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Relatos y Experiencias

Crónicas de un buen trabajo y unos cachos consentidos 2

Claudia

Otra persona que trabajaba en la zona. Había sido contratada en varios lugares hasta que terminó en un local cercano. Siempre de muy buen ánimo pero con un temperamento fuerte. Casada y con varios hijos aunque su matrimonio estaba en pelea desde hace mucho. Descubrió varias veces a su esposo con otras mujeres pero no se separaba por sus hijos y siempre decía que le quería pagar con la misma moneda, pero nunca hacía nada.

Un tiempo después, llegó a mi local llena de furia y odio, su esposo había perdido otro empleo por culpa de otra mujer. Terminó su turno y en vez de irse a casa se quedó en mi negocio desahogando su furia en palabras. La chica que trabajaba para mi y yo no hicimos más que escucharla y animarla. Entre chistes le decíamos que ya era hora de que ella también hiciera su parte, y si no le ponía los cachos por diversión por lo menos lo hiciera por venganza. 

Pasó el tiempo y llegó la hora de cerrar. Me ofrecí a llevar a la chica que trabajaba conmigo a la casa al igual que a Claudia. Una quedaba de camino de la otra así que dejamos primero a la chica del café y seguimos el recorrido cuando volvimos a hablar de su situación. Me preguntaba si yo sería capaz de ponerle los cachos a mi esposa a lo cual le conté lo que pasaba y el permiso que mi esposa me había dado Terminamos cuadrando el carro en una esquina y escuchando varias de nuestras historias de forma rápida. (Relatos-El padrino de matrimonio-la visita-laprima-el administrador-el exnovio) y otras más de esta nueva etapa que contaré más tarde. Claudia estaba sorprendida y aunque en un principio dijo que todos los hombres eran iguales poco a poco fue rompiendo el hielo y acercándose hasta que me pregunto de forma directa si yo sería capaz de estar con ella. Y le dije directamente que si. Claudia es una mujer bonita. Es baja de estatura y para tener varios hijos tiene un cuerpo interesante, un buen culo y sus tetas pequeñas Y tiene un abdomen que no esconde el haber sido mamá. Si, yo le hacía la vuelta sin problema.

Me dijo entre quejas que ese día se había arreglado y tenía ropa para estar con su marido hasta que se enteró de lo que había pasado y se reía con odio. Nos quedamos en silencio un rato hasta que soltó un "debería aprovecharlo con otro" y se atacó a reír. La mire y le dije "yo si lo aprovecharía". Se quedó seria un par de segundos y se lanzó sobre mí sin pensar. Nos besamos y como pulpos nuestras manos pasaron por todos lados. Arranque y cuadre el carro en una zona oscura cerca a su casa. Nos pasamos para el asiento de atrás y de nuevo nos besamos. Se notaba su necesidad de enloquecerse al sentir como sus manos buscaban agarrar mi pene con fuerza mientras mis manos fácilmente tocaban su vagina pues la falda que tenía permite el fácil acceso. Tenia ropa interior de encaje bastante pequeña. Luego de ver lo enredada que estaba con mi ropa le ayude y me baje los pantalones junto con los boxers. En cuestión de segundos su mano comenzó a masturbarme. Luego habló de lo grueso que era y de cuánto lo quería tener dentro turnando también con madrazos a su esposo y de lo mucho que iba a disfrutar esta venganza. La empuje hacia atrás, le levante las piernas quitando el hilo y mientras nos besabamos le sentí su vagina. Tenía muy poco vello pero era suave. Estaba bastante húmeda y mis dedos la penetraban sin lío. Ella gemía como si no hubiera mañana. Me volví a sentar, recordé que los condones estaban en la guantera y le dije a lo que ella se levantó y se estiró entre las sillas de adelante para alcanzar la guantera lo que yo aproveche para subirle la falda y volver a meter mi mano para seguir masajeando. Ella prácticamente se quedó quieta dejándose meter los dedos. Los saqué, me puse el condón y se sentó sobre mi. Ella misma acomodo mi pene y muy despacio lo dejo entrar. De vez en cuando soltaba un gemido, me comenzó a decir lo grueso que era para ella sin dejar de meterlo hasta que quedó completamente sentada. Le agarre el culo fuerte y le metí mis dedos entre sus nalgas, apreté y la comencé a alzar y a soltar mientras ella también hacía fuerza con sus rodillas para levantarse y volverse a sentar. Cada vez lo hacíamos con más fuerza hasta que lo sentíamos al fondo. Fuimos aumentando la velocidad hasta que sus gemidos superaron el ruido de la música y empezó a pedirme que lo hiciera más duro y más duro hasta que soltó un pequeño grito y se quedó quieta con mi pene totalmente adentro. Se mordió la boca. Y siguió gimiendo entre dientes. La deje tranquila mientras disfrutaba de su momento. 

Después de unos segundos abrió sus ojos y me miró sonrojada. Me pidió disculpas y estuvo de llorar. Se bajó de encima mio y se hizo a un lado. Me agradeció haberle dado ese rato de desenfreno aunque así mismo se disculpó. Mientras tanto me quite el condón y me limpie. Nos acomodamos y volvimos al asiento de adelante. Llegamos a su casa y arreglándose un poco se bajo. El pacto de silencio como siempre quedó listo y se fue con la cabeza en alto a su casa.

Varios días después la volví a ver con su marido. Como si nada hubiera pasado aunque con la complicidad de saber que si a ella la cachoneaban ella también lo podría hacer. 


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