Nos encontrábamos en una reunión compartiendo con varios compañeros de trabajo, nada del otro mundo, compromisos sociales que no se pueden evadir. Sin embargo, ese día mi pareja y yo estábamos en una calentura fuera de lo habitual y queríamos animar un poco la noche, por eso cada que podíamos nos tocamos de forma disimulada y de manera casi inconsciente queríamos que alguien nos viera, nos excitaba la idea, nos llenaba de lujuria.
Yo, con el chimbo tieso, esperaba a que mi mujer pasara de vez en cuando para que me rozara, mientras ella hablaba con la gente, me miraba el paquete fijamente y se mordía el labio, me imagino que para que otras personas también me miraran.
Al cabo de un rato, te convenzo de que vayas al baño y te quites la ropa interior para que con el frío y el roce se te noten los pezones bien puntudos y así, montar todo un ambiente sexualmente delicioso.
A medida que la reunión pasa, los tragos van haciendo efecto en todos y la atmósfera va subiendo de tono. Pasada la noche veíamos como otras parejas se codeaban y nos convertíamos en el tema de conversación, al ver sus tetas con los pezones puntudos y mi el morro en mi pantalón. No faltaba esa noche con quien juguetear un poco al coqueteo y el roce de piel. Por eso, empezamos a darnos besos bien picaros mientras conversábamos con otras parejas.
Empezó a depurarse la fiesta y quedamos pocas parejas, con el calor de la noche se fue incrementando las conversaciones cada vez más subidas de tono. De pronto, alguien propuso un juego para animar el ambiente, el típico la verdad o se atreve, al principio todo normal, todos querían hacer confesiones, primero muy tímidas luego fueron subiendo de tono, confesiones cada vez más atrevidas y hasta deseos salieron a flote. Luego de un rato y aprovechando la atmósfera la gente comenzó a atreverse y empezaron los besos y las caricias, en lugares que no eran precisamente la boca. Las caricias empezaron a ser cada vez mas fuertes y la ropa empezó a sobrar. Cuando le tocó el turno a mi mujer tuvo que besar a otro hombre, mientras otra mujer manda a su marido a qué le besara las tetas por encima de la ropa y él le responde a su compañera diciéndole que me bese el chimbo.
Lo cierto es que se forma el desorden, en medio de risas y sin tapujos, y ahí se pone la vara super alta para todos. Ya no hay vuelta atrás...???. Para algunos ya la cosa llegó a su límite y se levantan del juego pero para otros curiosos como nosotros apenas comienza. Después de unos tragos, y con menos gente ya la cosa se ponía mejor, ya se veían besos furtivos entre parejas que no aguantan y se besan con otras.
Nosotros nos hacemos a un lado, solo observamos, de pronto se acerca la esposa de un compañero y me da un beso de esos que lo ponen a uno inquieto y me pregunta al oído que si me dejó acariciar de ella. Yo miro a mi mujer y ella me dice con lo cabeza que sí, mientras me susurra que disfrute... Yo solo cierro los ojos y dejo que lo haga, mientras le acaricio las tetas a mi mujer y veo la cara de puta que pone, luego de un rato la mujer me susurra nuevamente al oído que si me la dejo chupar, Yo le digo que si, pero que primero me lo chupa mi mujer ya que le encanta lo húmedo de mi pene, y así fue. Saboreo mi humedad, me lo mamo con la magistralidad que siempre lo hace, la mira a ella y le dices que adelante, que lo dejas a su disposición para que lo disfrute. Cuando levantamos la miradas buscando a la pareja de ella, él estaba sentado el frente, masturbandose y viendo fijamente la escena. Ella lo mamaba delicioso, lamía la cabeza de mi pene y se lo metía completo a la boca, lo saboreaba y lo disfrutaba y él solo observaba, con una cara de placer indescriptible, llena de morbo.
De repente, él se levanta, se acerca y le da un beso apasionado a su mujer, la acaricia y le dice cosas al oído. Nosotros hicemos lo mismo, nos besamos y acariciamos fuertemente, con pasión y de pronto siento que me masturban, yo solo disfrutaba de esa paja gloriosa... Abro los ojos y oh sorpresa, era el fulano masturbándome, mientras que su esposa le decía que lo disfrutara.
Yo quedé sin palabras, no sabía cómo reaccionar pues era la primera vez que un hombre me tocaba, no sabía si frenarlo o dejar que continuara, no sabía cómo sentirme, era raro pero supremamente placentero, mis tabúes me frenaban pero el morbo de verlo me producía muchisimo placer.
Mi mujer notó mi desconcierto, entonces me agarró la cara y me dio un beso, tomó mi mano y la llevó a su pantie. Estaba empapada, caliente y super excitada, me miró y me dijo: simplemente disfruta, recuerda que es la noche de atreverse. Yo cerré los ojos y ya entrados en gastos, me dejé llevar, qué más podía pasar...
Mi chimbo estaba caliente y súper húmedo, de la nada siento el calor de una lengua saboreando esa humedad, chupando, tragándoselo completo. ¡Ese man me estaba dando una mamada increíble! Yo ya estaba para estallar, no aguantaba más, y le digo a mi mujer que me voy a venir, y ella como ama y señora de mi chimbo quita al fulano y se pega de él sin freno para recibir toda mi leche caliente. Yo me sentí morir al venirme tan rico en su boca. La mujer de mi compañero al ver esta escena tomó a mi esposa de la cara y le dio un beso diciéndole que quería saborear mi leche.
Despues de este momento tan maravilloso nos levantamos y fuimos a tomarnos un trago doble, mientras que nos reimos de manera nerviosa pero con las hormonas en el nivel mas alto, despues de una experiencia inolvidable.








Comentarios
2 comentarios
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login Entrarinteresante, buen relato,gracias por compartirlo
Wuaaa solo atino a decir felicidades que experiencia más inolvidable...