De cómo Cindy una mujer alta que mide 1,80 m y con peso de 90 Kg, se convirtió en una heroína de la dominación sexual.
Conocí a Cindy a través de un chat, eran pocas las veces que me hablaba, pero cuando lo hacía me gustaba bastante. Ella es el tipo de mujer por el que me empecé a interesar en las mujeres fuertes, ya que parte de su peso lo tenía en su cadera y unos muslos gruesos y fuertes, los cuales si ella quisiera puede acabar a alguien con un par de patadas o lesionar el cuello de alguien si se lo propone apretándolo entre ellos.
Mi amistad con Cindy considero que es fuerte más no intensa, el caso era que luego de un tiempo en el que nos veíamos, siempre terminaba besándola y luego ella podía sentir el bulto de mi pene creciendo cuando la abrazaba de frente o por detrás y me decía que rico. Pero nunca teníamos relaciones, salvo una noche en la que la recogí en su trabajo porque ella trabajaba cerca del mío, fuimos a comer un delicioso postre en la calle 85 y luego saliendo de ahí la llevaría a su casa. Como siempre nos besamos y yo no podía dejar de tocar esos muslos fuertes y grandes (dado que Cindy hacía deporte). Esa noche mientras manejaba hacia su casa, ella se me acercó y empezó tocarme el pene, abriendo la cremallera por lo que casi me hace estrellar contra un andén alto, hasta que intenté concentrarme en el camino y le dije que si me seguía tocando pagaría las consecuencias, a lo que ella me ignoró completamente, por lo que se lo advertí de nuevo y desvié mi ruta hacia un motel, así ya no tendría excusa de no poderla desnudar.
Finalmente, en la habitación la besé con fuerza, besé despacio su cuello y empecé a sentir su fuerza, cuando menos me di cuenta yo estaba en bóxer y ella semidesnuda, solo tenía el cachetero y podía sentir sus pechos desnudos haciendo contacto con mi pecho, además de su agitación y su humedad, los dos lo deseábamos, yo quería sentir lo estrecho y caliente de su vagina y ella mi pene palpitando dentro de ella. Luego de tanto jugar y retirar su cachetero a su vez que yo bajaba mi bóxer empecé a jugar con su clítoris restregándolo con mi pene, para que se humedeciera y a su vez continuar con los juegos previos, hasta que ella acomodó mi pene hacia la punta de su vagina y mi pene entró despacio yo no sabía si moverme rápido o despacio, porque quería sentir esa sensación por horas.
Empezamos por la posición de misionero y luego ella se hizo encima de mí, ella quiso que la tomara en 4 pero tiendo a ser más sumiso que dominante, después de estar moviéndose fuerte arriba hasta que las piernas le temblaban, yo me movía desde abajo e intentaba sacar una parte de mi pene y luego volverlo a meter, esa sensación es única, sin embargo, nos cansamos y tuvimos que parar (quisiera decir que me vine, pero la verdad me cuesta mucho hacerlo). Luego nos estábamos fumando un cigarro cada uno, hasta que ella se sentó en mis piernas y mi pene se endureció de nuevo, por lo que tuvimos que dejar de fumar y dedicarnos a unir nuestros cuerpos de nuevo, recuerdo que al día siguiente me dolía todo, no quería ni moverme, ella es una mujer fuerte y pesada, pero muy sensual.
Después de esa noche, no eran muchas las veces que nos veíamos, pero dado que sabíamos que ya había esa confianza de estar juntos, ya no nos cohibíamos hasta que bueno Cindy quería algo más serio y yo por mi parte solo quería seguir teniendo ese sexo casual con ella, ella me insistió muchas veces así que me sentía mal por no corresponderle, por lo que preferí alejarme.
Durante las veces que estuve con ella, le insistí muchas veces en que me apretara el cuello con esos muslos y que se sentara en mi cara, pero ella le daba miedo lastimarme, la verdad es que en verdad es muy fuerte, sin embargo, una vez logré que restregara su vagina con mi quijada y mi cara quedó un poco húmeda e igualmente apretó un poco mi dorso con sus muslos y pude sentir su fuerza, aunque ella lo haya hecho con un poco del miedo a lastimarme.
También he hablado con ella de someterme más, hay una práctica sexual que se llama ‘pegging’ que consiste en que una mujer se pone un pene de silicona con un arnés y simula ser un hombre para ser penetrado por el ano, lo cual en su momento le pregunté que si lo haría y me dijo que sí, ella es de mente abierta y sé que puedo confiar en ella. Incluso una vez le dije que yo en el fondo sabía que a ella le gusta dominar pero que le daba miedo que los hombres pensaran que ella era marimacha o algo así, creo que esa vez la dejé pensando.
No hemos vuelto a estar, pero si nos hemos visto y hablado, y la última vez que hablé con ella me dijo que le gusta someter y ya ha sometido a otra persona asfixiándola con sus manos y senos, además de darle cachetadas fuertes, lo cual debo aceptar que me agradó bastante, que ella se sienta poderosa, hasta me imaginé estando sobre su mando, inmóvil y sumiso ante ella, aunque Cindy antes y casi siempre es muy tierna conmigo, por lo que creo que le costaría someterme a no ser que me quiera ver sufriendo por las veces que le he sacado el mal genio, pero eso solamente es algo que ella sabe. Es más, me acuerdo que hace unos pocos meses le hice poner unos guantes de boxeo para que le diera puños a una tula de boxeo y así se desahogara, ahora que lo pienso si yo hubiese estado en lugar de la tula, ella acabaría conmigo en cuestión de segundos y eso que le faltó darle patadas y rodillazos, se hubiera visto más sexy.
