hace algunos años, cuando vivia en casa de mis padres en un apartamento en un quinto piso, una familia alquiló uno de los aptos del piso 2, un seños mayor, su algo joven esposa y sus dos hijas. Desde los primeros dias coincidia al bajar las escaleras para ir al trabajo con la salida del esposo, cada mañana veia la pijama de la vecina, aveces unas batas corticas, otras veces unos shorts con esas blusas blancas de esqueletos, casi siempre lograba adivinar sus pezones y en otras ocasiones era tan clara la tela de la pijama que se le veian nitidamente. siempre la saludaba a ella y ella me contestaba muy sonriente como si no le importara que le viera esas tetas tan hermosas no muy grandes pero si paraditas, era una mujer de piel morena y cabello negro liso, con razgos de india, con poco abdomen, algo caderona y de buenas piernas. durante muchas noches pensaba en esa mujer, en ese cuerpo y en como seria el desnudarla y saciar toda mi lujuria en ella.
con el pasar de las semanas fui haciendo amistad con el esposo y con ella, notaba que muchas veces la veia a ella tomando cervezas con sus amigas en su casa hasta tarde y rara vez lo veia a el compartiendo con ella, cuando pasaba y la saludaba me decia que el estaba durmiendo. para esa epoca estabamos en precarnavales y en Barranquilla, para esos dias el aroma de sexo casi se huele en las calles y una de esas noches, al regresar la encontre pero en el primer piso tomando con los otros vecinos y algunas amigas de ella, me saludo y me quede un rato con ellos y entre las cosas que recuerdo que conversamos le pregunte que si el esposo no le decia nada por estar ella tomando ahi hasta esa hora a lo que me contestó que Él no le decia nada, despues durante la charla ella me contó que se daba cuenta como la miraba yo y me dijo que porque lo hacia, que porque la miraba tanto y yo le empece a resaltar los atributos que tiene, entre mas atrevido era mi comentario mayor era su risa, por momentos la sacaba a bailar y mientras lo hacia le afirmaba mi dura verga en su pelvis y entre pase y pase levantaba un poco mas mi pierna para con el muslo sentir esa cucota grande que tenia, al notar que ella pegaba su cuerpo tambien, por instantes le daba besos escondidos por el cuello, lo que la hacia estremecer, cuando el licor se fue acabando las personas se fueron retirando, yo le dije que si iba subiendo yo la acompañaba a lo que ella respondio con un si seguido por una sonrisa de mujer arrecha. Subimos y en esas escaleras la comence a besar, chuparle el cuello y por fin lograr tener esas tetas en mi boca, noté que eso la excitaba demasiado por los gemidos que hacia y la forma como se estremecia su cuerpo cuando le halaba los pezones con mis labios y mientras lo hacia le acariciaba esa carnuda entrepierna, estaba listo para metersela pero por un ruido que escuchamos ella paró todo y dijo que mejor me fuera.
Durante dias solo nos saludabamos con sonrisas de complices incluso delante de su esposo, hasta que un dia cuando llegaba de trabajar coincidi con ellos subiendo las escaleras, el esposo estaba bastante ebrio y me dijo que si me tomaba unas con el, le dije que si y entramos a su casa, luego de varias cervezas el hombre se fue quedando dormido mientras yo aprovechaba el volumen de la musica para habalrle a la esposa de como me dejó esa noche, ella me dijo que eso me pasaba por ser tan arrecho y yo le replique que si ella no lo era tambien, su respuesta es algo que me quedó grabado en la mente, medijo asi "yo? si, soy muy arrecha, me encanta mucho culiar", eso me puso la verga como un palo y le dije que queria metersela, ella me respondio que no se podia porque estaba su esposo y la menor de sus hijas en casa aunque durmiendo, trate de convencerla por un rato pero ella ponia peros, hasta que su esposo se movio un poco y ella lo ayudó a levantarse para ir a dormir, mientras la ayudaba a levantar al esposo ella me dijo que no me fuese a ir, que la esperara un momento, tardo algo en salir, me tome una cerveza mientras lo hizo y al abrir la puerta estaba con una bata de dormir corta de tiritas arriba, de esa tela blanca clara, sin brasier. la bata era tan corta que dejaba ver todas sus piernas y por detras el comienzo de esas nalgotas. ella me hizo señas de que la siguiera hacia la cocina y al llegar ahi nos abrazamos y nos besamos y ella luego me interrumpio para decirme al oido "me quieres culiar, verdad" "esto era lo que queria". y yo solo la besaba y le subia esa bata para comermela a chupones y luego darle esa tan anhelada culiada, poniendola primero contra la pared, fue delicioso sentir como esas nalgotas chocaban con mi pelvis una y otra vez mientras la penetraba y luego cambiamos para el mezon quedando los dos de frente y asi chuparle esas tetas mientras la clavaba repetidamente, asi estuvimos por un rato hasta acabar, luego nos fuimos para el sofa a echar un segundo y merecido polvo, esa mujer me tenia tan excitado que solo pensaba en metersela de nuevo y sobre todo lo arrecha que era, como se movia cuando la acariciaba, en especial las tetas y lo rico que gemia con cada penetracion. Le dimos por un rato en ese sofa hasta terminar en 4, viniendonos y quedando completamente saciados. Esa fue una de esas experiencias que nunca se te borran de la mente. despues de eso tuvimos varios encuentros en moteles y lo bueno fue que nadie en el barrio se enteró de nada, o al menos no se hizo publico.
espero les haya gustado.








Comentarios
3 comentarios
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login Entrarque buen relato debes de presentar a esa vecina yo tambien vivo en Barranquilla
cuando quiera jejejejejejeje!
uff debes presentarme esa vecina