¡Hola a todos! Desde que ingresé a Guía Cereza, imaginé la posibilidad de encontrar a otras personas que estuvieran dispuestas a explorar su sexualidad conmigo, de manera tan sensata, honesta, libre y respetuosa como fuera posible. Era un "viaje de exploración" que estaba dispuesto a hacer, porque quería conocer otros horizontes en ese rincón de la naturaleza humana del que tanto se habla en nuestro tiempo: la sexualidad.
Sin embargo, la experiencia me ha enseñado que las relaciones generadas en un ambiente virtual rara vez se transforman en un hecho del mundo real. Puede ser precaución o mojigatería, pero las oportunidades de conocer a alguien, conversar, tomar algo, encontrar temas en común a través de esta red ¡es escasísima! Y para llegar a situaciones más íntimas, ni se diga. Uno no espera encontrar santas (aunque algunas digan orgullosas que no entran a Guía buscando sexo) ni putas (y eso que varias ofrecen sus servicios sin reparo), sólo deseo encontrar a alguien que disfrute su sexualidad, y este dispuesta a coompartir esa experiencia bajo ciertas reglas básicas, que todo el mundo conoce en estos ambientes pero que nadie quiere asumir. Es más, ni siquiera existe una respuesta de cortesía a los mensajes, así sea para rechazar las propuestas que uno haga. ¡Nada! La madurez sexual para asumir una exploración tan franca de mi intimidad con otro parece un tema tabú, aún más que las distintas 'filias' practicadas por más de uno.
Si no me interesa el sexo en pareja, o el "bondage", o mostrar mi cara, o exhibir mi pene erecto, ese es asunto mío. Yo sólo quería enriquecer mi experiencia sexuales con alguna mujer que estuviera dispuesta a compartir, a disfrutar, a dejarse conocer sin temor ni verguenza ni prejuicios. Pero eso ya no importa. Dejaré atrás cualquier clase de interacción -sexual o no- con personas del mundo virtual, que representan un desgaste emocional y una pérdida de tiempo que nadie esta dispuesto a reponer. En vez de eso, prefiero reencontrarme con las personas del mundo real, con virtudes y defectos, sin máscaras pero con afectos, y así explorar las otras mil dimensiones de la naturaleza humana, más allá de la sexual. Y tal vez, algún día, me permita vivir atrapado en esa maravillosa jaula de quienes interponemos el amor a otros demonios: el matrimonio. ¡Adios!








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login EntrarEstoy de acuerdo, no se de dónde sacan todos los relatos y blogs si cuando se busca a la gente real no aparece...