SER BUENA NADIE LO AGRADECE
Relato de comunidad Hetero: Generalschedule 15 min de lectura calendar_today Agosto de 2024

SER BUENA NADIE LO AGRADECE

Pónganle pues cuidado, porque esta historia bien podría ser la suya. Sé que aquí se echa el cuento erótico y la vaina, pero no solo voy a contar lo erótico, sino lo machista, lo que pasa en las parejas y algunas intrigas.

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Contenido adulto. Este relato fue escrito por un miembro de la comunidad. Léelo solo si tienes 18+ y mente abierta.

Esta historia tiene que ver con el marido de una prima, quien me echó los perros. A él le voy a llamar Andrés y a ella Andrea. (Obviamente no voy a poner los nombres verdaderos).

Pues Andrés me parecía puesto en su lugar, caballero, muy pilo, de buena familia y atento con la china. Mejor dicho, de esos que son escacitos. Y ella, un amor. Linda y la más querida entre los primos.

A mí me confundió cuando de tanta amabilidad una vez él me soltó un piropo. Justo cuando estábamos solos en una iglesia, durante el bautismo de una sobrinita.

Yo me pregunté: ¿Será que fue por amabilidad, porque como es tan caballero, o será que me los estaba botando? Pensar que podía ser lo segundo me generaba qué montón de dudas y pensamientos.

Si fuera lo primero, pues qué lindo. Ay, que bueno que mi marido fuera así, pensaba. Pero si fuera lo segundo, mucho @&#@$&*!! ¡Solapado! ¡Cómo le va a hacer eso Andrea! ¡Y qué piensa que soy yo! Mejor dicho,.cancelado.

No pasó mucho tiempo cuando por cosas del destino yo tuve que quedarme donde mi prima. Ay, no, ese tipo era un amor. Además, el tonto es hasta guapo. Así que más me confundía, porque no sabía si esa era su forma de ser o es que yo le estaba moviendo la aguja.

No podía tenerlo claridad porque yo era muy insegura..No solo porque era casada, sino porque no me sentía la más. ¿Me entienden? Sí, yo no era fea, pero pues tampoco la más bonita. Y aunque no era gorda ni flaca, ni muy exhuberante ni plancheta, pues tampoco estaba como en mis mejores tiempos. Ya no era la muchachita, los años no pasan solos.

En cambio, mi marido sí veía en cada situación un peligro. Para la muestra un botón: mientras estuve allá no hacía sino marcarme y medirme cada paso. Que por qué no contesto, que a qué hora regreso, que si ya compré lo que iba a comprar, que el niño estaba esperando, etc.

A pesar de todo, mi matrimonio no me parecía mal. O eso pensaba yo, porque uno se termina acostumbrado al otro y ve todo como lo normal, pero es que Pablo la verdad sí tenía sus defectos y metidas de pata; y uno no se hace consciente en estas cosas por estar pensando que en la estabilidad de la familia y asegurar el futuro. Uno no ve futuro sino ahí.

Él era de esos hombres que viven convencidos de que son una persona buena porque no tomaba, porque no tenía amigos de farra, porque se la pasaba en la casa, porque "él llevaba la carga" del hogar, porque "él no hacía las cosas malas que los otros no hacían" y podía ver en los demás "lo malo que ellos hacían". Ese era su pensado y así convencido tenía la manía de juzgar. Que esto está mal, que uno debe hacer es esto, que por qué esto y no lo otro.... ¡Qué manera de jodeeeeer! Pero, repito, a mí me parecía normal, me resultaba tolerable.

A veces pienso que Andrés se apareció en mi vida para hacerme dar cuenta de eso. No porque él me lo dijera o cuestionara, sino porque uno mismo empieza a comparar y cuestionarse.

Yo no estaba segura de que Andrés quisiera algo conmigo, pero cuestionándome si marido merecía que yo aceptara esa actitud me pregunté por cómo era Pablo.

Recordé los días que se quedaba tarde en el trabajo, o los días de descanso en los que iba a la empresa "a reponer tiempo". Se la pasaba pegado al teléfono aparentemente jugando, pero uno se da cuenta por las caras que hace que no siempre estaba en el juego. También pensé en su actitud humillante, porque como creía que todo se lo debemos a él, no valora lo que uno hace en la casa. Ni todos los esfuerzos domesticos. Ni el esfuerzo de atenderlo, ni de aguantarlo a él ni a sus malos tratos. Porque aunque no me golpeara a mí o al niño, no es que no los tuviera de otra forma.

