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Relatos y Experiencias

Tendría yo unos 18 años cuando estando una noche desvelado en mi cuarto sentí que alguien abrió la puerta y oí un susurro ¿estás despierto? En el acto reconocí la voz de mi primita con su acento costeño y le dije que sí. ¿Tampoco puedes dormir? Ven, acompáñame aquí un ratico y le abrí espacio en mi cama.

Mi primita barranquillera, sobrina de mi mamá, estaba pasando unos meses con nosotros en Medellín mientras terminaba algo relacionado con sus estudios. Era como dos años menor que yo y nos conocíamos desde pequeños habiendo sido siempre muy llaves y confidentes de nuestras cuitas sentimentales. Ella compartía el cuarto con mi hermana mayor que por esos días estaba de viaje y mis padres dormían en su cuarto del piso de arriba.

Mi prima era una hermosa morena clara, delgada pero con unas sabrosas caderas que meneaba con la gracia que solo les dan las costeñas y unas teticas pequeñas y paraditas con pezones prominentes, que se dibujaban en las blusas que acostumbraba usar sin brasier y que una vez juguetonamente, en un rato en que estábamos solos en su casa en Barranquilla, se la subió y dejó que se las chupara por un rato hasta que me vio tan excitado que se puso nerviosa y paró el juego. Creo que algo que vio esa vez la dejó con curiosidad por mi miembro y veces me espiaba con disimulo en su casa, cosa que yo también hacía con ella y creo que ambos lo sabíamos y lo hacíamos como un juego. Algo que me encantaba de mi prima, que creo que comparten otras costeñas, era que afeitaba solo en parte su vello púbico, dejándolo crecer libre y exuberante en su monte de Venus, que por algo recibe ese nombre. 

Cuando ella llegó a mi cuarto yo estaba masturbándome y tenía ya el pene semi erecto, cosa que traté de disimular apretando las piernas cuando ella se sentó a mi lado. Ella al momento notó que yo trataba de esconderle algo y juguetonamente trató de abrirme las piernas que yo apreté con mas fuerza. ¿Que pasa? me dijo, ¿ya no me tienes confianza? Yo le di una sonrisa tímida y aflojé las piernas dejando ver el bulto en el pantalón de la pijama. Ella soltó una risita pícara y me dijo -y eso era todo, yo lo hice antes de venir a verte.

Esa imagen mental de ella masturbando su cuquita fue demasiado y en segundos ya tenía una erección mas que evidente. Mi prima le dio una mirada calculadora al crecido bulto, metió el brazo por la pretina y me sacó el palpitante pene del pantalón... lo tienes mas grande y grueso que el de Jaime... su novio. Creo que si quieres dormir habrá que hacerle un tratamiento de emergencia. Me quitó el pantalón, me abrió las piernas y procedió a darle una mamada espectacular. 

Desde un comienzo fue evidente que no era la primera vez que lo hacía y mas aun que disfrutaba haciéndolo. Primero se concentró en la cabeza del miembro, dándole lengua por todos lados y luego cogiéndola entre los labios y chupándola. Luego comenzó a pasar la lengua a todo lo largo del pene metiéndolo luego en la boca hasta donde pudo sin nunca dejar de acariciarme los testículos, que tengo grandes y sueltos, chupándolos y sacándolos de la boca. A todas estas yo me sentía en un trance, sin haber sospechado nunca de estas habilidades de mi primita y al mismo tiempo adorándola por ello. No mucho después, dada la excitación que tenía, sentí que estaba próximo a venirme. Se lo dije y ella solo me apretó una mano mientras recibía y se tragaba toda la enorme descarga de semen. Se pasó la lengua por los labios, me dio una gran sonrisa y mirándome con ternura me dijo -tu siempre has sido mi primito adorado y esto he querido hacértelo desde hace rato.

Luego de experimentar tamaña sorpresa, no me imaginaba que me esperaba otra igual o mayor, cuando ella me miró con picardía, se quitó los calsoncitos de la baby doll y abrió las piernas dejando expuesta la chochita en toda su delicia. Dejó que yo disfrutara un momento del panorama, luego la entreabrió con los dedos y me dijo maliciosamente que ahora me tocaba a mi devolverle la atención. Por suerte no era tampoco la primera vez que le hacía sexo oral a una chica, así que ya tenía alguna experiencia.

Mi prima tenía una chochita oscura por fuera pero rosadita por el interior que ella dejó asomar con los dedos, con gruesos labios mayores y labios menores provocativamente asomados, dejando ver un palpitante y húmedo clítoris en la parte superior. Yo le di una amplia y deleitada sonrisa a mi prima, que me miró con la picardía de quien sabe que yo me moría por meter la cara entre sus muslos. Ni corto ni perezoso me dediqué al asunto. 

Le cerré algo las piernas, cuyo suave interior comencé a besar y lamer preguntándole si le gustaba que lo hiciera. Sigue primito que se siente rico, me dijo. Luego comencé a darle lengua por las ingles a lado y lado de la chochita subiéndole gradualmente la expectativa. Luego la abrí totalmente con los dedos, puse la lengua plana contra la parte inferior, casi al borde del culito y comencé a subir muy lentamente, con poca presión pero sin parar nunca, pasando sobre la vagina y la uretra y solo parando antes de alcanzar el clítoris, solo para volver a empezar desde abajo. Cuando iba en la mitad de la segunda subida ella me cogió una mano y empezó a apretarla dando gemidos ahogados. En ese momento puse la palma de la mano hacia arriba, le introduje un dedo en la vagina y comencé a presionar hacia arriba con la yema del dedo, tratando de llegar al punto G, lo que aumentó sus gemidos. Al terminar la tercera vez, comencé a hacer círculos alrededor del clítoris con la punta de la lengua tratando de no tocarlo. De repente sentí llegar el primer orgasmo cuando su cadera empezó a moverse de forma incontrolable y yo tratando de no perder el ritmo con los dedos moviendo ligeramente el clítoris de lado a lado.

Cuando finalmente se tranquilizó su respiración, me miró sorprendida y me dijo, primito ¿que fue eso? Tu eres un genio. Nunca había sentido nada igual. Yo me sonreí modestamente, pero por dentro estaba feliz de haberle dado ese placer a mi primita. Le pregunté si quería seguir para el segundo pero me dijo que si seguíamos ibamos a acabar despertando a mis padres y que ademas ya era tarde. Me preguntó si quedé contento con la mamada que me dio y yo le dije que ella también era un genio pero que lo mas rico fue al final. Yo le pregunté si su chochita quedó satisfecha y me dijo que para donde mas. Nos arreglamos las pijamas, nos abrazamos e hicimos algo que nunca antes habíamos hecho, despedirnos con un intenso beso en la boca.

Yo sé que sin duda los dos quedamos con ganas de mas, mucho mas, pero las circunstancias no lo hacían posible. Quizá habría otra vez...


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