Encontré su perfil, se describía como de "mente abierta" y en sus fotos pude ver sus preciosos senos y su provocativa vagina. Decidí escribirle un mensaje donde le manifestaba mis deseos de conocerla, también le dejé mi número por si quería escribirme. Pasaron varios días hasta que de repente recibo un mensaje suyo donde me saludaba, me daba su número y me decía "veamos qué pasa". Al terminar mi jornada laboral guardé su número y comencé a escribirle.
Muy seria al principio, me trataba de "usted", mientras yo la tuteaba. Siempre me ha encantado como hablan las paisas y escuchar los audios de Isa fue muy placentero. Inicialmente intercambiamos detalles de nuestras vidas. De ella pude saber que es una gran mamá de un niño y una niña, a los cuales jamás ha descuidado y los ha criado con los más altos valores y principios. Además, se desempeñaba como guarda de seguridad en una unidad residencial, en un sector exclusivo de la ciudad. Tenía unos 32 años, dos más que yo. De mí le compartí que era ingeniero de sistemas, que me la pasaba muy ocupado, que vivía con mi pareja y con mi hijo y que encontré en Guiacereza un sitio para salir de la monotonía y disfrutar mi sexualidad responsablemente. Descubrí que ella también buscaba lo mismo: disfrutar de su sexualidad. Poco a poco surgió una afinidad entre los dos y ya no volvió a tratarme de "usted", por el contrario empezó a tutearme. Sus turnos de trabajo nocturno se habían vuelto mis momentos favoritos, ya que ella me mencionaba que en las noches no hay mucha actividad; por esta razón es que podía chatear con ella horas y horas hasta que me diera sueño.
Llegó un día en el que estábamos decididos a conocernos más, así que ella me pidió una videollamada. Hablamos alrededor de una hora y por fin pude verla "en persona", escuchar su voz, sus gestos y expresiones. Yo quedé encantado con semejante mujer. Es de esas que fueron premiadas por Dios con una belleza que les permite no maquillarse ni arreglarse y aún así verse bonitas. Además de bella me pareció muy tierna. La impresión que ella se llevó de mí, o al menos la que me dijo, es que era muy lindo, pero muy tímido. Y esa es la verdad, siempre he sido muy tímido, aunque pongo mi esfuerzo para mejorar esa parte día a día. Aún así Isa aceptó una salida conmigo.
Para nuestra salida nos pusimos de acuerdo, obviamente tenía que ser un día de descanso de ella, el cual era difícil de agendar porque era muy dedicada a sus hijos, aún así agendamos nuestra cita. Sin embargo, cuando ya todo parecía consumado para vernos, al último momento no pude y le quedé mal por cuestiones laborales. Resulta que por mi profesión, a veces se nos presentan situaciones que nos dañan los planes, ya sea porque nos toca trabajar más, un domingo, un festivo o porque la agenda de un día cambia por completo. En mi caso fue la segunda. Ella quedó iracunda conmigo, muy furiosa la verdad, era de esperarse. Lo que ella no me perdonaba es que le haya avisado tan encima y de paso le desbaraté sus planes, como si estuviera jugando con su tiempo.
Luego de eso insistí mucho. Tuve la fortuna de que siempre me dejaba en visto, pero nunca me bloqueó. Después de tanto insistir empezó a comprenderme y ya no me dejaba tanto tiempo en visto, aún así era muy seria conmigo. Me perdonó por dejarla con los crespos hechos ese día y me dio una nueva oportunidad para vernos, así que planeamos nuestra cita tal cual como la vez pasada.
El día de la cita se me presentó otra situación similar en el trabajo a la pasada. Yo sabía que no podía quedar mal nuevamente, sino mis esperanzas de conocerla quedarían sepultadas para siempre, así que decidí ir a nuestra cita. Como ese día la había invitado a almorzar, sabría que no me demoraría mucho y tendría tiempo de atender la situación del trabajo luego de nuestra cita. Llegué al lugar, un gran centro comercial y por fin nos encontramos. Hubo una gran química, me sentí muy atraído a ella. Entré en confianza, creo que dejé la timidez con ella. Al terminar el almuerzo nos fuimos, curiosamente ella también tenía una vueltas por hacer, así que ese día no pasó nada.
