MEMORIAS DE MI VIAJE A JAMAICA
1 Parte
Trabajo en una agencia de viajes como asesora comercial, y muchas veces por nuestro nivel de ventas, y con la autorización de mi jefe, nos invitan a viajes de reconocimiento a diferentes destinos, estos viajes más conocidos en nuestra juerga como Fam Trips. Hace poco fui invitada a conocer un bello resort en la paradisiaca isla de Jamaica, cuna del Reggae.
Estos viajes, no son como lo creen muchas personas, en la mayoría de las veces, son agotadores, y con unas agendas muy apretadas para conocer la mayor cantidad de hoteles posibles en un total de 4 días. Sin embargo, este fue una total excepción. Desde que nos entregaron la agenda del viaje, me di cuenta de que sería una oportunidad para descansar y aprovechar. Tenía 3 días libres para aprovechar de la playa y de las hermosas instalaciones del hotel, además nos tenía programadas fiestas para cada noche: Noche de Reggea, Fiesta Retro y Noche Blanca.
Llegado el día de viaje, tome el vuelo a la ciudad de Montego Bay en Jamaica, conjuntamente con otras 9 colegas, de otras agencias de viajes. En el aeropuerto, nos estaban esperando para llevarnos al hotel, donde nos recibieron con un refrescante coctel, el calor era bastante agobiante. Poco a poco nos fueron asignando habitación para cada una, por lo general, siempre en estos viajes toca compartir habitación. La habitación que me toco, aunque un poco alejada del lobby, tenía una hermosa vista al mar y lo mejor con jacuzzi dentro de la habitación. El cual aproveche por un rato antes de irme a la cena que nos tenían programada con el gerente del hotel.
Después de la cena, tenía un fuerte cansancio, que me fui a dormir, no tenía ni las fuerzas ni el ánimo necesario para salir a rumbear, como lo propusieron algunas de mis colegas. Al día siguiente madrugamos a desayunar y a recorrer el hotel, guiados por su gerente, enseñándonos todas las comodidades que ofrece a sus huéspedes. Es un hotel muy grande, bonito, con una playa hermosa, y con un Spa maravilloso. Nos dieron una entrada de cortesía a cada una, la cual aprovechamos esa tarde, y la verdad que si necesita ese masaje.
Después del masaje nos fuimos un rato a la playa y al final de la tarde estuvimos en la fiesta de espuma que se hace en la piscina central, donde disfrutamos del alegre ambiente que había. En la noche cenamos y luego nos fuimos al bar donde hace la Reggae Party, a eso de las 10 de la noche. Esa noche me había colocado falda no tan alta, pero si bastante amplia y sedosa, una blusita muy escotada que resaltaba mis tetas, sin necesitar sostén, y unas sandalias. Todas nos reunimos en el lobby para ir al bar e ingresa todas juntas. Estas fiestas tienen varios animadores que promueven la integración de los huéspedes y los sacan a bailar, para que disfruten de ese ambiente muy caribeño.
Estando todas juntas cerca, y tratando de bailar reggae, uno de estos animadores, un morenaza alto (aproximadamente 1.85 m), acuerpado y muy guapo, alrededor de unos 30 años, se me acerco y me dijo ven a bailar. Le dijo que muchas gracias, pero que no, sin embargo, mis colegas en coro me animaron a seguirlo: ¡Que Baile, Que Baile, Que Baile¡, en fin, era un paseo, y había que disfrutarlo. El lo baila muy bien, seguía el ritmo a la perfección, y aunque yo trataba de hacerlo, no lograba hacerlo como él. Me dijo ven te enseño y se hizo atrás mío, me levanto los brazos y me dijo déjalos así, apretó mi cuerpo al de él y me dijo ahora sígueme.
Así, era más fácil seguirle, Ya con sus manos en mis caderas el empezó a subirlas hasta las axilas, tocándome por los lados mis tetas, y bajando hasta el final de mi falda. Ese baile se había vuelto muy sensual y sexual. Cada vez más y más se atrevía a bajar más y más, hasta llegar a acariciar mis nalgas. Yo estaba experimentando una agradable sensación, como si estuviera dentro del mar y me estuviera dejando llevar por las olas. Como cada vez más él apretaba su cuerpo contra el mío, empecé a notar su verga creciendo entre su pantalón, frotándola contra mis nalgas con fuerza a medida que el ritmo de la música se lo permitía.
Esto ya había logrado excitarme bastante. Cómo ya le había permitido inconscientemente meter sus manos debajo de mi falda, él aprovecho esta situación y con un movimiento muy rápido y suave me bajo las bragas y me las quito. Fue tan rápido que no tuve tiempo de reaccionar, ni de hacerle reclamo alguno, pudo más la excitación en la que estaba, que hasta lo disfruté por la adrenalina que corría por mis venas.
