Se lo que sentí al verte detalladamente, fuiste un incomodo momento de lujuria, simplemente estaba transportado, abocado, totalmente expuesto.
Mi boca se humedecía con el transcurrir de cada latido,el dulce abrazo que me pediste sin quererlo fue para mi un instante de placer y al sentir pecado por esto intente evitarlo, el pecado no obstante era culposo pero sin remordimientos, como la copa que sabes que tomaste sabiendo que no había marcha atrás, al rozar tu piel los mismos ángeles voltearon y me envidiaron, los demonios no lo hicieron por que ellos se presentaban en la forma en que te rozaba, una noche oscura y unos iris miel... Soy un perdedor estoico.








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