Con la sobrina de mi esposa
Relato de comunidad Tríosschedule 9 min de lectura calendar_today Diciembre de 2019

Con la sobrina de mi esposa

Una sorpresa en un mal momento de uno de los protagonistas

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Hola a todos. Les quiero contar como empezamos a “divertirnos con Paola, la sobrina de mi esposa.

Amor, escuché cuando llegaba de la oficina, esta noche tenemos visitas. Quién me hablaba desde nuestra habitación era mi esposa, María, 1,72 de altura, 95-62-93, 43 años. Las medidas les permiten imaginársela. Una verdadera hembra, una diosa. Comenzamos a convivir luego de un breve tiempo después de conocernos. Ella divorciada, 2 hijos ya mayores. Yo en una situación similar, 47 años divorciado, 1 hijo, 1,85 de altura, y un poquitín excedido de peso, ya que el único ejercicio que me gusta es el sexo.

Desde el principio nos llevamos de maravillas. Las coincidencias en las vivencias, la educación y nuestro estilo de vida nos permitió congeniar inmediatamente, y después de poco tiempo decidimos vivir juntos. Somos una pareja liberal. María bi curiosa, yo hetero. Conocemos todos los antros swingers de nuestra ciudad, y por lo menos 2 veces por mes concurrimos a uno de ellos. Desde siempre, fuimos liberales. En nuestra casa el nudismo es casi una ley. Ella tiene un cuerpo exquisito y jamás me negué a que circule así por la casa. Vivimos solos, ya que nuestros hijos viven con sus respectivas parejas. Hasta aquí nosotros. Ahora nuestra visita. Paola, 33 años, casada y descasada infinidad de veces con su esposo. Hija del hermano mayor de María. Una chica con una cara hermosa, pechos normales y un cuerpo y una cola muy atractivos. Parecía que, según me contaba María, se había peleado nuevamente con su esposo, quería salir de su casa y no había tenido mejor idea que pedirle a su tía preferida una cama por unos días.

Al poco tiempo Paola timbró y se apareció con un bolso bastante cargado con sus cosas. En ese momento pensé que su estadía no sería corta. Inmediatamente besó y abrazó a su tía y a mi. Tenía los ojos brillantes y el rostro un poco colorado. Entendí que había llorado, pero aún así, disimuló bastante bien. La alegría y la sonrisa ni aún en sus peores momentos las pierde. Luego de los saludos y de ayudarla a llevar sus cosas a la habitación, nos dispusimos a cenar. Ahí nos contó el motivo de su pelea, que sigue amando a su esposo, pero que esta vez no se la iba a hacer fácil. Mientras ella narraba sus desventuras, pensaba yo que a nosotros no se nos iba a hacer fácil. Teníamos que cambiar alguna de nuestras costumbres, en especial el sexo (María, no les conté, grita mucho al llegar al orgasmo, además de empapar con sus jugos la cama), pero todo sea por la familia.

La primer semana las cosas transcurrieron dentro de los carriles normales. Desayunábamos los 3 juntos antes de concurrir a nuestros trabajos, y por la tarde nos juntábamos al regresar, nos contábamos nuestro día, cenábamos y a dormir hasta el otro día. El sexo con María se convirtió en una sesión de jadeos reprimidos y posiciones tradicionales. María comenzó a fantasear en ese tiempo, en el sábado, día que iríamos a un antro swinger para poder dar rienda suelta a toda nuestra necesidad de expresarnos.

El sábado, como todas las veces que íbamos a esos lugares, María concurrió al salón de belleza para peinarse y principalmente depilarse totalmente, que es como a ella le gusta y como a mi me fascina. La acompañó Paola, que esa noche saldría con unas amigas. Luego de una semana, se sentía un poco mejor, pero nos repetía que no era suficiente castigo a su esposo llegar en poco tiempo nuevamente a su casa. Por lo que me contó María, a Paola le sorprendió que su tia se depile totalmente. Cuando María le contó las razones de su decisión, ella decidió hacer lo mismo, por lo que llegaron a casa contentas, radiantes y bellísimas. Ese sábado por la noche, dimos rienda a todos nuestros deseos, volviendo a casa bastante tarde. Paola, por lo que escuchamos, llegó al poco tiempo.

