Me gustaría invitarte a cenar a un restaurante, a un hotel elegante, observarte más hermosa que siempre adornada por tu elegancia y sensualidad al vestir. Previo al cumplimiento de la cita, saber que te dedicas a consentirte en el salón de belleza, administrando el cuidado de tu piel y cabello como acostumbras. Usarás vestido corto que destaque tu silueta, tacones que estilicen tus piernas y levanten tu derrier. No usarás ropa íntima, tus senos operados y culo estarán prestos para una noche de morbo público de tal manera que estés incómoda por exponer tu coño al sentarte y permitas la posibilidad de que tu gallito se excite con la brisa del viento que te roce inicialmente. En lo posible y si no te incomoda, me gustaría que lleves incrustado un dilatador anal que alimente el deseo de tener sexo duro y placentero. Nuestro diálogo se centrará solo en ti, en la admiración y gusto que inspiras, tu bolso incluirá las vergas vibradoras que te veré usar y usaré para generar el mejor éxtasis que hayas sentido. Mi curiosidad provocará que te meta el dedo en la vagina, para saber cuan mojada y dilatada estás. Lameré arrodillado o sentado frente a ti, tus labios vaginales y mamaré hasta el orgasmo tu clítoris erecto. Te penetraré a mi gusto y ritmo, besaré tu cuerpo y me deleitaré con toda tu belleza, te veré dormir entre sábanas blancas, te indagaré sobre tus experiencias sexuales favoritas y cuáles podemos llevar a la realidad con seguridad o fantasear con ellas a través de otros medios que no expongan nuestra integridad física y mental.
Me encanta verte en ropa íntima, eres muy bella, igualmente cuando te vistes sabiendo que serás objeto de admiración y morbo, elegante, estética y sensual. ¿Cuándo, dónde y a qué hora me concederás este deseo?








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