Nuestras charlas se volvieron muy frecuentes y en una de ellas le dije: Isa, quieres ir conmigo a un motel? Yo no aguanto esas ganas que tengo de estar contigo. Ella me dijo que sí quería, así que nos pusimos de acuerdo y nuevamente en uno de sus días de descanso nos encontramos en otro centro comercial. Cuando la vi estuve tembloroso, las manos me sudaban. Después de saludarnos salimos del centro comercial, tomamos un taxi y nos fuimos para el motel.
Cuando llegamos al motel aún seguía nervioso y no fui capaz de tocarla siquiera, a pesar de que me moría de las ganas. Y sé que soy tímido, pero tampoco a tal punto al que llegué ese día, no sé por qué me pasó eso con ella.
De repente Isa se sentó al lado mío, empezó a besarme apasionadamente. Me atrapó con sus besos candentes y allí comprendí que lo tierna que era por fuera contrastaba completamente con lo diabla que era por dentro. Empezamos a desvestirnos, mientras nos besábamos intensamente y comencé a acariciar sus tetas, a sentirlas, luego pasé a chuparlas y morderlas inofensivamente. Sus gemidos me decían que estaba muy caliente, corrí sus bragas con mis dedos y empecé a sentir su coñito muy mojado, estaba muy excitada, era fuego puro.
Rápidamente metió sus manos entre mis bóxer, me los bajó, me sujetó fuerte el pene y comenzó a chupármela, como toda una profesional, toda una bandida, sentí que me succionó el alma. Su lengua se movía en todo mi glande, me miraba mientras me hacía semejante cosa, se la metía toda, se la sacaba y así una y otra vez. Luego la acosté en la cama y comencé a besar su vulva, a pasar mi lengua por el clítoris, haciendo fuerza para que sintiera la presión de mi lengua en él. Empecé a darle dedo mientras lamía su clítoris, sólo sentía sus contracciones en mis dedos y así me la pasé durante muchos minutos. La verdad es que era un manjar para mí, bien razurada, olía muy rico, una delicia que no sé cómo describir. Finalmente la hice venir, aunque no a chorros como yo quería. Fue en ese momento en el que me pidió que le introdujera la verga y así lo hice. Sus deseos eran órdenes así que me abalancé encima de ella. Empecé a acariciar y lamer sus senos mientras la penetraba. La muy sinvergüenza empezó a acariciarse el clítoris mientras seguía dándole, así que decidí ayudarle y fui yo mismo quien le estimuló el clítoris mientras seguía penetrándola, tratando incansablemente de producir en ella el máximo placer posible. Esta parte fue lo máximo, ya que mi pene sentía constantemente cómo su vagina se apretaba y se aflojaba.
Llegó un punto donde ya no podía más de tanto placer, así que ella decidió hacerse arriba y procedió a cabalgar en mi verga. En su cara solo se veía el placer y cero rastros de la ternura que la caracteriza. Así estuvo bastantes minutos, cabalgando sin cesar, viendo cómo se movían sus tetas de arriba hacia abajo. También me las puso en la cara para que se las lamiera. Cuando terminó me dijo que quería que me viniera, así que la volví a acostar, me puse encima suyo, pasé sus piernas encima de mis hombros y le di lo más fuerte que pude durante unos minutos hasta que toda la leche brotó de mi ser.
Luego de esa faena nos vestimos y nos fuimos de allí. Isa es una dama adorable, pero una perra en la cama y eso me encanta.
Lamentablemente poco tiempo después me mudé de ciudad y desde entonces no la he vuelto a ver. Justo hace un momento estaba chateando con ella en uno de sus turnos nocturnos y se me ocurrió escribir este relato. No dudaría un segundo en viajar a Medellín de un día para otro sólo para verla.








Comentarios
3 comentarios
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login EntrarBuen relato
Una dama espectacular.
Que rica historia. Bien escrita. Graciaa