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Relatos y Experiencias

El Viaje.

Todo era nuevo, y había tanta ansiedad, tras un confuso cortejo finalmente nos reconocíamos como pareja, éramos jóvenes curiosos y llenos de energía, el deseo era intenso pero ante una atracción sincera por todo en cada uno, existía una intención poderosa de velar lo que los prejuicios nos llevabana pensar que podía ser vergonzoso , la intención de ocultar la secreta intimidad por la que se teme ser rechazado, estábamos en esas primeras semanas de coqueteo inocente donde los dos queríamos mostrarnos seres pulcros y sin deseos carnales que opacaran las intenciones románticas.

Llevábamos ya un par de semana de conocernos, y aunque ya no éramos unos niños, parecíamos en un noviazgo de adolescentes, solo un par de besos apasionados pero que fueron restringidos con una extraña exaltación. El deseo desbordaba, muchas veces por fuera de mi pantalón y mi inquieta curiosidad por sus formas me llevaban a buscar adivinarla bajo sus ropas, en sus descuidos ocasionales,

Un día sin mayores planes se presentó la posibilidad de viajar a una playa cercana, sin dudarlo la invite,con la emoción que me producía la posibilidad de conocerla en la intimidad y compartir mas tiempo con ella , y ella … pues acepto, corriendo riesgos, inventando excusas en su trabajo y en su casa, casi que nos fugamos al amanecer de un viernes, tomamos los morrales y emprendimos el viaje, nos acompañaban algunos amigos y como el dinero no era mucho, decidimos aventurarnos en la carretera y pedir un aventón, fue un día largo y no nos rendía tanto el recorrido, hacia un calor tremendo , ella se había puesto unos pequeños chores y una camiseta esqueleto que a penas le cubría su abdomen y sus discretas tetas, el calor había cobrado ya su cuota de sudor y su piel húmeda y brillante me resultaba irresistible, no dejaba de buscar espiar bajo su blusa, pues en ocasiones al agacharse me permitía una mirada a sus altivas bellezas ocultas.

Después de un día largo de viaje al fin llegamos, el mar nos recibía al atardecer y nos regalaba su suave briza marina que aliviaba nuestro cansancio y refrescaba las emociones por estar por primera vez solos, llegamos al hospedaje, era una cabaña discreta, en madera pero bastante cómoda , organizamos nuestras cosas, nos dimos un baño y salimos a disfrutar de la noche y a comer para recargar energías, no nos demoramos mucho, el cansancio y la ansiedad por estar solos nos devolvió rápidamente al cuarto, nos pusimos cómodos y nos acostamos, sin aparentar otras intenciones que dormir y descansar, apagamos la luz y nos quedamos hablando, yo empiece a acariciar su cara, a recorre su espalda, estaba boca abajo y quise aliviar un poco su cansancio masajeando sus hombros y acariciando su espalda, el deseo me invadía, y se notaba en mi respiración, yaunque apenas rozaba la piel de su espalda con la punta de mis dedos ella dejo salir un pequeño gemido, acto seguido se voltea y me dice no, no puedo, yo me detuve de inmediato, algo contrariado… temía haber sobrepasado los límites de nuestra naciente relación. Retiro mi mano de su espalda y tomo unos centímetros de distancia en la cama, ella se voltea, toma mi cara y me besa, para, me mira a los ojos y me dice: no puedo más…. ¡No puedo aguantar más las ganas de tenerte! Mi corazon que parecía haberse detenido por la vergüenza, volvía a latir con fuerza y llevaba la sangre a llenar todos los espacios que hacían falta para que se izara vigorosamente mi miembro de placer; volvimos a besarnos y mis manos volvieron a su cuerpo, esta vez se habían revelado los deseos y podía dar rienda suelta a mi curiosidad, a mi deseo de conocer y explorar cada rincón de su cuerpo. Mis manos temblorosas sudaban, me deslice entre las sabanas , ella aun conservaba una pequeña pijama, yo queria sentir su cuerpo con mi cara, deslice mi rostro por su cuerpo, por su espalda, por sus nalgas , por sus largas y suaves piernas y comencé a subir lentamente, recorriendo con mi lengua sus aromas, queriendo memorizarlas para jamar olvidarlas, al llegar a su cadera acompañe mi recorrido con su pijama, subía con ella hasta sacarla por su cabeza, le di vuelta, su respiración estaba agitada y tomo mi cabeza mientras seguía recorriéndola, al fin podía ver sus tetas, tan bellas pequeñas y erectas, suaves y coronadas sutilmente por su pezón perfectamente redondo, comiendo a recorrerlas voy dando vueltas, círculos concéntricos que me llevan a su cima, y puedo sentir con la primera lamida como sus pezones terminan por erectarse justo en mi lengua, me deleito con su suavidad, con su aroma, con su blanda pero firme volumen, quiero quedarme ahí, pero la tentación de probar su sabor me convence de seguir mi viaje al sur, bajo lentamente por su abdomen y llego a su pubis, aun trae puestas sus bragas y las bajo lentamente, voy descubriendo con dramatismo teatral la belleza oculta que se aloja entre sus piernas, termino de bajar sus bragas, y acomodo sus piernas, las aparto y levanto sus rodillas, quiero que su sexo esté dispuesto para mí, para saborearlo y disfrutarlo como el mas exquisito plato. Era suave y con una aroma irresistible, en mi boca no cabía una gota mas de saliva, y no aguante un segundo mas las ganas de sumergirme en él, si sumergirme, mi cara, mi nariz, mi lengua, para ese momento ya goteaba y su humedad me invitaba a saborearlo a sentirlo y me permitía resbalar mi cara en él, introducir mi nariz para olfatearlo, pasar mi lengua para recoger sus jugos y saborearlos, era un banquete exquisito!