Pero, con todo, yo pensaba que recibirle.mensajes a Andrës estaba mal. No solo por Pablo, sino por Andrea. Y por eso, a la siguiente oportunidad que tuve, le dije a Andrés que tenía que aclararle que Andrea era mi prima y por respeto a ella debía evitar decirme cosas que pudieran prestarse para malos entendidos.

No se lo dije a la brava, pero pues sí con determinación, cuando me comentó un estado de WhatsApp: "Bonita".

Entonces me dijo: "Indira, Andrea y yo no tenenos nada desde hace más de un año". Y me pareció un descarado habiendo yo estado en la casa de ellos hace no más de tres meses.

Qué man tan perro, mk. En serio. Eso pensé y así se lo dije a otra prima (Janine), a la que le revelé la situación. Y esta terminó contándome que el man le había coqueteado a ella también. Ay, no, pensé yo: ¡Este man tiene huevo!

Yo quise refregarle eso en la cara la siguiente vez que volvió a escribirme, pero le había jurado a Janine que no iba a decir nada. Así que le dije apenas, "Andrés qué lástima que Andrea este tan engañada con usted".

El tipo dijo ahi sus cosas. Que eso no es cierto, que él si sabía que la estaba cagando porque yo era prima de ella y estaba casada, pero que le creyera, que él no era un perro y que de verdad habían terminado con Andrea.

Obvio, no le creí... Pero la historia dio un giro cuando un par de meses después nos vinos con Andrea en la casa de mis tíos y comentó que se iba a estudiar a Canada y, entre chiste y chanza, comentó que de pronto volvía casada con un gringo. Yo quedé ¡Plop!

Esa vez le esculqué la lengua y contó que habían terminado con Andrés, pero que como el contrato del apartamento estaba a nombre de los dos, seguían juntos, para no pagar la cláusula penal y repartirse gastos.

¡Andrés si estaba diciendo la verdad! Pero, y eso de que le estaba cayendo a mi prima Janine, ¿qué?

Después de eso, yo varias veces vi a Andrés en línea, pero ¡qué iba yo a hablarle! Sin embargo, pasado un tiempo me preguntó que si donde yo vivía había terrenos como para construir una cancha sintética, que él y un amigo se iban a meter en ese negocio... Y yo le dije que sí, y por ahí derecho unas semanas después él terminó en mi ciudad, y yo acompañándolo a ver unos lotes, con los que podía ganar una buena comisión.

En una de esas visitas, de las que no le comenté nada a Pablo, le pregunté por Andrea y él volvió a responder lo mismo. Yo me hice la que no sabía nada y le dije que le creía. Pero no me quedé con la espinita de lo que me contó Janine y se lo pregunté a quemarropa.

Él se sorprendió, pero por sus explicaciones me quedé dudando. Además, Janine no es que sea agraciada, más bien es como la más quedadita entre todas las primas y le conocemos la costumbre de coquetear para después presumir los mensajes que le envián, que le están coqueteando, como si no fuera por ella misma.

Entonces se restableció la buena impresión que tenía de Andrés. Y no solo eso, sino que con todo lo querido que fue en esa ocasión, me quedaron flotando ideas...

A partir de ahí nuestros mensajes eran más frecuentes, pero dentro de lo formal y yo parada en mi lugar. ¿Me entienden? Seriedad, amigas. Pero él no desaprovechaba oportunidad para comentar mis estados y enviarme emojis comprometedores.

Confieso que quizá para él yo era fría y dura, pero yo por dentro tenía un mar de sensaciones.

A veces, como simple ejercicio de imaginar, pensaba cómo sería un beso con él, como sería algo con él... Ya saben, no falta decirlo, y guaaau... Me parecía tentador. MUY TENTADOR. Y a la vez frustrante, porque aunque Pablo me celara y cuidara como su propiedad, que nadie podía ni siquiera ver, la realidad de nuestro matrimonio en ese aspecto íntimo, de cama, era bastante mala. Porque a uno se le va apagando la llama con el paso del tiempo, y las peleas y tantas cosas desagradables hacen que se sienta hasta fastidio.

