Ella es joven, tal vez demasiado para ser tomada por un hombre de mi edad, pero lo suficiente para retorcerme la cabeza con cada movimiento, tiene ese encanto de Lolita, esa inocencia malvada que me hace desearla y evitarla al mismo tiempo.
No es necesario decir su edad, tal vez sea peligroso, pero creo que si puedo describirla, y será un placer: tiene la estatura promedio de una mujer colombiana, es delgada, de piernas largas y contorneadas de tanto subir y bajar las escaleras que llevan a su casa, piel dorada gracias al sol y su afición por la natación, sus caderas redondas, levantadas y firmes, casi imposibles de no mirar, pechos pequeños, apenas terminándose de desarrollar y cabello rubio.
Somos cercanos, bastante, lo suficiente para compartir con ella esos momentos en los que, creo que por inocencia, sus movimientos me sugieren mirar en busca de esas líneas delicadas que dibujan esos lugares que tanto perseguimos los hombres, sus nalgas doradas con cortos vellos rubios, que se asoman tímidamente cuando su pantalón desciende al sentarse, o esas sensuales líneas de la pelvis que se juntan hacia abajo como señalando el camino que tanto quisiéramos seguir; otras veces, su falda revela entre juegos algo más que sus piernas, sus pantys ajustados que evito mirar aunque tanto me provoque.
De tanto en tanto fantaseo con ella, imagino como su inocencia se transforma en curiosidad y luego éste en deseo, quisiera ser el objeto de sus fantasías, quisiera que un momento de juego nos llevara más allá, que sus miradas de simpatía se cargaran de picardía y lujuria, poder acercarme, tocarla y disfrutar cada centímetro de su piel.
Es difícil actuar con naturalidad, a pesar de tantos años de conocerla y hacer parte de sus juegos infantiles, más cuando se tiene la cabeza llena de deseo, verla en pijama resulta ahora estremecedor, sentarme cerca a ella y sentir su olor, rozar accidentalmente su piel, suave y jóven, no es lo mismo que solía ser; sin embargo es necesario, en virtud del respeto y el cariño que le tengo.
Esta historia aún está por llegar a su desenlace, o tal vez este sea el desenlace, tal vez ella, como muchas otras, sea solo una fantasía.








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