Ella tiene unos jeans azules, desgastados, con un gran roto en la parte del muslo de la pierna izquierda, y cuando él se lo indica ella, que esta parada frente a él, con las tetas al aire, se orina. Esto a él le gusta, sin duda. Ve extenderse y crecer una mancha de un azul más intenso desde el coño hasta los tobillos. Hace que se cambié, la obliga a beber un tarro grande de agua. Una y otra vez repite la acción mientras recostado en la cama se excita al ver aquello. Le pide que le describa que siente, ella dice, es tibio, se siente bien, es relajante. Él le pregunta si le excita, ella dice que sí. Él le pregunta sobre porque lo hace. Me mojo por ti, Andrés, dice.
Antioquía quiso independizarse de Colombia alguna vez, ser ellos una república. Son descendientes de judíos, es entendible. Además llevan su capital y departamento muy bien, lo cual no hace que aquella estimación sea tan descabellada; Antioquia y Medellín han hecho lo que no Colombia, tener proyectos de urbanización y modernización serios. Pero es con este espíritu que un grupo narcisista, y algo fascista se internó en la selva, con una idea curiosa: crear una comunidad de gente verraca, sólo tendrían las mujeres más bellas; diez para cada hombre. Lo hicieron. La comunidad fue un asco, denuncias de violación, humillación y maltrato afloraron por doquier con el tiempo. Eran como la inquisición del sexo. Obligaban a las mujeres a dormir y mantener con la verga dentro de sus bocas. Debían andar desnudas y servir a los hombres, que eran pocos, ya que ellos extenderían la raza, una mejor. La cuestión es que este plan xenófobo que se convirtió en violencia sexual se parece al pensamiento del Dr Strangelove de la película de Kubrick. Quien inventó tal comunidad a lo mejor vio la película y allí se inspiró. Sin embargo, con una ventaja de diez a uno, ellas, las mujeres, nunca se rebelaron, ¿por qué?... Estaban convencidas de obedecer por un fin mayor. Inventa algo trascendental, un climax máximo, un punto de comunión, un momento de muerte orgásmica, una quema en medio de la lujuria de las más bajas pasiones, un camino hacia liberarse, un lugar en el cual sentirse mejor. este trascendentalismo te dará todo el sexo que quieras. Y es con este trascendentalismo que se escriben la mayoría de relatos (malos) eróticos. Lo mecánico y aburrido del sexo sólo es superado por nuestra negación a darnos cuenta de esto. En el sexo también hay moralidad. Yo probablemente no tenga ninguna. No me vendo a simulacros. Si quiero follarte lo digo, si quiero chuparte las tetas lo digo, si quiero que hagas squirtface lo pido. Si quiero follarte mientras menstruas, u orinarte en la ducha u cualquier cosa lo haré y lo pediré. Soy una república independiente y solitaria del sexo. Una maquina anodina de lujuria.
-chupa perra hijueputa.
-ah...hmmm.
-lame como una gata...
-...
-sí, así...
-...
-sabes hacerlo porque eres una puta.
-sí, amor, lo soy, soy tu puta.
-trágalo todo.
-lo hago, amor.
-me voy a correr en tu boca...
-hazlo, eso quiero.
-apretate las tetas, déjame verte
-así?
-sí, exacto.
-ya casi amor? estoy ansiosa
-dilo gatita
-miau, miau...
-....
-miau, miau...
-no sé por qué no puedo venirme, me la estoy jalando muy duro y nada...
-amor, te deseo, quieres que la chupe de nuevo?
-no, espera...
-quiero que me la metas en el culo
-ya casi...
-amor, mira mi clítoris como está...
-oh, dios...
-lo ves?
-continua.
-esto sólo lo logras tú, amor...
-sí, gatita, dilo, sé que es extraño pero creo que es lo único que logra sacarme de esto. dilo, gatita, si quieres tener mi semen en tu boca, la tibia leche, dilo gatita, sólo así podré...
-...
-por favor, quiero venirme... hazlo.
-james franco
-Sí... sí...
-james franco.
-abre la boca que me vengo...
-...
-dilo la última vez...
-james franco.
-ahhhhhhhhhh








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