Después de unos minutos, decidí que era hora de irme, estaba algo prendida por el licor y muy excitada por la situación en la que me había puesto este morenazo. Le dije que me diera un momento y me acerque a mis compañeras de viaje, (las que se quedaron, ya varias se habían ido a sus habitaciones) y les dije que ya me iba a dormir, que era suficiente por esa noche. Él se ofreció a acompañarme hasta la habitación y le agradecí, aunque no tenía intención de dejarlo entrar a la habitación.
Al llegar a la habitación, le agradecí por esa noche y le dije que debía descansar, porque debía madrugar a tomar un tour a la capital. Y él sin pensarlo siquiera me cogió entre sus brazos y me beso tan apasionadamente, que no me pude resistir y entramos a la habitación. Apresuradamente empezó a quitarme la blusa y la falda, quedando totalmente desnuda y a su merced. Me levanto con sus brazos, como si fuera un bulto, me puso en sus hombros y me coloco en la cama.
Me pareció, demasiado brusco el que me haya levantado de esa manera, sin embargo, fue tan, pero tan excitante. Ya en la cama quede a su merced, él se quitó su ropa, y tremenda sorpresa me tenía, era la verga más grande que había visto, si que estaba bien dotado, haciendo mucho honor a su color de piel. Brevemente me asuste por lo que me iba a tocar esa noche.
Él bajo su cabeza a mi entre pierna y empezó a lamer mi cuca de arriba abajo, a un ritmo tan rico que estaba a punto de hacerme estallar de placer. Le daba lengüetazos a mi clítoris, lo mordía, lo chupaba, bajaba su lengua hasta la entrada de mi vagina, trataba de meterla lo que más podía, chupaba mis jugos. Una sensación de placer maravillosa que me hacía sentir como si estuviera en las nubes, solo deseaba que no acabará, hasta que llegue a mi primer orgasmo.
No acaba de reponerme y me pidió que me colocara encima de él, como si lo estuviera cabalgando, ahí pude sentir como esa enorme verga iba entrando en mí. Empecé a cabalgarlo, como si estuviera en un rodeo, mientras tanto él se deleitaba chupando y manoseando mis tetas, dándome algunas palmadas en mis nalgas. De un momento a otro me freno y me puso a un lado, se paró y me acomodo en cuatro. Se coloco atrás mío y me penetro en la posición de perrito, y dándome tan duro que me hizo llegar al segundo orgasmo de la noche.
Ya iba a dejarme caer en la cama y me dijo que lo esperara así, en cuatro, y se fue al baño, al regresar traía una crema, la cual unto en mi ano, y yo no tenía la menor idea de lo que iba a hacer, estaba todavía tratándome de recuperarme, y cuando menos lo pensé estaba penetrándome por el culo. Había utilizado la crema como lubricante. Eso fue bastante doloroso, casi pego un grito, pero me contuve para no despertar a mis vecinos de habitación. Empezó a bombear esa enorme verga dentro de mi culo a un ritmo frenético, hasta que la saco y se vino a chorros en mi espalda.
Me levanté y me fui al baño a darme una ducha, para poderme dormir. Al salir le pedí el favor que se fuera, porque tenía que dormir, y sabía que, si lo dejaba quedarse, no me levantaría a cumplir con el compromiso que tenía ese día. Me dijo que nos viéramos más tarde y le dije que si, para que se fuera tranquilo. Me acosté a dormir, con un tremendo dolor en mi cola y pensando que me había vuelto una verdadera puta esa noche, sin embargo, si que la había pasado fenomenal.
Al día siguiente, al regresar del tour, ya me había dejado una nota en la recepción, para que nos encontráramos en el bar por la noche. La verdad llegamos tan cansadas del tour que solo alcanzamos a cenar e irnos a dormir, por lo que evite ir al bar a encontrarme con él, sabía que no me resistiría a su enorme encanto. Ya el cuarto y último día que disfrutaríamos de ese paraíso y con el descanso de la noche anterior, había recuperado la fuerza necesaria para ir a la playa y esperar pasar una noche fenomenal en la fiesta de la Noche Blanca, historia que contare luego y que además involucra a una de mis compañeras de viaje.








Comentarios
6 comentarios
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login EntrarEl perfil es de un hombre que escribe como si fuera mujer
super genial expereincia, la felicito
Las historias de guia nunca nombran el condon, es porq no hay proteccion o porq lo obvias?
Siempre debe haber protección. Lo omito, para no detallar la parte de como se pone.
De tu amiga
Me gustaría leer ese relato