Mi Aventura Con Martín, Un Tiernito De 45 Años.
Relato de comunidad Fantasíasschedule 9 min de lectura calendar_today Febrero de 2016

Mi Aventura Con Martín, Un Tiernito De 45 Años.

Mi aventura con Martín, un tiernito de 45 años. La verdad es que soy nuevo en el blog y me anime a escribir esto porque siento que necesito confesarlo. Tengo 24 años, soy Bogotano y tengo pareja estable, llevamos ya varios años juntos pero durante los últimos meses me ha entrado unas ganas....

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Mi aventura con Martín, un tiernito de 45 años.

La verdad es que soy nuevo en el blog y me anime a escribir esto porque siento que necesito confesarlo.

Tengo 24 años, soy Bogotano y tengo pareja estable, llevamos ya varios años juntos pero durante los últimos meses me ha entrado unas ganas terribles de pegarme una escapadita sin compromiso para vivir algo que quería vivir en mi plano sexual desde hacía mucho tiempo atrás. Sé que para muchos esto puede despertar muchos sentimientos, porque esto es considerado infidelidad por muchas personas (inclusive yo lo considero así) pero la verdad es que yo era consciente de que si hacia algo así lo hacía más por cumplir un deseo que estaba alimentando lentamente todos los días y poder vivirlo de una vez por todas y que no implicaba que dejara de querer a mi pareja en ningún sentido. Las implicaciones morales son más mias que de ustedes, pero les quiero contar más o menos de que se trata porque siento que quiero contarlo para sentirme livianito. Mediante una aplicación busqué hombres para tener sexo. Había hablado ya con varios personajes, inclusive me propusieron hacer un trio pero la verdad era que no me llamaban tanto la atención. No sé si de pronto en el blog haya algún tipo de censura por decir que me gusta fumar marihuana pero pienso que es mejor hablar con la verdad. Este dato es importante porque cambia la historia de lo que decidí, al punto de que de repente, estando conectado a la aplicación, me llamo la atención el perfil de un chico llamado Martín, que tenía una foto con fondo naranja y en donde solo mostraba su rostro. Como era de esperarse, la aplicación tenía miles de fotos de hombres en bóxers, mostrando los pies, las piernas, el pecho, entre otros atributos, pero honestamente terminé por escoger alguien que mostrara su rostro y así fue como conocí a Martín.

La conversación entre ambos se limitaba a una conversación típica de sala de chat caliente que nace con un “hola, ¿qué buscas?” y se desenvolvió en sexo después. Comenzamos presentándonos y resultó que él también fumaba (no sé si anteriormente hayan tenido la oportunidad de compartir un porro o fumar antes de hacer el amor, la verdad a mi me encanta, se me agudizan mucho los sentidos y es una sensación deliciosa al estar entre las sábanas y dentro del otro cuerpo. No lo satanizo tanto, he aprendido a relajarme y lo he aprendido a llevar a tal punto que el placer se multiplica demasiado). Quedamos en vernos y compartir un porro para relajarnos en su casa. Me comentó que tenía 45 años, (yo tengo 24 años) y que su rol era versátil. Yo le comenté también que soy activo y él me envió un par de imágenes al chat con lo que me di cuenta que era agradable al menos en sus fotos. De esta forma comenzó todo. Habíamos estado charlando de varias cosas pero mi instinto sexual se apresuró a preguntarle si tenía tiempo para una cita sexual ese mismo día. Él me dijo que sí, que podíamos encontrarnos en su apartamento y que me esperaba después de salir del trabajo. Al parecer mis exorbitantes ganas tendrían un desenlace feliz esa tarde. La verdad es que se me hizo eterno el día, porque anduve esperando encontrarme con Martín todo el tiempo. Estaba algo ansioso así que procure calmarme antes de verlo frente a una escultura en donde habíamos acordado el encuentro. Finalmente nos encontramos.

