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Relatos y Experiencias

Edith; la trampa de la piscina (Parte II)

Mi boca degustaba esos deliciosas sensaciones  de la dupla de verga madura y de coñito joven; mis papilas gustativas estaban a estallar a causa  de la mezcla de sabores y texturas de liquidos acidos, viscoso, salados, lechosos, canchosos, en fin,  desde mi naríz, pasando por mi lengua hasta mi garganta estaba inundado  de esos sabores y de olores.

por delante una mujercita dominante disfrutaba al ver la pose de mi cuerpo como una perrita en calor; me agarró del cabello y con la otra mano me daba palmadas en mi cara y me decía: “eres mi amiga mas puta y hermosa, quiero culiarte zorrita hermosa”. Seguido de ese acto, procedió a escupir en mi boca, lo hizo y descubrió que me generaba más placer, lo repitió en dos oportunidades más, y seguido, de manera muy rápida se abalanzó sobre mi boca  y empezó a besarme y a chupar mis labios en forma lujuriosa, me decía: “no sabia que tenia una amiga mariquita y lesbiana, te voy hacer mi mosa y mi putita”, me seguia pegando y volvia a mi boca a chupar mi lengua y a lamer mis labios.

A esa altura yo no sabía que era, su mujer, mariquita u  hombrecito; simplemente mis placeres estaban siendo complacidos y yo, estaba complaciendo al mismo tiempo a un macho adulto y a una jovencita dominante.

De vez en cuando, en mis nalgas sentía un cosquilleo  que bajaba hasta mis pies, rodeaba mis muslos y regresaba hasta mi culo, los sentía en mis testículos y subía por mi pene; Es el placer de sentir el glande de una verga totalmente erecta, recta, tibia y mojada buscando introducirse en mi ano. Yo rogaba que entrara despacio porque sentía como la piel de mi culo ardía al tratar de estirar al máximo para dejar entrar esa linda verga dura y recta de macho adulto.

Él, caballeroso y muy prudente, se detenía para lamer mi culo, pasaba una lengua grande gruesa y tosca, tratando de lubricar el pequeño culo, hambriento y sediento de verga grande. Me sentía feliz y mi culo se contrajo y se expandió como dando señales de aprobación. De mi boca,  mientras, me salían gemidos un poco tímidos. Yo quería gritar, llorar, reír. Tanto placer no podía ser real.

Estaba asustado, pero complacido, nervioso pero arrecho, parolo pero con el culo dilatado esperando la deliciosa verga madura.

El cacorro mayor, introducía toda su lengua por mi ano, yo simplemente gritaba de tanto placer y lujuria, era delicioso sentir este órgano tibio y húmedo tocar las paredes de mi culo.

Yo paraba más mis nalgas, como si le pidiera que me clavara yá, esa verga. Quería ser clavado hasta más no poder, el maduro regresaba con ese lindo y liso glande a tocar las paredes de mi culo, de nuevo el cosquilleo  por mis nalgas y yo relajaba todas mis piernas y mis nalgas a la espera de la embestida final, volvió a empujar y de nuevo el ardor en la piel al estirarse, esta vez logró entrar un poco más y mi estómago era un remolino de mariposas al sentir por primera vez una verga tan linda, gruesa, rígida y tiba dentro.

En tanto placer y lujuria no controlaba mis movimientos y se me salió, woow que placer, mi verga goteaba líquido seminal y ese hormigueo bajaba hasta mis testículos y pasaba por mi pene.

Entre tanto, la putita dominante decidió ayudar a ampliar mi hermoso culo introduciendo sudedos en mi ano, lo abría y escupía en mi culo, pasaba la lengua y la dejaba entrar hasta el fondo.

Acto seguido, sujetó la enorme verga con toda su mano y apenas lograba hacer media empuñadura, la chupó y derramó saliva en la cabeza lisa y rígida.

De nuevo mi culo ya dilatado, esperaba otra vez el hermoso y placentero poder de esa verga madura. Entró, y de lo profundo de mis entrañas salió un grito desgarrador de placer y lujuria, era lo menos que podía hacer al sentir un glande de más o menos seis centímetros de diámetro, al  entrar por mi culo de manera abrupta, y seguido de ello sentir como se deslizaba por las paredes de mi culo y recto quince centímetros de verga tibia, rígida y venosa.

en milésimas de segundo estaba tan feliz de sentirme así complacida de estar clavada, poseída, empalada y dominada por ese maduro hermoso. Mi verga se movía sola de arriba abajo y mi culo trataba de contraerse, pero estaba totalmente atarugado con esa verga, y sin más, y después de un suspiro sentí como expulsé un enorme chorro de leche que sorprendió a todos….continuara.


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