¿Dudas sobre tu compra?
 01 8000 423 503

Relatos y Experiencias

Hace unos dias, mi esposa y yo decidimos alegrar una noche con tragos y nos compramos una botella de aguardiente. Pusimos musica y en hora y media ya estabamos terminando la botella. Note que ella ya estaba bastante entonada aunque la verdad yo tambien. Nos comenzamos a besar y a manosear hasta terminar en la cama pero esta vez yo me vine primero por lo que sacamos uno de nuestro juguetes, a pedido de ella el mas grande y junto con mi boca comence a jugar con su clitoris y lamer toda su vagina mientras le metia el dildo. Gimio y grito a mas no poder hasta que en un momento de extasis estallo y su orgasmo no se hizo esperar. Me quede quieto mirandola mientras ella no para de gemir y respirar fuerte. Depronto de la nada me dice "eres tan bueno como una mujer". Yo me quede frio, o caliente mas bien. Le pregunte a que se referia pero sus gemidos no paraban.  Luego comenzo a hablar. 

Al dia siguiente cuando hablamos de lo sucedido la noche anterior de lo cual ella se acordaba del sexo pero de nada mas. Le dije lo que me habia contado. Ella se tapo la cara con la almohada y comenzo a gritar que ella no queria que yo supiera eso, pues era su mayor secreto y aunque no se arrepentia era algo que ella queria guardar solo para ella. 

La historia es la siguiente.

En su epoca universitaria ella hizo primero un semestre de una carrera y luego decidio cambiar a la carrera de la cual se graduo, sin embargo de ese primer semestre conocio una amiga que se volvio la mejor. Siempre salian y hablaban sin importar que ya estaban en carreras distintas y en universidades distintas. La amiga era bisexual y ya le habia conocido varias parejas de cualquier sexo, a lo que mi esposa nunca vio lio, al contrario siempre la apoyo. Una noche de mucho trago al momento de terminar la rumba se fueron para la casa de la amiga, donde usualmente se quedaban despues de la rumba pues mi esposa en esa epoca vivia bastante lejos. Aprovechando que la mamá se habia ido de viaje siguieron tomando y fumando. Mi esposa dice que no recuerda muy bien como sucedio todo pero cuando se dio cuenta, se estaba besando apasionadamente con la amiga mientras ella le agarraba las tetas y la entrepierna. Mi esposa la intento separar y le dijo que ella la perdonara pero que ella le gustaban solo los hombres aunque en su cabeza estaba sorprendida de lo bien que besabaa, a lo que la amiga le dijo, "que no te gusten las mujeres no significa que no las puedas disfrutar". Se tomaron otro trago y volvieron a besarse pero esta vez simplemente no se resistio. Unos minutos mas tarde ya no tenia ropa. La amiga estaba sobre ella besando cada centimetro de su cuerpo. Paso por sus senos y chupo sus pezones de la forma mas increible. Para luego bajar hasta su vagina. La beso y lamio como nunca nadie lo habia hecho. Sintio su clitoris estallar a cada lamida y sus dedos la penetraba con toda la delicadeza y fuerza que necesitaba. En un par de minutos la hizo venirse sin ningun tipo de contemplacion. Gimio por unos segundos mientras su amiga se limpiaba. Termino acostada en el sofa recobrando la respiracion mientras ella servia otro trago y prendia un cigarrillo. Siguieron hablando un rato. Cuando mi esposa intentaba recuperarse y vestirse ella se lo impedia. Luego de un poco mas de una hora la amiga la invito a su habitacion. Ya adentro la volvio a acorralar y la comenzo a besar. Mi esposa no impidio nada. Se besaron mientras la amiga se desnudaba. Luego recorrio todo su cuerpo con la lengua hasta volver a su vagina la cual lamio con maestria. Volvio a subir hasta meterle la lengua en la boca. Con sus manos la comenzo a guiar para que mi esposa tambien bajara y asi lo hizo. Primero llego a sus senos los cuales disfruto chupando. Siguio bajando hasta llegar a su vagina. En un principio lo dudo pero despues simplemente lo hizo. La lamio como si siempre la hubiera conocido. Con suavidad paso por su clitoris y le metio la lengua. Chupaba como si fuera su propia vagina. Su amiga gimio de placer. Se dirigieron a la cama donde se acostaron cada una en sentido contrario e hicieron un 69 de lado.

Estaban extasiadas. Mi esposa no podía creer lo que estaba haciendo y sin embargo lo estaba disfrutando como nunca. Era como si la naturaleza le hubiera dado la oportunidad de hacerce ella misma sexo oral porque la amiga conocia exactamente que hacer y como le gustaba. Así como ella sentía que le estaba haciendo sentir a la amiga. Luego de un rato de besarse, lamerse y masturbarse se tomaron un tiempo de descanso porque querían seguir con la faena, pero mi ahora esposa dijo que le encantaba todo lo que le estaba haciendo pero, a pesar de todo, le hacía falta un pene. La amiga se levantó y dijo lo mismo pero tenía la solución. Y se retiró de la habitación.  

Volvió 5 minutos después y dijo que le presentaba el dildo de pobre, y sacó un pepino. Mi esposa quedó muy sorprendida y no sabia que hacer o qué pensar. De una gaveta sacó un condón y se lo puso al pepino mientras le decía que no se asustara y que se dejara llevar. De Repente le abrió las piernas y la comenzó a lamer y besar como antes haciéndola gemir de inmediato.  Luego sintió como le comenzó a meter el pepino sin ningún lío pues estaba completamente húmeda. Sus gemidos se hicieron más fuertes mientras la penetraba y lamía al tiempo. Volvieron a hacer el 69 pero ella seguía siendo la penetrada. Luego de varias veces en que el pepino casi se perdía dentro de ella fue tal su excitación que se vino sin poder evitarlo. Y fue ahí cuando la amiga le paso el pepino a ella ordenando que se lo metiera pronto lo que hizo mientras gemía por haberse venido pero lamia a la amiga sin parar y en un solo movimiento le introdujo el mismo pepino el cual entró sin resistencia y al igual que ella entro completo. Solo que en esta ocasión la amiga le decía que se lo metiera con fuerza. Y así lo hizo. Mientras su lengua frotaba su clítoris con una mano empujaba el pepino dentro de la amiga con tanta fuerza que sentía que se iba a partir. Hasta que de pronto soltó un grito eterno y se quedó acostada exhausta. Las dos terminaron acostadas una al lado de la otra y el pepino en la mesita de noche hasta que el sueño las dominó. A la mañana siguiente mi esposa se levantó viendo el pepino en la mesita. No podía creer lo que había hecho. Sin embargo las dos siguieron como si nada hubiera pasado aunque para mi esposa esa había sido de sus experiencias más excitantes que había tenido hasta ese momento. Sin problema cada una tomó su camino. Siguen siendo amigas eternas y la experiencia solo quedó para ellas. 


¿Dudas sobre tu compra?
 01 8000 423 503

Ingresa a tu cuenta

¿No tienes una cuenta? Crea una AQUÍ