Soy una mujer de 38 años, desde mi edad de adolecente soy muy morbosa, pienso, me sueño y huelo a sexo, pero pocas veces había sentido tanta lujuria como ahora lo he vivido de casada; mi esposo mayor que yo 07 años, me ha brindado en la cama lo que ningún otro hombre me había hecho sentir; cada vez que me tiene en sus brazos me hace gemir y gritar, sabe utilizar las palabras que me hacen vibrar, me susurra al oído las fantasías que me enloquecen, una de esas fantasías en sentirme deseada, tocada y morboseada por las miradas, de hecho, mi cuerpo es muy voluptuoso y normalmente hombres y mujeres antes de mirarme a los ojos me miran a las tetas.
En uno de esos momentos de lujuria con mi amado, me recreo un tiempo y un espacio el cual se hizo realidad en un concierto de salsa en Cali, me encontraba en un lugar que aglomeraba muchas personas, había tantas personas que me sentía sofocada y rodeada de hombres que aprovechaban el momento para arrimarse a mi culo, yo actuando de manera algo tímida y sorprendida, trataba de proteger mis pechos, pero cada vez se acercaban más y sentía la fuerza de sus caderas, esa condición de indefensión me generó esa lujuria que me hace perder el control, estoy segura que mi esposo disfrutaba del momento, me miraba de reojo y me decía que disfrutara del show.
Llegó el momento en que subió a la tarima Guayacán, mi grupo favorito, todos nos movíamos como podíamos, detrás de mí podía sentir las miradas y las piernas de dos hombres que aprovechando el momento se acercaban y tocaban sus muslos y cinturas con mi culo, mi esposo se gozaba la música mientras yo empezaba a sentir el morbo; logré girar mi cabeza para identificar mis seductores acompañantes, uno de ellos era alto, moreno y de figura varonil, tenía su camisa abierta, por lo que logré ver algo de su pecho, el otro hombre también de brazos gruesos, camisa y pantalón ajustados; el movimiento de mis caderas al son de la música hacía que eventualmente tocara sus caderas, esa condición elevó mi excitación descontrolada, me sentía con demasiada arrechera, mientras que mi esposo de vez en cuando me tomaba de la mano y actuaba como si no estuviera pasando nada.
En una de las mejores canciones, mientras los asistentes se emocionaban y brincaban al son de música, mis seductores se acercaron mucho más, uno de ellos sintió el deseo de tocarme las tetas con disimulo, yo se lo permití tratando de levantar los brazos, mientras el hombre moreno me arrimó su verga dura, no me aguanté y pasé mi mano varias veces por ese bulto que me empezaba a enloquecer, por algún momento, ellos lograron oler mi sexo, estaba muy mojada, así que me deje llevar por sus intenciones, y en los espacios que se apagaban las luces para cambiar de artistas, lograba sentir sus manos en mi culo y tetas, y cada vez que veía la oportunidad también les respondía levantándoles mi culo y abriendo un poco mis piernas, los dos lograron sentir la humedad de mi cuca; yo no veía la manera de acariciarles su verga, pero el lugar no era el más adecuado, sin embargo con la adrenalina en mi cuerpo, no sé que hubiera pasado si las luces se apagaran con más frecuencia, me hubiera querido arrodillar entre la multitud y abrir mi boca frente a sus vergas y lamerlas mientras ellos disimulaban disfrutar del concierto.
Fue la mejor fantasía hecha realidad, en el lugar y el momento menos esperado, y mi esposo se porto como el mejor aliado de mi fantasía.








Comentarios
5 comentarios
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Saludos Muy buena narración, es una sensación muy interesante la vivida. Gran momento también es el explicado de las fantasías expresadas al oído. Atento a sus próximas crónicas
buen relato sigue escribiendo y lee los mios.
Felicidades y a cumplir y disfrutar de cada fantasías
interesante estar detras de ti en.un concierto