Un hombre de sus 45 añitos bien vividos, unos centímetros menos que yo y una voz gruesa estaban esa tarde sentados frente a la escultura en un barrio aleatorio en Chapinero, en Bogotá. La verdad es que me causaba algo de temor pensar en la diferencia de edades pero no le di mucha importancia cuando comencé a escucharlo. Me dijo que vivía muy cerca y para disimular nuestra arrechera tuvimos que charlar de otras cosas, pues ya había mucha gente cerca de nuestro punto de encuentro.

Comenzamos a caminar y me llevó a unas 3 cuadras del lugar hacia unas escaleras que daban a un conjunto de apartamentos. El olor del lugar era fabuloso, era un olor dulce que apenas había sentido unos 10 años atrás cuando iba a visitar a una novia que tuve cuando me sentía más hetero (jajaja). Ese olor me excitaba mucho porque haberlo sentido tan familiar me hizo entrar en confianza con Martín. Subimos una segunda escalera y sacó un juego de llaves para darme entrada. El lugar era maravilloso. La verdad es que la apariencia del lugar era exótica, un acabado suave de las paredes, una decoración muy particular con esferas y tejidos en su casa, que me hicieron pensar que estaba hablando no solo con un cuarenton arrechito sino con un hombre que parecía atento para con su propio hogar. No sé como describirlo, pero eso me excito mucho más. Siento que las personas que se cuidan así mismas, y todos aquellos hombres que se esmeran en mejorar así sea el aspecto de su casa son personas que saben lo que quieren y el hacerlos tan decididos me parece muy excitante. Le di un par de elogios a este chico (quizá no fuera taaan chico pero la denominación “chico” me parece algo tierna para un hombre como él) por su hermoso apartamento. Me invito hasta su estudio en donde tenía una maquinita pequeña para pegar porros, un computador, un sofá cómodo y música suave. El momento estaba surgiendo y mi mente volaba entre su cuerpo. Finalmente subimos a la terraza del lugar para fumar y relajarnos y hablamos de nuestras familias y lo que hacíamos. La verdad es que hablamos bastante y en su voz pude notar que a pesar de que era un hombre como yo, bien caliente y bien buscon, era una persona tierna. Son esas cosas que se pueden notar en la voz, en las expresiones y sus gesticulaciones. El momento se estaba poniendo más interesante. Ya estando tan tranquilos bajamos a su habitación nuevamente. Le pedí que cerrara la puerta a pesar de que se encontraba solo, porque es un gusto ya muy personal aunque él se reía de mí por esas cosas.

El deseo no se hizo esperar, él me había ofrecido una gaseosa o algo de beber para amenizar pero yo estaba ya muy mal y necesitaba expresárselo con mi cuerpo. Le comencé a quitar la camisa y le besé el cuello con cariño y luego con algo de fuerza, porque notaba que eso le excitaba. Mi primer impulso natural fue tocar por encima de su pantalón su colita, que parecía que estaba ansiosa de recibirme. Luego, sin más medidas me apresuré a quitarle el pantalón mientras con mi lengua recorría sus piernas y olía con ganas sus bóxers. Su olor a hombre era delicioso. Además llevaba un perfume suave que me parecía que conjugaba bien con su propio olor. Él se tomaba su tiempo para todo, para los besos, para la espalda, para el cuello y con qué ganas para mi pene. Me dijo que tenía buen cuerpo, bueno, en realidad hago ejercicio casero y procuro cuidarme un poco. Yo también pude notar que él tenía un cuerpo lindo, un poco lampiño en el pecho pero muy peludo en sus piernas, cosa que me parecía deliciosisima. Y fue cuando ya no pude más. Nos besábamos con tanto deseo que mi pene estaba lleno de líquido transparente sin que si quiera me lo tocara. Ya después su boquita estuvo dando sube y bajas en mi cadera, poniéndome más y más caliente. La verdad era que yo estaba muy excitado y anhelaba comérmelo cuánto antes, pero entiendo que no se trataba de precipitarse sino de disfrutarlo todo.