Por lo que me pongo a pensar, cómo sería si Cindy me sometiera ahora, podría ahorcarme con sus manos, sus brazos, sus senos, sentarse en mi cara con todo su peso y hacer que mi nariz esté dentro de su vagina haciendo que huela forzosamente su aroma de mujer para luego sentir el poder de su cadera mientras se mueve con fuerza sobre mi rostro dispuesta a acabar con él y tener un único propósito, llegar a su orgasmo sin importarle lo que yo sienta, mientras escribo esto se me para tan duro que si ella se sentara sobre mi pene creo que tampoco se quitaría. Bueno continuando con mi imaginación, creo que después de lograr llegar a su orgasmo y dejarme la cara empapada oliendo a ella, ella pasaría a tomar mi pene con su boca, mientras me indica que debo lamer su vagina y que si no lo hago sus dos torres de muslos me recordaran quien manda, al principio obedezco y después me dejo llevar por el oral que ella me está haciendo, lo que hace que me detenga, así que ella me lo sigue chupando y de repente tensa sus muslos tan fuerte hasta que logra sacar mi lengua de nuevo pero se da cuenta que disfruta apretarme por lo que sigue haciéndome el oral y apretando hasta que me suelta y luego vuelve a apretarme por un buen tiempo hasta que mi pene se pone tan duro que decidió sentarse sobre él y moverse duro de nuevo, yo estaba recuperándome de las apretadas, por lo que intentaba besar sus tetas y sus pezones dándole mordiscos muy suaves para que se excitara y acabara conmigo, yo más que su amigo, me he convertido en su juguete sexual, para que ella me use y me someta a su antojo… estando arriba me ahorca con sus manos mientras intenta llegar a su orgasmo ya que por algún bloqueo mental me es difícil eyacular durante el coito, luego me suelta y me revive con una cachetada tan duro que sentí que la piel me ardió y luego con otra para recordarme que estaba vivo y luego otra con la cual me di cuenta que ella se detendría cuando se le diera la gana, así me dio tantas cachetadas que perdí la cuenta. Cuando por fin Cindy llega, me besa apasionadamente y pone sus tetas tan duro en mi rostro que me quita la respiración de nuevo, abro la boca y siento el sabor que deja el sudor en su cuerpo jadeante, es rico, sólo que esto aún no termina… ella se acuesta a mi lado y acaricia mi pecho y muerde mi hombro, luego abraza mi dorso con sus piernas y me susurra al oído indicando que ella aún no acaba conmigo… hay un par de cosas más que le faltan por hacer, pero se dedica a acariciar mi rostro y darme besos suaves en la mejilla y mi boca, por lo que me relajo totalmente y me quedo dormido, después siento que ella me está moviendo, pero me dice que es para un masaje y que me relaje… acto seguido me deja hacia los pies de la cama y me sigue diciendo que me siga relajando, ella se aplica un lubricante a base de agua en su vagina, se toca y piensa en masturbarse, pero recuerda que también puede hacerlo con mi nariz (y yo mientras tanto ilusionado espero mi masaje), ella piensa como despertarme, no sabe si hacerlo con una cachetada, ahorcándome con sus manos o sentándose en mi cara, finalmente decide despistarme más acariciando mi pecho, para luego ahorcarme con sus manos, cuando reacciono me da una cachetada, se sienta en mi pecho y me da otra, para luego sí empezar a masturbarse con mi nariz mientras con su mano derecha se estimula el clítoris… no sé cuánto tiempo estuvo así, hasta que se detuvo de nuevo, yo ya estoy débil, por lo que no le cuesta mucho trabajo ponerse de pie para amarrarse el pene de silicona a su cadera, el cual me obliga a chupar y a lamer por un buen tiempo.
Luego me pone boca arriba y me hace un masaje con aceite caliente especial para tener relaciones, en los testículos, mi pene y mi ano, para después meter un dedo en mi ano, luego dos, luego tres y empieza a meterlos y a sacarlos, de pronto no se aguanta más me eleva las piernas y yo solo puedo sentir la punta algo fría de ese pene de silicona tocando la puerta abierta de mi ano, el cual empieza a abrirse camino y luego a retroceder, hasta que la maldad se apodera de Cindy y me lo mete todo y me dice al oído “ahora si vas a probar mi fuerza” ella empieza con su vaivén de caderas algo suave y lento, después empieza a hacerlo duro pero continúa lento y finalmente ella se apodera y me da con todas sus fuerzas, está muy excitada y no se detiene, quiere y desea escucharme gemir y lo termina logrando, yo le digo que se detenga tengo como una sensación de cosquilleo y de hacer en el baño, pero a ella no le importa sigue haciéndolo duro e intenta masajear mi pene el cual está demasiado duro hasta que se cansa y para infortunio mío o el de ella yo aún no he eyaculado, por lo que sin sacarme el pene me ordena que masturbe, yo la miro como diciendo que está loca y me da una cachetada y me dice de nuevo ‘te ordeno que te masturbes’ a lo que hago caso, mientras tanto ella se mueve y debo aceptarlo que después de estar negado a hacer esto, en verdad se siente muy rico, yo le aviso que me voy a venir y ella se detiene, me pide que me detenga y luego se mete mi pene en su vagina para que la eyaculación sea dentro de ella, ella se mueve tan delicioso que por fin logro mandar todo mi chorro de leche hasta lo más profundo de su vagina por lo que ella lo acepta rasguñando todo mi pecho y besándome.








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