Hola, les voy a contar mi primera experiencia, pero antes quiero comentar algo de mí, soy ya un hombre maduro, y profesional, no muy amiguero, y bastante casero por así decirlo; en el conjunto donde resido, conocí a Gustavo, el también hacia parte del consejo de administración al igual que yo, y desde ese momento, se creó cierta química, ya que nos hicimos buenos amigos, incluso a nivel familiar. Un día después de una reunión de consejo, me invito a su apartamento a revisar unas cotizaciones, para una serie de arreglos del conjunto; a lo cual como terminamos temprano dicha reunión, accedí. Después de saludar a Martha (la esposa de Gustavo), me invito al estudio para que no nos interrumpieran los niños de ellos, y así poder trabajar sin contratiempos. Cuando estábamos revisando las cotizaciones y al unísono de un trago de wisky, Gustavo recibió un mensaje de texto en el computador, el cual alcance a ver y era de la página de guía cereza, y valla la sorpresa mía cuando entablamos la conversación al respecto, pues yo también le comente que estaba inscrito en ella.
Me comento que le agradaba ingresar al chat, y mormosear en ella. Especialmente en la sección de gay y trans; ya en ese momento creo que nos habíamos tomado unos tres o cuatro tragos, y esto nos dio la “fuerza”, para contarnos ciertas intimidades, tales como mi fetichismo por la todo tipo de ropa y accesorios femeninos. A los cual el me comento que su deseo era verlos lucir y tener la posibilidad de fantasear con una persona con estos gustos. De todo eso hablamos y la verdad no lo volvimos a hacer, aunque la amistad siguió, y creo que con mucha más confianza que antes.
Algún tiempo después, luego de colaborarle en unos negocios que él estaba haciendo, (sin ningún interés económico de mi parte como se lo expuse), me pidió que lo acompañara a unas diligencias que tenía que hacer en la ciudad de Girardot, donde además tiene una casa en uno de los mejores conjuntos cerrados de allá. A lo cual accedí ya que Martha también me pidió que lo acompañara; así que ambos nos fuimos para allá, con la venia, de nuestras respectivas esposas.
Al llegar a Girardot, Gustavo me dijo que estaba muy agradecido por el asesoramiento que le había prestado para los negocios en que lo acompañe, y que como yo, no le había querido recibir ningún dinero por ello, él se había tomado mis deseos de vestir como mujer en serio, y en contra prestación a mi colaboración el, iba a hacer que se convirtieran en realidad, al igual que los de él. Por lo tanto, me había comprado todo lo necesario (vestido, zapatos, peluca, ropa interior, y sobre todo unas prótesis de seno), para que yo por primera vez pudiera salir a la calle vestido de mujer. La verdad pensé no recibir nada de eso, pero las oportunidades son escasas, y como me dijo, también sería muy grato para él, pues también cumpliría su fantasía de poder salir y hablar con una chica trans. Sin llegar a tener nada de sexo, ya que los dos no teníamos presupuestado llegar a las ligas mayores.
El caso, es que Gustavo, ya tenía hablado con una chica que trabaja de una peluquería, la asesoría para mi transformación. La cual debo decir que fue excelente, ya que me ayudo en todo, uñas postizas, depilación, peinado, maquillaje y todo el andamiaje, para poder salir a la calle como toda una chica. En esto gastamos casi toda la mañana, y cuando termino de arreglarme, salí a la sala, donde estaba Gustavo a mostrarle mi transformación, (aunque debo decir que las piernas me temblaban por la sensación de éxtasis en que me encontraba); tanto el, cómo Gladis, (la chica de la peluquería), estaban fascinados con dicha metamorfosis, e indudablemente yo también. El caso es que salimos a llevar a Gladis cerca a la peluquería donde trabaja, y luego fuimos a almorzar, e indudablemente a un supermercado para comprar todas las cosas que faltaban en la casa. Esto fue algo inolvidable, poder salir así vestida, (con sandalias de tacón alto, falda corta, y una camiseta con cierto escote, la cual dejaba ver un hermoso brasier de encaje); realmente estaba extasiada y muy emocionada son ello. Cuando llegamos nuevamente a la casa, ya entrada la noche, Gustavo que estaba encantado por poder haber realizado su fantasía, al igual que yo, me invito un trago de Wiskey, el cual acepte con agrado, y nos sentamos al borde de la piscina a hablar de todas las sensaciones vividas en la tarde, y de cómo nos habíamos sentido con ellas. Al rato, ingresamos a la casa y como estaba el equipo de sonido sonando con música excelente para bailar, Gustavo me invito a bailar, para que así pudiera seguir “actuando” como toda una chica. La verdad no soy muy amante del baile, pero estaba encantada de poder hacerlo también. Lo único grabe, es que al son de la música y del rose de nuestros cuerpos, ambos nos fuimos prendiendo, y a Gustavo le empecé a sentir un bulto en su entrepierna, por lo cual me pidió disculpas, pero la verdad yo estaba encantada con todo ello. No sé, pero el caso es que luego de un rato, el, me dijo que le agradaría besarme, a lo cual yo accedí, ya que como había comentado, yo también estaba excitada. Fue así como al son de la música nos besamos, inicialmente en una forma un tanto cortes, pero luego ya fue con todo el ardor de una buena calentura, sin embargo tímidamente baje mi mano hasta rosar muy superficialmente ese bulto, a lo cual ya estaba siendo correspondida con las caricias que Gustavo le daba a mi trasero.
