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Relatos y Experiencias

A veces las distancias despiertan toda clase de deseos carnales que una visita puede hacer realidad. Mucho antes de casarnos ella me visitó, aunque era solo una semana la convencí de quedarse todo un mes.

Todos los días de su estadía pasamos los mejores momentos de pareja, no eramos románticos pero si turistas en un lugar que ya conocíamos. Disfrutamos absolutamente todo lo que ese lugar nos ofrecía pero las noches.. eran otro cuento. 

Las primeras noches nada paso, se encontraba en sus días. Pero aprovechamos para abrazarnos y dormir plácidamente en compañía. Pero dos dias antes de terminar su periodo comenzamos a dejar volar la imaginacion y nuestros cuerpos a pedir sexo.

Después de unos tragos nos fuimos a la cama. Entre besos y abrazos comenzamos a tocarnos. Me concentré en sus tetas que era lo único que me dejaba tocar y besar. Nos quitamos toda la ropa menos sus interiores. Se subió encima mío y comenzó a rozarme de la forma más erótica que podía. Me cabalgaba haciendo que su entrepierna aprisionara mi pene. Después comenzó a bajar hasta meter mi pene en su boca y comenzó a mamarlo suavemente.  Jugaba con la punta de mi pene mordiendola o pasando su lengua. Besaba mi pene por los lados y lo masajeaba con su boca. 

Llego a mis testículos y comenzó a besarlos, lamerlos y chuparlos, mientras su mano masajeaba mi pene. 

No pude aguantar más y me comencé a venir. Mi semen se escurría por un lado. Ella volvio a meter el pene a su boca dejándome terminar en ella  para luego lamer los lados.

La noche siguiente, todo siguió mejorando. Ya en cama nos desnudamos. Ella seguía con su tanga pero esta vez me dejó acercarme más. Mientras nos besabamos ella me masajeaba el pene y los testículos y yo agarraba sus tetas,  cuando se las comencé a besar baje despacio mi mano hasta su clítoris, esta vez me dejo masajearla mientras mi boca no abandonaba sus tetas. Ella comenzó a gemir,  mientras mis dedos no paraban de mover su clítoris. Se movía y contorsionaba y me apretaba cada vez mas el pene. Me concentre enteramente en chupar sus pezones y a mover mas rápido mis dedos, su pecho vibraba entre su respiración y sus  gemidos hasta que estalló en un grito de placer que parecía eterno. Dejo de respirar unos segundos y volvió a la vida.

Los dias posteriores las noches fueron de sexo tranquilo. De sexo de encontrarnos y disfrutarnos, nos abrazabamos. Mis manos siempre se dirigian al interior de sus tetas, para suavemente moverlas a un lado y otro. Luego dirigia mis manos hacia su cara donde la consentía y la acariciaba. Hasta llegar a su boca donde uno de mis dedos siempre entraba y ella jugaba chupando. Así comenzamos varias noche seguidas y terminabamos siempre desnudos, ella encima mio moviéndose de la forma mas sensual mientras la penetraba. Nos veníamos juntos y disfrutábamos juntos. 

Así pasaron varios días. Hasta que una noche le dimos sentido al dicho sobre el sexo de reconciliación.

Nos disgustamos y discutimos. Pero lo verdaderamente importante sucedió después. Luego de un rato de hablar terminamos en la cama. Nos desnudamos. Nos tocamos, ella me agarraba el pene y masajeaba la punta con sus dedos mientras yo metía mis dedos, primero en la boca para que los lubricára y después en la vagina. Jugamos asi hasta que ella decidió mamarmelo y pasar su lengua por mis testículos. Luego yo hice lo propio, me acerque a su vagina y mientras le metía mis dedos le lamía y chupaba el clítoris.

Me puse condon y comencé encima. Mi pene entro suave y empecé a empujar mientras sus piernas me rodeaban. Nos besabamos y aveces salian gemidos de su boca. Después me logre levantar y pase sus piernas al frente, sentí penetrarla más profundo, y por sus gestos era así, cada vez que la penetraba sus ojos se cerraban, sonreía, se mordía el labio y gemía, mientras sus tetas se movían por cada vez que empujaba. Giramos, ella quedo encima. Ahora era ella la que hacía la fuerza. Me cabalgaba mientras yo agarraba sus tetas y veía como subían y bajaban. Me ensalivé un dedo y comencé a masajear su clítoris mientras ella se movía, volteaba sus ojos y gemía. Me quito la mano y me dijo " no quiero venirme tan rapido. Quiero que esto siga"  luego llevo mi mano hasta su cara y comenzó a chupar y jugar con el dedo que antes estaba en su clítoris. 

Para sorpresa se giró sin sacar mi pene de lugar. Quedó mirando a mis pies mientras me dejaba todo el esplendor de su culo y una vista perfecta de cómo mi pene entraba y salía a cada movimiento suyo, Y como su culo se movía y vibraba.

Luego de unos minutos lo sacó, y comenzó a subir acercando su culo a mi cara y frotando el pene con su ombligo y luego sus tetas. Me lamio los testiculos mientras me quitaba el condon para despues meterselo completo en la boca. Comencé a lamer y chupar su clítoris y a su vez metia mi lengua lo más profundo que llegaba dentro de su vagina. Ella chupaba con fuerza mi pene y bajo el prepucio para exponer la punta y lamerla de lado a lado. De vez en cuando lo sacaba y gemía fuerte para volver a embestir mi pene con más fuerza que antes. Yo me concentraba en chupar su clítoris y jugar con mi lengua vibrandola. Gateo hacia abajo. Yo me levante y la cogi por detras. La puse en 4 y la penetré profundamente, tanto que gritó de placer diciendo de forma vulgar que lo sentía en la garganta. Seguí empujando mientras por un lado veía como sus tetas pendulaban de un lado a otro. Las manosee con fuerza. La hice chuparme un dedo y luego le masajee el clítoris. Cada vez empujaba con mas fuerza y ella así mismo se movia hacia atrás para que entrara mas y mas. Termino acostada boca abajo mientras yo encima se lo introducía. Su culo se arrugaba y yo solo empujaba más. De repente un grito suyo me informó que había llegado. Y yo estaba cerca. Me empujo para que me quitara. Se giró, puso su cara frente a mi se lo metio a la boca y después de 3 chupadas me vine sin ninguna contemplación.

Nos tiramos en la cama rendidos. Hablamos un rato. No dormimos. Nos levantamos y nos fuimos a recorrer la ciudad.

Las noches posteriores todo volvió a ser romántico. Noches suaves donde teniamos sexo placentero y tranquilo que hacia cada dia ser mejor. Antes de irse, lo hicimos una vez más. Ella chupó mi pene un rato. Luego se subió encima mío mientras estaba sentado en la cama. Nos vinimos 5 minutos después y nos abrazamos. Nos despedimos hasta un par de meses más tarde...


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