Allí estaba yo afuera de mi unidad sentado, con un six-pack de cervezas en una bolsa esperando a que llegara. Sería en mi casa porque ella vivía con su familia, en cambio yo era un universitario que vivía solo. A pesar de que siempre me habían gustado las gorditas, de tanto hablar morbosidades por redes sociales, esta flaca me producía de todo, además de que llevaba un buen tiempo sin sexo y ella lo sabía.
El taxi llegó, vi salir una flaca de cabello largo castaño claro, tenía unas tetas que me sorprendieron por su tamaño, era de labios carnosos deliciosos y una mirada de mala que me provocó de todo. Solo traía un bolso de mano y nada más. Nos miramos con cara de complicidad y picardía mientras yo caminaba a recibirla. Cuando nos saludamos de pico en la mejilla sentimos la tensión visceral y sexual, vi que ella se mordió un poco el labio después de eso, lo que hizo que mi verga se pusiera tiesa casi de inmediato. Mientras llegábamos a mí apartamento reímos un poco, pero los dos notábamos la ansiedad en el otro al igual que la propia.
Abrí la puerta de mi típico apartamento universitario (muy pequeño) y le di un tour que no duró ni un minuto.
-Esta es la cocina, la sala y el baño ( le dije mientras señalaba con mi dedo porque todo se veía desde la entrada).
Después de mostrarle el baño abrí la puerta de mi pieza y le dije:
- Y esta es mi pieza. - Mmmm está bonita.
Me dijo mientras volteaba como para volver a la sala con una sonrisa pícara en la cara con la intención de hacerme esperar un poco más. No alcanzó a dar el segundo paso fuera de mi pieza porque la tomé de la mano y la tiré a la cama, lo que la hizo soltar una risa pícara. Yo ya estaba como un animal, no estaba para risas.
Le quité el pantalón tan rápido como pude mientras ella me miraba con cara de sorpresa y morbo a la vez. Tenía una tanguita blanca que al verla se me hizo agua la boca, quería probar su chochito. Le quité esa tanguita y empecé a besarle sus labios (no precisamente los de la boca) con unas ganas que manejaban mi voluntad. Cuando la besé ya estaba un poquito mojada lo que terminó de convertirme en un animal manejado por el deseo sexual. Mientras yo hacía círculos con mi lengua alrededor de su clítoris, ella arañaba mi cama con sus dos manos levantando la cabeza un poco para ver lo que yo estaba haciendo.
Ya no había rastros de sonrisa en su rostro, se había convertido en animal igual que yo. Se mordía los labios mientras me miraba y gemía cuando yo metía mi lengua en su chochito hasta donde me era posible. Sentía como lubricada en mi boca... todavía se me para de solo recordarlo. Ella tuvo que soltar el bolso cuando yo empecé a tocar tus tetas y su boca con mis manos mientras seguía dándole lengua. Le metí dos dedos a la boca y comenzó a chuparlos con la misma desesperación y ritmo con la que yo lo hacía en su chochito. Luego paré, levanté un poco la cabeza para mirarla a los ojos mientras iba bajando los dedos, que ella había acabado de chupar, tocando su cuerpo hasta que llegué a su chochito y se los metí. La primera mitad de los dedos los metí suavemente mientras ella me miraba y se mordía los labios. Su cabeza pegó fuerte contra mi colchón cuando metí la segunda mitad de mis dedos con fuerza hasta el fondo. Comenzó a retorcerse de placer cuando comencé a meter y sacar mis dedos mientras yo le daba lengua en el clítoris. Su respiración y sus gemidos se intensificaron mientras yo aumentaba la velocidad, sentí como comenzó a convulsionar momentos antes de llegar al orgasmo.
Para ese momento yo ya había desabrochado mi pantalón por lo que no me tomó ni un minuto quitarme la ropa (la desesperación ayudó con eso). Mi intención era metérselo pero ahora era yo la víctima. Cuando me estaba quitando la camiseta ( que era lo único que me faltaba) ella me jaló y prácticamente caí a la cama. Cuando caí ella ya tenía mi verga (que ya estaba totalmente tiesa) en su mano. Se mordió los labios mientras miraba mi miembro palpitando, le pasó la legua desde abajo hasta arriba y cuando llego a la cabeza comenzó a chuparlo, al principio como jugueteando y luego con fuerza y desesperación desprendiendo sonidos cuando le llegaba hasta la garganta. Yo estaba como un loco, pero yo quería era clavarla, por lo que la tomé de las manos para se me montara. Cuando se iba a montar vi como dos goteritas de lubricación se resbalaban desde su chochito y caían sobre mis piernas... Ella lo deseaba tanto como yo.
Ella misma lo cogió y se lo metió, sentí su chochito en mi verga calientico... Mojadito. Yo comencé a chupar sus tetas mientras ella me cabalgaba con desenfreno. Le di una nalgada que la hizo gemir. La cogí del cabello por detrás haciendo que dejará su cuello descubierto para besarlo mientras le daba nalgadas con la otra mano. Pasó muy poco tiempo cuando empezó a convulsionar de nuevo, sus piernas temblaban, su rostro mostraba expresiones entre placer y dolor, ya no era capaz de mantener el ritmo por lo que tuve que ayudarla a continuar... Se vino arañándome el pecho mientras se retorcía. Inmediatamente después de su orgasmo cayó tendida a mí lado con una sonrisa tierna.
Acostada boca abajo me cogió de la mano y me dijo:
-Ahora tú.
Yo que tuve que aguantarme para no venirme antes que ella sintiera su orgasmo, ahora estaba al borde del clímax. Me monté encima de ella y comencé a penetrarla suavemente, pero mi ritmo se aceleró con rapidez, no aguantaba más, su espalda con su cabello y su culito tierno se veían perfectos, seguí penetrándola ya casi perdiendo el ritmo hasta que sentí estallar mi cuerpo. Caí tendido a su lado. Yo estaba juagado en sudor y ella me miraba con cara sonriente.
-La próxima vez, al menos déjame descargar el bolso...








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