Estoy sentado a esta hora queriendo tener algo de acción, una colegiala montada encima, tal vez un par de chicas besándose frente a mí mientras alisto mi verga para penetrarlas. Pero frente mío sólo tengo la pantalla y un montón de trabajo bastante aburrido. Quisiera contarles historias sobre sexo ardiente, candente y loco. Pero soy una persona normal, en un mundo normal, totalmente disuelta en las obligaciones mediocres del día a día. Veo porno, claro, mucho. Leo sobre erotismo, claro, todo lo que puedo. Mi cabeza fantasea y mi verga a veces está erecta mientras voy en el bus tímido apretado entre tanta gente. Estoy estudiando en la universidad, voy mucho a la biblioteca y me quedo allí leyendo. Fantaseo con la chica que acomoda los libros, a veces le pregunto cosas sobre dónde ubicar tal o cual libro, me acerco y huelo su cabello. La imagino contra los anaqueles, de espaldas y con las piernas cerradas, el culo al aire y mi verga erecta. Ahí, junto a libros del romanticismo alemán me la como y ella solloza, no puede gritar, estamos en la biblioteca.
Me quedo con libros de Vonnegut levantando la cabeza cada tanto cuando alguien cruza. Que tan buen culo tiene quien pasa. La vida es aburrida. Y aunque el sexo puede ser una droga, conseguirlo es complicado, y a veces no sé si es lo que realmente quiero. Deseo fervientemente penetrar, sentir que me lo chupan, venirme en la boca de una chica. Toda esta fantasía se desvanece cuando estoy satisfecho, vuelvo a abstraerme en lecturas y oficios que recompensan poco. No me interesa una relación con nadie, pienso, aunque quisiera tenerla. Soy muy solitario y veo mucho porno. Me masturbo mucho, he hecho amigas con las que nos masturbamos en la red. Este es todo el sexo que tengo. Todo lo que hago. Mi vida versa en este sentido y quisiera fuera mejor, más agradable, quisiera contar historias sobre tener sexo descontrolado con cuanta fulana pase.
Esto es sobre mis días sin sexo, sobre la anodina vida que tengo. En la que me refugio patético y aburrido. Esa que es tan inmensa y está tan de frente a nosotros que ni siquiera la notamos. La que está llena de tiempo perdido y cansancio acumulado. Vida en la que quisiera ponerte la verga en la cara pero en la que probablemente nunca lo haga por una falta de determinación totalmente absurda. A veces escribo cosas fervientes y candentes y vivenciales, pero se cuentan pocas y el balance dice que paso más días frente a este ordenador pensando en lo mucho que quisiera hacer y no hago, que haciendo eso sobre lo que quisiera escribir. Veo porno, y me gusta cuando me envían fotos, cuando me dicen “hola, me he masturbado pensando en ti”, porque comprendo el increíble mecanismo de la soledad, lo íntimo que se vuelve todo, lo profundo de amar a alguien en la ausencia.
Es extraño… todos aquí quieren aparecer como galanes y vergas duras. Las chicas quieren ser tiernas putas… y estoy en medio de todo esto, diciendo que nada de esto es real en mi vida. Que probablemente lo más excitante que hice hoy fue tomarme un café con alguien y hablar estupideces.
A veces se vive sin tener todo el sexo que se quiere… a veces se vive normal… ambicionando más de lo que se puede tener. Y esto será todo lo que podré decir de mi vida. Y de cómo la lleve… espero no ser el único (eso sería más patético y triste aún).








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