Así que, como idea estimulante, como una especie de fantasía, que uno puede manejar, yo le di el espacio a Andrés para que continuara escribiéndome Por supuesto, sin ofrecérmele, ni mostrarla interés ni nada... Y tal vez eso fue lo que hizo que finalmente cediera el muro de la represa. Mi confianza en que podía manejarlo y que las aguas mansas nunca vencerían el muro finalmente me llevaron a una situación caótica.

Pilas, desde aquí la cosa ya no es apta para menores ni mojigatas.ni mojigatos. Si usted esta en una de esas categorías abandone esta historia.

Bueno,.pues resulta que a Andrés le ofrecieron una casalote en mi ciudad y me preguntó si podía acompañarlo.

Yo no solo le respondí que sí, sino que de pura vanidad, para que se devolviera más toreado, me arreglé bien guapa. Y estoy seguro que él hizo lo mismo, porque cando me recogió en el carro no más fue abrir la puerta para verlo súper arreglado y perfumado.

No sé quién tramó más a quien, pero ahi estábamos, hablando del negocio mientras él conducía a la casalote. Entonces, de la nada, detuvo el carro y me soltó esto: "Indira, tú me gustas mucho"...

Yo tenía mil posibles respuestas. Pero, entre todas, escogí esta: "Andrés, pero ¿por qué yo? Tú fácil puedes conseguir muy buenas mujeres".

Fui una tonta, si mi intención era pararlo, bajarle las ganas, pues debí haberle dicho que tengo un hogar, que soy casada, que soy la prima de Andrea, etc., etc., etc.

Pero en vez de eso, pregunté con el corazón, y, además, como sugiriéndole sutilmente que él era un buen partido. Y claro, eso le dio más cuerda y empezó a echar su parla, y sí me explicó algo que me pareció creíble: que una relación larga acaba amigos y amigas, y que básicamente la vida social se limita a la familia y a los amigos de la pareja. Y explicó que es por eso tan frecuente que las infidelidades se produzcan con miembros de la familia, en el círculo de amigos más cercano, o en el trabajo.

Yo le dije que andáramos, porque tenía poco tiempo. Entonces siguió conduciendo, y me reprochó que yo le hubiera contado todo a Janine.

No supe qué responder. A decir verdad, tenía razón, porque uno le hace jurar al otro que no diga nada y le cuentas las cosas solo para echar chisme, juzgar y tener vanidad. Pero nada se soluciona. Si uno quisiera arreglar algo, a nadie tiene que decirle nada, solo a la interesada o el interesado y ponerle su tatequieto al que toque. Por eso, como no tuve nada que decir, un poco achantada le cambié el tema, y seguí hablando de los lotes y negocios.

Al llegar al lugar, me enteré que nadie nos iba a recibir, porque a Andrés le habían entregado las llaves antes de recogerme. Allí adentro empezamos a abrir puertas y ventanas. Observamls el sitio, sin decirnos nada, y con ciertamortificación rompí el silencio para pedirle disculpas por la inmadurez de haberle dicho a Janine tantas cosas y poner en duda lo que él me había dicho.

Andrés se detuvo. Me miró con expresión como de duda. Como si no entendiera algo. Yo esperaba que me reprochara algo. (Y a la vez pensaba, juemadre, donde Pablo se entere que estoy aquí, me mata. Me echa de la casa). Entonces Andrés se acercó y me dijo:

"Yo siento que te gusto a ti. Y ainque no me lo digas, eso me emociona, me entusiasma mucho".

Sentí que me puse roja de la pena. Lo dijo tan seguro, que no supe qué responder. Y cuando balbuceaba para decir algo me tomó el rostro con sus manos y me besó.

De inmediato volteé la cara. "No, Andrés, ¡¡qué está haciendo??", le dije.

Y, sin dejar que yo siguiera pronunciabdo palabra, volvió a tomar mi rostro con sus manos y me besó. Yo me resistí, no con la fuerza de quien siente repulsión,.de quien se siente ofendida, sino con la timidez de quien no quiere lastimar e intenta razonar de una forma amable con alguien por quien se siente aprecio.

