Pasaron días, pasaron meses, pero la fantasía seguía latente, ardiente, como llama de un fuego que se niega a extinguirse, esa mujer que confiesa a su amado el placer que le provoca imaginarlo con otra, y él en un asombro inquietante, no por la confesión en si, más bien porque la vida a veces junta dos locos con el mismo nivel de perversión, cuando él asimila lo que ha escuchado de los labios de esa mujer que le hace palpitar el corazón, exclama: "Siento lo mismo, te imagino con otro y me pierdo en la excitación".
Juntos empezaron a planear como pasar de la fuerte y vívida imaginación, a la realidad, incluso se preguntaron con quien sentirían la confianza de hacerlo, y en esa especie de casting surgió una frase que subiría el nivel de la experiencia, "¿y si sales sólo?, sería más fácil", la respuesta ante esa exclamación no podía ser otra que acordar que ambos podían salir solos, pero que durante la faena, o se toman fotos, o videos, o una videollamada atizaría el fuego, y en caso de no poder hacer un registro en imagen, al llegar a casa se debe contar con lujo de detalles, definido este nuevo acuerdo, que se sumaba a los que ya estaban establecidos entre los dos, continuaron dejando volar la imaginación, chicas solas, varias las opcionadas, tal vez porque el hombre como bien dicen quiere con todas, y eso de cierta manera la entusiasmaba más a ella, pero en el caso de un hombre solo, realmente pocas opciones.
Candidatos había, se intentaba lograr llegar a ese punto en donde este tipo de propuesta no escandalizara, pero o no se concretaba o ella tajantemente decía con él no, la confianza y el saber con quien tener esta aventura era algo crucial, y si fueron meses, hasta que llegaron a sus vidas Alexandra y Walter, una pareja con la que el destino los cruzó, pero ese destino tenía preparadas unas cuantas sorpresas.
Diferentes encuentros marcaron la construcción de una amistad, de una complicidad que permitió poner sobre la mesa diferentes fantasías de los 4, algunas se hicieron realidad, pero eso será historia para otro u otros escritos, casi dos años pasaron desde el primer encuentro, hasta que llegó aquel día en el que coincidieron en desear que 2 personas de ese cuarteto salieran solas, y así empezó a gestarse lo que tanto se había esperado, que ella saliera sola.
Alexandra estuvo de acuerdo, de hecho mordía su labio de pensar en como sería, ella, gracias a la confianza construida consideró que con Walter podría tener una experiencia placentera, que saciara ese morbo, ese deseo, y ahora el plan, era de 4.
Se acordó el día, el lugar y la hora, Walter pasaría recogiéndola a ella, y Alexandra y él se verían en un bar, para disfrutar a la distancia del encuentro que tendría lugar en un motel de la ciudad.
La espera se hizo eterna, el calendario parecía no tener prisa, y aquel día, las horas parecían meses, con ansiedad, expectativa y las palpitaciones a mil, llegó la hora, Walter y ella se fueron juntos, Alexandra y él decidieron sentarse en la barra del bar, la ansiedad se hacía presente, e inundaba el espacio, se apoderaba de cada respiración, se contaban los segundos, y se conversaba sobre que estaría pasando, hasta que finalmente el teléfono repicó, sonó como en cámara lenta, y allí estaba, la videollamada esperada, el punto máximo de la culminación de la espera, con prisa nos aprestamos a aceptar la llamada y nuestros ojos se perdieron en la imagen, ropa en el suelo, luces de colores, un leve desenfoque de la cámara hasta visualizar la piel, y a nuestros protagonistas, dándose placer, dando rienda suelta al deseo contenido, a la fantasía vívida hecha realidad.
Alexandra y él disfrutaban del cortometraje erótico que nos brindaban nuestras parejas gracias a la tecnología, y ellos, como si fueran conscientes del espectáculo que ofrecían no escatimaron en caricias, gemidos, poses, vaivenes, ella primero encima de él, cabalgando ese falo duro que estaba ahí para ella, Walter se perdía en los senos de esa amazona que lo amansaba con cada embestida, cada segundo era saciar un morbo que había esperado paciente por esa experiencia, los dos protagonistas cambiaron de pose y ahora era Walter el que encima de ella con decisión y ganas desbordadas la penetraba, provocando gestos de placer y disfrute, ella abría sus torneadas piernas para que Walter no tuviera impedimentos y lo pudiera sentir profundo y completo dentro de ella, la escena era digna del porno más erótico, más lujurioso, y como quien no quiere dejar pasar cualquier ángulo para el ojo de sus sabidos espectadores cambiaron de nuevo, ella se puso en cuatro, él tras de ella se abalanzó con su miembro duro y erecto y la penetró en un rítmico vaivén, en el que seguramente sentía cada centímetro de ese pene entrando y saliendo, una pose que además permitía deleitarse con las curvas prodigiosas del cuerpo de ella, y de sus senos al aire afectados por la gravedad en un movimiento que hacía volar nuestra imaginación, no pasó mucho tiempo hasta que lograron un orgasmo intenso, fuerte, como exorcizando todo ese placer contenido al vivir esta experiencia tan anhelada.
La videollamada llegó a su fin, por fortuna a pesar de la excitación y el morbo que nos producía ver la pantalla, y que además debíamos ocultar por las personas que pasaban a nuestro lado en el bar, tuvimos la precaución de grabar, quedando para el recuerdo ese momento de complicidad, quizás alcanzó a pasar una hora, cuando ella y Walter regresaron al bar, cada uno se fundió en un beso con su pareja, emotivo, intenso, pasional, como desbordando y sellando la complicidad, y así terminó una noche de una nueva primera vez.








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