéndole - eres un petulante y no tendrás nada más de mi con maltratarme – tomé mi bolso y me dirigía a la puerta pero sentí de nuevo sus manos y sus brazos rodear mi cintura, esta vez sentí como su boca rozaba mis oídos y susurró – con que quieres jugar rudo ¿no? – me haló de nuevo hacia él pegándome a su cuerpo haciéndome sentir lo excitado que estaba, luego me tumbó con fuerza en el escritorio; sujetó con sus manos las mías impidiendo moverme con sus caderas presionando mi pelvis y piernas, estaba totalmente inmovilizada y aunque me restregué con fuerza contra él para tratar de zafarme fue inútil - no eres la única que sabe jugar así- dijo apoyando su pecho contra el mío, besó mi cuello con calma y pasión, le grite -¡Que te crees que haces!- no me hizo caso y siguió besándome el cuello con calma como si fuera un ritual, llevó sus labios a mi oreja y aprovechó para darme un suave mordisco, aunque aún tenía malgenio sentir su rudeza y sus ganas de dominarme me hacían excitar…
Continuará…








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