Pero Andrés no se detuvo y habiendo sido tocados mis labios por sus labios sentí que se había roto lo irrompible, que había sucedido lo imposible, que el muro de la represa empezaba a fracturarse y las aguas mansas empezaban a filtrarse por las grietas. De repente yo ya no seguí intentando esquivar sus labios, porque mis labios ya habían sido tocados y sentían que no había caso, que ya eran de él, entonces mi mentón se relajó, se dejó caer un poco dejando mi boca ligeramente abierta, concediéndole a élnla licrncia de besarla y me quedé inmóvil...

Mi corazón latía tan rápido como las alas de un gorrión. Desde mi abdomen, pasando por mi vientre, hasta llegar al pecho una inmensa sensación se extendió y apoderó de todo mi ser. Por mi boca exhalaba mi profunda y entrecortada respiración. Y acepté mi propia necesidad... y no negué mi aspiración, así que con mis manos también tomé su rostro....

Y lo besé.

Lo besé con la misma ternura y ansiedad como él me besaba.

Ya allí había perdido control. No podía devolver las aguas, ni podía detenerlas. Una enorme grieta estaba abierta y un caudal violento atravesaba por ella.

Como el fuera estrechando su cuerpo contra el mío, yo fui cediendo delicadamente. Sentía enorme necesidad de extender mis brazos y sentirme suya, pero, en cambio, alcé mi mentón para permitirle que oliera y besara mi cuello, con lo que pude sus besos se pasearon desde el lóbulo de mis orejas hasta mi clavícula...

Poco a poco fui reparando en los detalles. Sus manos me sujetaban fuerte por la espalda. Y a la altura de mi ombligo su entrepierna se reafirmaba contra mí. Entonces me dirigió contra una pared, dando pasos hacia atrás mi espalda se chocó con aquella. Y levantó mi blusa, a lo cual yo accedí levantando mis brazos. No pasó mucho antes que liberara mis senos, en cuyos pezones sentía el ardor de mi deseo y sus besos me estremecieron, haciendo más intensa la necesidad de recibirlo.

Rápidamente le echó mano al botón de mi pantalón, que era un dril de color kaki. Recordé que no estaba preparada para una situación tan íntima, así que le dije con vergúenza y mi voz alterada: "NO ESTOY DEPILADA". Y respondió, algo como: "¿A nuestra edad quién se preocupa por eso? Una mujer de verdad tiene vellos". Quedé un poco extrañada, pero me dio mas confianza cuando él soltó su propio pantalón, y al bajar su interior de golpe saltó su cosa, muy erguida, apuntando hacia arriba, con un aspecto uffff, entre una densa vellosidad de color castaño.

Sus manos volvieron al botón de mi pantalón, que enseguida terminó abajo, hasta la mitad de mis muslos. Yo traía un cachetero, mis vellos asomaban por los lados del interior, a donde él deslizó uno de sus dedos para correrlo hacia un lado, de manera que mi sexo quedara descubierto. Y sin paciencia, flexionó sus rodillas para estar más abajo.

Con una mano sujetó una de mis nalga, para tener de donde empujar, y con la otra sujetaba su cosa parada, la ponía en posición, de manera que estuviera usto allí, en mi entrepierna, a la entrada. Yo, mientras tanto, me levantaba de puntillas de pies, separaba mis piernas lo más posible, que el estrecho pantalón me impedía abrir tanto como quería. Y sujetaba sus hombros para guardar equilibrio.

En esa desesperada y dificultuosa maniobra él por fin consiguió estar tan bajo y posicionado donde debía...

Y fue así como ocurrió.. Entro en mí. Y por lo emocionante, inesperado y extasiante, fue como una nueva primera vez.

En medio de la agitación y la torpeza de los movimientos se salió y pude notar que yo estaba inundada de humedad. Escurría mi libricación como un helado que se deshace ante los rayos del sol. Y cuando yo volvía a ponerme en puntas de pie para que él regresara allí, haciendo esfuerzos para abrirme lo más posible a pesar del tallado pantalón a mitad de mis muslos, él se dejó caer de rodillas...