El domingo amaneció con lluvia. Almorzamos, invité a las chicas a tomar un tinto y dar un paseo por el Centro Comercial y volvimos cerca de las 7PM, dispuestos a cenar algo liviano y ver alguna película por Netflix.

Nosotros como andamos desnudos por la casa antes de la llegada de Paola, no utilizamos pijamas. Entonces, María con una remera grande mía y yo con un pantalón de futbol y una remera, nos metimos en nuestra cama e invitamos a Paola a ver la dichosa película. Ella llegó con una camiseta de tiras que se le notaban los senos sin sostén y que apenas le tapaba el nacimiento de su lindo culo. Como hacía un poco de fresco, María la invitó a entrar en la cama con nosotros, quedando al lado de ella y yo en la otra punta. Comenzó la película y como siempre, al poco tiempo me dormí. No se cuanto habrá avanzado la película. Desperté creyendo escuchar un gemido apagado y breve. Abrí los ojos somnoliento y me pareció que había sido María y la miré. Ella se me acercó, me dio un breve beso, me acarició la entrepierna y volví a cerrar los ojos, pero sin entrar en ese sueño profundo nuevamente. Al poco tiempo sentí moverse a las chicas. Entendí que alguna quería ir al sanitario. Entreabrí mis ojos, la vi a María a mi lado y le pasé mi mano por su entrepierna. Y qué pasó? Ante mi sorpresa, ya había una mano. Entendí que era la de María y la acaricié, y rápidamente salió de mi palma. Entendí que como Paola estaba con nosotros, María para que no me calentara me rechazó. Me acerqué a darle un nuevo beso y me di cuenta que María ya no tenía puesta su remera y estaba desnuda bajo las mantas. Eso hizo que mi miembro reaccionara inmediatamente, le tomé su mano y la llevé a mi entrepierna. En ese momento no me retiró la mano rápidamente como antes, sino que empezó a acariciar el miembro. Yo me estaba poniendo a mil. Abrí un poco más los ojos, y ante mi sorpresa, la vi a Paola mamándole el seno derecho a María, ya sin su camiseta y luciendo unos pechos medianos y firmes. Nos cruzamos una mirada y me pareció que sonreía. María la recibía de mil gustos y comenzaba a endurecer esos pezones oscuros y hermosos que tiene. Estiré mi mano para retibuirle la caricia en mi miembro, y su sexo estaba empapado. Ahí si, desperte definitivamente. Cuando quise esbozar una pregunta, que aunque parezca tonta en el momento siempre hay que hacer, María me alcanzó con sus labios en mi boca, y me dío un beso de campeonato. Estaba caliente, sin dudas. Cuando se separó de mi, logré ver a Paola levantándose de la cama, para instalarse entre las piernas de María. Suavemente se agachó hacia su sexo y comenzó una mamada, que ante los gemidos de María, indudablemente las 2 la estaban disfrutando. Una recibiendo, la otra entregando. A María se le puede estar mamando su sexo horas, que jamás va a pedir descansar un rato. Paola, al parecer, era una experta, porque le arrancaba un orgasmo tras otro.

Mientras ellas se estaban gozando, salí de la cama para tener una perspectiva más amplia de la situación. Ahí estaba Paola chupándole el sexo a su tía, con ese culo levantado, invitando primero a saborearlo y luego a explorarlo. Por eso, y ante semejante convite, me arrodille y suavemente con la lengua, abriéndole bien sus cachas, comencé a saborear ese ano rosadito, hermoso, que llamaba al pecado. Fui recibido amablemente, soportando solo un movimiento ascendente y descendente para que mi lengua saboree el dulce sabor de su ano y el salado de su sexo, mientras Maria seguía recibiendo de Paola lenguetazos infinitos que la elevaban al extasis. Mi miembro estaba que explotaba. Comencé a explorar el sexo de Paola con un dedo, que rapidamente se convirtieron en 3. Rezumaba liquido, estaba muy caiente. En un momento, María pide que parara, ya que no aguantaba más la sucesión de orgasmos provocados por su sobrina. Paola entonces, se montó sobre ella comiendole la boca, refregandose los senos y enterrándole la pierna derecha sobre su sexo y explotando ambas en un orgasmo humedo, dejando las sábanas empapadas con sus jugos. Cuando se repusieron, rieron entre ellas, se dieron una media vualta a mirarme y estallaron en una carcajada. Yo esta ahí, al pie de la cama, con la verga enhiesta y a punto de explotar mirando como tia y sobrina se fajaban en la cama, observando los 2 sexos depilados, brillantes por los jugos expulsados, los pechos aplastados y los culos como invitándome a probarlos.