Gustavo me dijo que si quería tocársela, a lo cual yo accedí encantada, ya que nunca lo había hecho (ni había visto una verga en vivo y en directo), y poco a poco llegue ante ella, a lo cual Gustavo, con un ligero, pero suave empujón me hizo llegar a tenerla frente a mi boca; a lo cual no me hice de rogar y la tome entre mis labios (aun con un toque de colorete), y empecé a chupársela, la metía dentro de mi boca, para luego sacarla y acariciar con mi lengua la cabecita rosada de una hermosa y dura verga. Así estaba yo, de rodillas, frente a ese lindo y duro instrumento de placer, cuando Gustavo, con gran delicadeza, pero con vigor me acostó sobre el sofá de la sala y poco a poco entre caricias y besos, me fue quitando toda la ropa hasta quedar solamente con los zapatos puestos, luego de esto, me acaricio la verga, que ya a estas alturas también estaba dura y luego se entretuvo con mi trasero. La verdad no sé de donde lo saco, pero cuando me di cuenta, me unto un lubricante en mi trasero y me dijo que me iba a ser suya, a lo cual accedí con cierto temor, pues como saben era la primera vez que yo iba a estar con un hombre, pero muy lentamente y muy cortésmente me fue penetrando, aunque dolió un poco, es una sensación muy rica, aunque al comienzo, fue un movimiento suave, a medida que tomaba más confianza me fue bombeando con más fuerza, mientras me decía que estaba muy rica y que mi trasero era apretadito, luego me paso al frente de él, (ya que me tenía boca abajo y recostada sobre el sofá), y como el, ya estaba sentado sobre el sofá, me hizo sentar encima suyo, luego de haberme metido ese gran, duro y hermoso falo, yo gemía del placer y bailoteaba frenéticamente mis nalgas y cadera, para hacer que esa linda verga se moviese al unísono con mi movimiento. Mientras Gustavo me decía que rico y que más, y que me movía muy sabroso, al mismo tiempo el, me acariciaba las nalgas y me daba una que otra palmada en ellas. Cuando de un momento a otro, sentí que se ponía más dura y que Gustavo hacia énfasis en mis movimientos de cadera y al mismo tiempo gemía de placer y me pedía que más, que no parara y en ese preciso momento sentí como se llenaba mi trasero de un líquido caliente, y Gustavo acentuaba también sus movimientos, penetrándome más profundo aun y como gemía en un estallido de semen y placer, a lo cual yo también explote en un orgasmo delicioso, ya que sin quererlo, había frotado mi verga sobre el torso de Gustavo haciéndome llegar también al clímax del orgasmo. Así quedamos, yo sentada sobre las piernas de Gustavo, rendidos pero felices por ese delicioso momento de placer. Luego de esto, al salir de la ducha, Gustavo, me tenía otro regalo, y me dijo, que si iba a estar todo el día vestida de niña, lo más justo, sería que lo terminara durmiendo en un lindo babydoll, a lo cual accedí, pues sería fantástico dormir con el puesto. Y Para completar, Gustavo, me invito a dormir en el cuarto de él, si yo quería, y como podrán imaginar, acepte encantada, ya lo que paso después, es otra historia, que se las contare después, pues estuvimos en Girardot tres días más, para lo cual como podrán imaginar tuve que salir a comprar más ropa y lógicamente se la lucí a Gustavo.








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