Corrió mi interior generosamente hacia un lado y empezó a besarme allí. Sus besos acicalaban mis vellos y pronto, como un perro desquiciado ante la hembra, deslizó su lengua por mis tan húmedos pliegues, lamiendo una y otra vez, tanto tanto que mis piernas temblaban y debilitaba mis rodillas por el placer, deseando con más intesidad tener su lengua, su rostro completo allí metido.

Estaba muy excitada acariciando su cabeza mientras me daba placer, pero quise que estuviera adentro mío. "Levántate. Penétrame", le exigí. Y no me hizo esperar.

Sujetándolo por el cuello, él me penetraba con su cosa tan dura como un palo. No solo era más grande que la de Pablo, lo cual me hacía sentir desafiada, pues quería tenerlo todo adentro, sino que era mucho más preciado y codiciado. Era un imposible haciéndose realidad, algo que ahora se hacía mío, mío, mío...

Aquello que está iempre suele perder nuestro interés, pero aquello que nunca ha sido nuestro, ni siquiera en sueños, puede convertirse en algo muy ansiado y, por eso mismo, increíblemente excitante.

Ese hombre hacia golpear mis nalgas y el dorso contra la pared cada vez que me embestía, empujándolo muy dentro de mi vientre, y yo lo observaba fijamente a los ojos para decirle que deseaba más de eso.

Al dar un vistazo allí abajo, pude contemplarlo entrando y saliendo,, alejándose de mí y hundiéndose en mí, perdiéndose dentro de mí. Sus vellos y los míos se fundían al empujármelo tan adentro, pero luego lo veía saliendo, enorme, tomando impulso ágilmente para volver adentro.

Estábamos desesperados, sudorosos, alienados por el deseo. Con torpeza nos poseíamos, nos hacíamos mutuamente dueños y propiedad, el uno del otro, hasta que él sucumbió. Su respiración y su voz se quebraron mientras se contraían sus musculos y descargaba su semen dentro de mí carne... Lo estreché muy fuerte con mis brazos para transmitirle afecto en ese fugaz momento de vulmerabilidad, en el que el placer hizo estremecer todo su cuerpo de hombre.

Fue hermoso. Realmente hermoso. No sé cómo explicarlo.

Yo no pude venirme esa vez, la posición, el incómodo pantalon, los nervios, en fin, todo me jugo una mala pasada. Pero ese instante, todo, no se me borrará jamás de la memoria y me ha llevado a pasar momentos íntimos, en solitario (de los que las mujeres a veces nos sentimos avergonzadas y nos negamos a hablar) casi tan excitantes y maravillosos como aquella vez.

¿Me arrepiento? No, no me arrepiento. Y menos ahora que supe cosas de Pablo que tenía bien guardadas, que uno de mujer evita esculcar para no atormentarse. Por eso, con Andrés esa no fue la última vez, pero lo demás será tema para otra historia.

Disculpen lo extensa. Gracias por leer. Si les gustó, espero sus comentarios.

— indi85

22 de agosto de 2024

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indi85

Escrito por

2 seguidores ·Soy mujer heterosexual

Comentarios

7 comentarios

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  • felipe-ortiz-
    felipe-ortiz- · 31 de ago de 2024

    ¿Dónde terminó él en tu relato?

  • jahspanther
    jahspanther · 30 de ago de 2024

    Carambas, buen relatoCreo que debes ser una buena lectora para escribir de la manera en que lo haces.De cualquier forma tienes talento. No solo permites al lector adentrarse en tu historia, sino que paralelamente generas una reflexión crítica a la situación de pareja del lector. Me gustaría tener la oportunidad de seguir leyendo tus historiasSlds

  • pirulino10m
    pirulino10m · 25 de ago de 2024

    Muy muy muy bonito bueno exelente relato . gracias

  • orfen85
    orfen85 · 24 de ago de 2024

    Gracias ias por el relato lo deja pensar a uno muchas cosas

  • otroguillo
    otroguillo · 23 de ago de 2024

    Muy buen relato, excitante

  • lujuria7579
    lujuria7579 · 23 de ago de 2024

    no que mierda es esto, es lo peor que hay en esta pagina

  • eduardo76
    eduardo76 · 23 de ago de 2024

    Tienes el don. Continua por favor.

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