Era oscuro puesto ya eran las 11 de la noche, llegábamos a un sitio montañoso fuera de la ciudad… Ella; una mujer de 20 años, blanca, acuerpada, tetona, nalgona, íbamos a tomarnos unas cervezas y recordar momentos vividos desde la universidad pero nunca habíamos intimado, ni nada por el estilo…
El lugar algo oscuro, al aire libre, nos arropaba el frio de la montaña y la picardía de nuestras miradas y leves sonrisas al hablar, pasaron algunos minutos y le propuse meternos a la piscina (el agua debía estar helada) …
Ella: pero no traemos ropa ni toalla… Me dice en voz baja, a lo que le indico; que nos metiéramos en ropa interior y después veíamos como secarnos…
Ella: “sonríe pícaramente”
A lo que en respuesta muerdo mi labio inferior, pero sorprendentemente sin mediar más palabras, inicia un momento lujurioso de ver como desprende una a una toda prenda hasta quedar únicamente en ropa interior… sonrió y yo paso hacer lo mismo e ingresar a la piscina, donde le estiro mi mano para hacerle una invitación, que hasta ahí, dudaba de lo que iba a pasar (nunca habíamos tenido insinuaciones en el pasado)…
Ya dentro de la piscina el frio era intenso, la tomo suavemente de la cintura y empiezo a besarla suavemente mientras mis manos recorren su espalda, sus deliciosas nalgas, poco a poco sus hermosos senos hasta llegar a su pelvis, sin llegar a su sexo que tanto quería tomar…
Me siento en un muro que está dentro de la piscina, la acerco y le quito el sostén, siguen los besos apasionados, acaricio y beso esos deliciosos senos, la siento sobre mis piernas de frente y sigo en mi juego sexual devorándome esos senos riquísimos, y mis manos bajan acariciar esa vagina húmeda que a pesar del frio del agua, se sentía súper caliente, introduzco mis dedos mientras ella me acaricia el pene y pasa a quitarme el bóxer… unos cuantos minutos más en ese idilio y con la suavidad y el romanticismo de toda la noche, agarra mi pene y lo centra en su vagina, mientras hago a un lado su cachetero color beige…
Ella suspira y eleva una mirada al cielo, mientras que la penetro suavemente una y otra vez… Cada vez de forma más rápida e intensa, mientras me le comía esa deliciosa vagina, pasaron dos parejas que se quedaron viendo unos segundos y siguieron su camino a unas cabañas que estaban al lado… Nos damos un beso morboso, le toco su ano y empieza a cabalgar de una manera inolvidable hasta que ella se viene y de paso ese calor hace que me venga dentro de ella…
Nos vestimos, medio mojados y abandonamos el lugar. Tuvimos un par de encuentros más y seguimos siendo muy buenos amigos.








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