Siento su excitación, no solo en su humedad, siento sus movimientos, su respiración y sobre todo siento su clítoris duro al recorrerlo con mi lengua, decido entonces dedicarme recorrerlo y darle placer hasta que alcanzara el éxtasis. Mi mano que recorría sus piernas y sus tetas temblorosas ahora me acompaña a explorar su humedad, meto dos de mis dedos a mi boca para humedecerlos y luego los introduzco lentamente en su tibia vagina, se sentía delicioso, tibia, húmeda, temblorosa, mi lengua empieza entonces a recorrer su clítoris y mis dedos la siguen rítmicamente, su respiración aumenta y sus gemidos son la mejor banda sonora par la historia que se narraba entre sus piernas, me delito con su placer y me embriago con sus jugos, no demoro mucho en sentir como empieza a temblar , sus gemidos se hacen mas potentes y explota de placer, yo estoy feliz, ella toma mi cara y me sube para besarme, ahora es ella quien me recorre, lleva su mano hacia mi pene que palpitaba de excitación, lo acaricia con firmeza, con deseo pero tambien con suavidad y ternura, baja por mi abdomen dándome suaves mordiscos hasta que llega a su destino e introduce mi falo en su boca, yo , suelto automáticamente un gemido de placer pero tambien de felicidad, de la emoción que sentía por estar viviendo una fantasía, ella se ocupa de mí, me acaricia, y sus labios y su lengua no dejan de recorrer mi miembro y de producirme increíbles sensaciones, en un momento ella para, lo saca de su boca y lo toma con su mano, sube lentamente por mi cuerpo hasta alcanzar mi boca con sus labios y mientras me besa se monta sobre mi e introduce mi pensé suavemente en ella, lento y cuando llega al fondo se acuesta sobre mi y me abraza, era una emoción enorme, ella se empieza a mover lentamente y la pasión nos desborda y nos acoplamos en una danza de movimientos y posiciones que después de darnos tanto placer nos deja rendidos , exhaustos, con su cuerpo desnudo sobre el mío y unas sonrisas que seguían en nuestros rostros al despertar al día siguiente. Ese fin de semana fue increíble, tuvimos sexo en cada ocasión posible, encontraos una excusa en cada roce, en cada momento a solas, ese fue el inicio de una relación apasionada que traería hermosos momentos, pero tambien ruptoras profundamente dolorosas, pero aun a pesar de ello con el tiempo y después de superado el dolor la emoción por el recuerdo de nuestro primer momento de intimidad, prevalece.


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