La primera que habló fue Paola…”tio…para ti también hay…te queremos saborear” María, con una sonrisa que solo posee cuando la está pasando bien me dijo…”amor, te gustó la sorpresita que preparamos con la nena ya que fuiste tan amable de darle abrigo cuando se sentía mal…?Inmediatamente las 2 saltaron de la cama. María se metió mi sexo en su boca, Paola me besó y tomó mis manos para que le acaricie sus duros pechos. Me llevaron a la mojada cama, me acostaron y María comenzó con una mamada para el campeonato, mientras Paola se montaba sobre mi cara y me ofrecía su rosado y pelado sexo para que lo saboreara. Durante unos minutos todo era lujuria y gemidos de parte de los 3. En un momento María deja de mamarme y se ensarta mi sexo que estaba a punto de explotar. Ingresó sin dificultad, ayudado por el torrente que manaba de su interior, comenzó a moverse, repitiéndome que no me vaya, y al estar frente a Paola, comenzó a magrearle esos pechos hermosos, de pezones rosados y pequeños, que estaban duros como la piedra. Las 2 pedian que aguantara, que deseaban que goce y que las haga gozar, gimiendo y murmurando que en poco tiempo se corrian. De pronto, las 2 salieron de encima mío, se besaban y magreaban y se posicionaron una encima de la otra con el culo en pompa…diciendo a la vez, aca están nuestros culos que queremos los penetres. La vision era exitante. Los 2 anillos dilatados por el placer, la sucesión de orgasmos se encontraban preparados para que se los penetre. Me posicioné detrás de ellas y empecé por Paola, el culo que estaba mas arriba. Apoyé la punta de mi miembro y casi sin esfuerzo mi pene se introdujo en esa cavidad apretadita y suave, mientras ella y María jugaban con sus dedos en sus sexos. Los 3 estábamos disfrutando de lo lindo. Cada vez que me movía en ese movimiento de pistón, el anillo apretaba mi falo para que no salga de ahí. Estuve a mi entender unos 5 minutos dale que dale hasta que María reclamó lo que es de ella. Salí suavemente de Paola que me dejó espacio para que atienda a mi amada, acostándose a su lado para comenzar un magreo de sus pechos y su sexo mientras introducía mi pene en su abierto culo. El que Paola estuviera acariciando su duro clítoris, y yo penetrándola dura, María estalló en un orgasmo mojando las sabanas y la mano se su sobrina. Se desplomó sobre la cama y dándose vuelta abrió su boca esperando la lluvia de mis fluidos que no tardaron mucho en empaparle los senos y su sexo, mientras Paola luchaba por poder tomar algo de ello. Estábamos rendidos, pero aun asi Paola se encargó de limpiar todo mi pene, lamer a su tía hasta no dejarle rastros de mi acabada y reclamar que alguno de nosotros 2 se encargara de su sexo. Entre María que lengueteaba el mismo y yo que me concentre en su ano, le arrancamos otro orgasmo humedo que arruinó aun más la cama empapada por nuestros fluidos.

Luego de un breve descanso, y comentarios sobre lo que había ocurrido, decidimos ir a dormir a la cama de Paola. Lo que pasó después quedará para otro relato.

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10 de diciembre de 2019

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Comentarios

5 comentarios

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  • jorgegonzaleas741
    jorgegonzaleas741 · 29 de feb de 2020

    Rico tu relato y que más a pasado con la sobrina de tu esposa

  • chalo1989
    chalo1989 · 14 de dic de 2019

    Excelente relato, me exito bastante solo imaginar la escena del mismo.

  • cesarmilitar
    cesarmilitar · 11 de dic de 2019

    Excelente relato me gustó mucho la pasión el encanto detalles y todo ufff me lo imagine que rico los felicito

  • un-lector
    un-lector · 11 de dic de 2019

    Sin palabras .. para tan maravilloso relato y sobre todo por lo bien contado con detalles ... Para la imaginación de cada momento felicidades para los tres ... Sólo falto una buenas fotos de ese encuentro .. y esperamos q sea el inicio de muchos más ...

  • Deseos17
    Deseos17 · 10 de dic de 2019

    estupendo

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