Este septiembre es especial, hace un año comencé a travestirme y ha sentir que es una pasión que he reprimido toda mi vida, en medio de ello comencé a depilarme, pero no es una depilación mecánica y normal, mi depilación es un ritual que hago con una pinzas de las que se usan para las cejas.
Sí, lo sé, usar una pone a no es algo práctico y en menor de los casos es un acto tonto para otros tal vez, ir retirando vello a vello con el cuidado que eso conlleva. Para mí es un acto de profundo amor conmigo pues mientras lo hago salen esas marcas (cicatrices) que de niño entre juegos y risas surgieron.
Esos golpes que dejaron marca cuando montaba en bici o esas rodillas peladas por jugar al fútbol. En medio de esta nostalgia surge una nueva persona pues también mi vello corporal era la muestra del hombre a quien las mujeres veían varonil y que ahora por voluntad propia dice pinzaso a pinzaso ¡Adiós vello!







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login EntrarDelicioso conocerte y mirara que podemos llegar como amigos Bisexuales