Era una tarde lluviosa, y Alejandro había quedado de recogerme para salir a comer algo. Yo estaba nerviosa debido a que él me gustaba mucho y sentía una fuerte atracción hacia él. Mi primer plan de provocarlo con un vestido corto había fallado, estaba lloviendo y tocó vestirme de jean y chaqueta, pensaba que ese día nada iba a pasar.
Cuando nos encontramos a las 3:30 en un parque cercano a mi casa noté que tenía una actitud rara pero no le presté mucha atención. Mientras decidíamos que hacer y qué comer, entre risas me dijo: comámonos y tengamos sexo. Lo miré sorprendida sin saber qué responder, solo sé que me lancé y lo bese tan apasionadamente que sentí cuando se le empezó a poner dura. Inmediatamente cogimos un taxi y nos fuimos a un motel.
Al entrar a la habitación sin duda nos abalanzamos el uno al otro y nos empezamos a besar, yo mordía sus labios y el me daba esos en el cuello, era algo muy excitante. Yo podía sentir como su pene estaba de duro y como mi vagina ya chorreaba jugos esperando a que me metiera esa verga hasta el fondo. Me quitó la camisa casi que rompiendo sus botones y ahí estaban mis tetas en su sostén de encaje negro el cual empezó a quitar con los dientes, luego me chupo los pezones, los succionaba suavemente, los mordía, era algo delicioso.
Yo tomé la delantera y le quité toda la ropa, y que sensación de placer cuando veo su pene tan erecto y duro que parecía que iba a estallar, sin pensarlo dos veces me lo metí a la boca. Le chupé por varios segundos sola la punta de esa deliciosa verga y luego me lo comía completo hasta el fondo mientras lo iba succionando, besaba sus bolas, las chupaba por todas partes mientras con mi mano lo masturbaba, le pasaba mi lengua desde la base hasta la punta y otra vez me lo tragaba, y cuando él trataba de quitarme no lo dejaba, solo pude soltar ese delicioso pene cuando sentí su lechita caliente en lo profundo de mi garganta, estaba tan delicioso y tan excitada que me lo tragué todita esa lechita.
Mientras su buen amigo se volvía a animar, Alejandro me terminó de quitar la ropa y me dio un excelente oral, sentía como su lengua jugaba con mi clítoris y como acompañado de sus dedos mi vagina se ponía más húmeda. Estaba tan concentrada en lo que estaba sintiendo que no me di cuenta cuando él separó su cara y me penetró; gemí inmediatamente de placer, lo que había esperado tanto ya por fin estaba dentro de mí. Mi cuca se lo estaba comiendo y estaba recaliente, podía sentir como mis jugos escurrían por mis muslos y los de Alejandro. Sin mediar palabra me volteó y me dio en cuatro muy duro, yo estaba gritando de tanto placer, podía sentir como sus bolas rebotaban en mi clítoris, sus nalgadas tan deliciosas, era el mejor sexo de toda mi vida. Finalmente, mientras él me reventaba el culo y yo me masturbaba tuve un delicioso orgasmo, que tan solo de acordarme y escribir este relato, ya estoy mojada y esperando nuestro nuevo encuentro.
Alejandro, este relato es para ti; y a los que lean esta historia espero que les guste, los caliente y comenten como les pareció.








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1 comentario
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login EntrarMuy bien escrita, que rico que la pasaron