Este es mi primer relato. El primero de buenas experiencias que me han ocurrido hasta ahora. Tengo 30 años, soy blanco, con un poco de acento paisa. Voy al gimnasio desde hace rato y mi cuerpo va por buen camino, especialmente mis pectorales y gluteos.
El relato ocurrió hace dos años en Bogotá. Después de mirar en la guía gay Colombia encontré que existía un bar donde habían strippers. Me animé mucho a ir, aunque a la expectativa de si los chicos estarían realmente buenos o sería una payasada. Finalmente, una noche de sábado me animé a ir. Cogí un taxi desde mi apartamento hasta Chapinero y llegué pasadas las 9:00 P.M. Pagué el cover, subí las escaleras del lugar y en un tercer piso estaba la acción: varios hombres con cuerpazos y en calzoncillos bailando en la pista y a los clientes de las mesas y la barra. Me gustó la escena, pedí una cerveza y me senté en una silla cerca a la pista para observar a estos adonis. Al rato me percaté de un chico joven que estaba al lado mío, era delgado y de cara bonita. Comenzamos a charlar, me dijo que tenía 19, que estudiaba en una universidad privada. Hablamos de lo buenos que estaban los bailarines, en fin. Nunca me imaginaría lo que pasaría. Después de varias cervezas, vimos que llegó un grupo de amigos, entre esos estaba un man moreno, cabello rasurado, atractivo y de cuerpo bien trabajado en el gym. Desde el principio me miró y me coquetió, pero lo perdí de vista por un buen rato. Luego sus amigos se fueron, pero oh sorpresa, él se quedó. Se acercó a la mesa donde estábamos el jovencito y yo. Comenzamos a bailar y a calentarnos. Nos contó que era samario. Después de las muchas cervezas, los tres bailábamos juntos y nos besábamos desaforadamente. Así duramos, y a las 2 de la mañana se acabó la rumba. Surgió la pregunta, y ahora qué?. Salimos del bar, nos fuimos los tres para un motel que quedaba al frente del bar. Entre todos nos comenzamos a quitar la ropa, nos besábamos y la pregunta era quien le da a quien. La primera "pareja" fue, el jovencito vs el samario. El jovencito, se colocó el condón sobre una verga grande y más bien delgada y comenzó a darle al samario quien se quejó mucho al principio, pero luego lo disfrutó en forma. Yo mientras los besaba a los dos y esperaba mi turno. Cuando terminaron, el samario me cogió el culo, comenzó a lamérmelo y a decir "qué culo más bueno el de este paisita". Se colocó el condón, lo empezó a meter despacito y comenzó a darme duro. Mete y saca. A mí me dolía, pero a su vez me gustaba. Finalmente, el samario se vino dentro mío. Fue deliciosa esa culiada. Nos cambiamos y nos fuimos cada uno para nuestras casas.








Comentarios
0 comentarios
Inicia sesión para dejar un comentario.
login Entrar