Normalmente no tiendo a escribir mucho sobre los temas que realmente me llaman la atención, pero después de mucha insistencia de varios conocidos me decidí a comenzar a hacerlo y sobre el tema que todo el mundo busca y desea leer. Si amigo lector vamos a hablar de sexo.
Sin pensarlo dos veces podría decir que este es el tema que mas sentimientos encontrados levanta en la sociedad doble moral en la que vivimos, sobre todo si se trata del homosexualismo, bisexualismo y todos los “sexualismos” que usted conozca e imagine. Esto solo demuestra lo retrogada que es nuestra sociedad cuando hablar de sus placeres y gustos se trata.
La primera de estas entregas se dedicará a hablar de lo que normalmente nosotros los hombres quisiéramos decirle a las mujeres y no lo hemos hecho. Si, no hace falta que usted señorita nos recuerde que cuando estamos desnudos somos el ser más indefenso de toda la tierra.
El caso más pátetico en el cual nos vemos encerrados es en la necesidad que tenemos de expresar libremente nuestros gustos y deseos frente a la mujer con la cual estamos teniendo sexo; realmente muy pocos cuentan con la posibilidad de hacerlo, el resto nos reprimimos en nuestras ganas que terminan en la ducha o en la primera ida al baño.
Aquí es donde entran las mujeres, su papel (y no es si deciden aceptarlo) debería ser el del motor de la sexualidad, no conozco el primer hombre que se queje por que su pareja le propuso un trio, posiciones diferentes, sexo anal, etc (aunque de todo se ve en la vida).
Es por esto amiga lectora que le propongo que si quiere darle un buen regalo a su novio, esposo, amante, amigo con derechos, machacante o como quiera que usted le llame póngase un moñito en un pezón y dígale que su regalo lo está esperando en su parte de atrás.
Claro está que la varilla y la cantaleta no solo debe ser para la mujer, nuestra doble moral ha cohartado por generaciones las ganas femeninas por culpa de comentarios como: “donde aprendió eso, usted tan perra” y muchas otras barbaridades más, seamos claros, el sexo se hizo para disfrutarlo y si su compañera le plantea el mejor polvo de su vida, pues hidratese bien, agradézcale al cielo y aproveche (recuerde que en el mundo hay mucho niño con hambre).
Estoy seguro que este mundo sería menos miserable e infeliz si todas las personas cumplieran sus fantasías sexuales. No sobra recordar que su placer nunca debe llegar hasta el punto del sufrimiento del otro (salvo si eso le produce placer al otro, el que lo entendió, lo entendió).
No quiero alargarme más, pero en la próxima entrada hablaré sobre el porque los hombres queremos con prepagos y masajistas. ¡que los orgasmos los atropeyen!








Comentarios
0 comentarios
Inicia sesión para dejar un comentario.
login Entrar