Al ir por la calle muchas veces no puedo evitarlo, mis ojos se van detrás de esas figuras hermosas de mujeres de todo tipo, y es que no pasa inadvertida la belleza del ser más completo de este mundo...la mujer.
Cómo de costumbre, no lo pude evitar. Era ella una dama madura con un cabello rojizo parecido al cobre más reluciente, una figura esbelta y voluptuosa y una mirada fuerte...una diosa, pensé.
La detallé con mis ojos extasiados por su atractivo, y sin reparos al notarlo ella, me miró fijamente cómo diciéndome: "Sé qué probar de la lujuria que mi figura inspira, quieres tu". Esa mujer me intimidó con esa mirada incriminadora, y sintiéndome culpable después de esta situación la evadí.
Jamás alguien me hizo sentir eso en un transporte público, pero sé que se dió cuenta de mi curiosidad que se sacia del más dulce placer del erotismo y la sensualidad de las mujeres.
PeterLustySW








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