Estuvimos besándonos todo el cuerpo un rato, nos mirábamos, nos besábamos, era una conexión sexual muy fuerte. Hubo inclusive una posición en donde no hubo penetración y en donde prácticamente metió su pene entre el espacio que deja el triángulo de mis piernas y mi pene, y comenzó a frotarse y a rozarme con su pene todo el perineo. Era delicioso. Y después de habernos provocado cada gotica en nuestros miembros, le dije que estaba listo para penetrarlo y hacerlo mío. Era muy curioso, era una persona pasiva pero varonil. Sus gemidos eran graves y su respiración era completamente agitada. Comencé por lamerle ese culito completo, le pasé mi lengua por cada célula de su piel para estremecerlo y relajarlo un poco antes de. Le pedí un condón y con todas mis ganas alimentadas le metí mi pene erecto y grueso que estaba que estallaba. Lo penetraba despacito, no creo que haya necesidad de ser brusco para ser morboso así que trate de penetrarlo llevándolo a su ritmo. Me gusta dejarme guiar, a la final es mi pene dentro de su cola y yo solo debo dejar que el pasivo se de placer tocándose hasta el alma con mi miembro. Estuvimos dándole despacito hasta que cambiamos de posición. El disfrutaba mucho de recostarse y dejarse penetrar boca arriba, pero por un momento decidimos cambiar para recibirme en el borde de su cama abierto de piernas. Me agradaba mucho. Una vez más pasé mi lengua por su colita asegurándome de mojar con mi saliva todos sus rincones. Y por supuesto, una vez más, comencé a penetrarlo pero esta vez con fuerza. Noté que estaba algo tenso así que frotaba su pene mientras lo penetraba para relajarnos. Comenzamos a bailar uno contra el otro a tal punto que sentía mi semen subir y acumularse en mi miembro con gran facilidad. Estuve respirando con calma para no venirme después de unos 40 minutos de faena, pero no pude contenerme más cuando su voz gruesa me dijo “riégate, dame esa leche ya”. A penas pude escucharlo cuando ya mi pene palpitaba en el paraíso de su interior eyaculando con fuerza. Fue tan placentero que tuve que quedarme recostado encima suyo unos segundos porque me sentía débil y desgastado como para erguir los brazos y pararme nuevamente.

Acto seguido charlamos un poco sobre ambos. Le conté algunas cosas sobre mí para culminar el momento. Hablamos sobre la infidelidad y las cosas que hacemos por andar en las nubes soñando con culitos y mucho morbo. Le dije que sí, que como lo sospechaba, me sentía mal porque sabía que estaba gozando con un culito ajeno al de mi novio, hablamos sobre sus relaciones también y sobre su vida. Finalmente quedamos en que lo dejaríamos como algo pasajero, algo para disfrutar sin que nos complicáramos con nada más.

Y bueno ese es mi relato. Quería contárselo porque no quería dejar ese momento en el aire antes de compartirlo con ustedes. Solo me queda por decir que Martín lejos de su arrechera y todo lo que lo hace un pasivo fascinante, es un hombre que parece muy maduro lo que me hizo ir desenfrenadamente detrás de él en esa ocasión.

Ojalá les haya agradado, espero todo tipo de comentarios pero también de eso se trata. Gracias por leerme y que les vaya bonito gente.

— camiapell

3 de febrero de 2016

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camiapell

Escrito por

Soy hombre heterosexual

Comentarios

1 comentario

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  • mimado10
    mimado10 · 4 de feb de 2016

    camiapell,excelente relato,no estas traicionando a tu pareja,solo fue una experiencia mas en tu vida,hacerlo con una persona adulta te enseña que hay pasivos maduros que lo hacen sentir bien,la experencia no se improvisa,gracias

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