Mi vecina
Relato de comunidad Fantasíasschedule 4 min de lectura calendar_today Septiembre de 2026

Mi vecina

Un poco de ella

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Era ya un poco más del mediodía. Como de costumbre, salí al centro comercial al frente de la oficina, pues no había llevado almuerzo. Miré varias opciones sin poder decantarme por una en particular. Luego de deliberar internamente, opté por comida italiana, a pesar de la fila que había en el lugar. Ya llevaba unos minutos cuando vibró el celular; era Camila pidiéndome que le llevara un helado de postre. Le respondí «ok» y, al guardar el celular de nuevo, pude ver a Paola, mi vecina de edificio. Digo de edificio porque no sé realmente en qué piso vive; la verdad, nunca le he hablado.

Su imagen se iba alejando mientras llegaba mi turno de pedir. Lo hago y me quedo en unas mesas cercanas… Tomo el celular para revisar mis redes; Camila me vuelve a escribir para que no olvide su helado. Le respondo: «Sí, pero la próxima invitas tú», acompañado de un emoji de risas. Ella ve el mensaje pero no me responde, entonces le escribo de nuevo: «No, mentiras, es molestando». Le doy enviar y, al guardar el celular, veo a Paola dirigirse en mi dirección. En ese mismo instante vibra el localizador: mi pedido está listo. Me apresuro a reclamarlo, pues hay mucha fila. Levanto mi cabeza buscando a Paola y no la veo más. Almuerzo pensando y deseando encontrarla en el ascensor al volver a casa.

El día sigue su rumbo sin mayores contratiempos. Llego al parqueadero, me bajo del carro y me dispongo a subir a mi piso, pero el ascensor ya se está cerrando. Me toca esperar; sin embargo, algo me llama la atención: me parece haber visto a Paola. Bueno… la ropa era parecida, ya que realmente no era ella. Ella tiene un cabello largo, liso, oscuro que le cae en las caderas, caderas que en este momento no puedo dejar de recordar, sobre todo desde aquella vez que la vi patinando… Ese día se veía espectacular, me quedé viéndola durante un momento largo. Tenía un casco, gafas y un conjunto deportivo negro ceñido al cuerpo que marcaba su figura… La verdad se veía muy bien, su cabello recogido, sus piernas fuertes y su culo, su culo perfecto. No pude evitar imaginarla después de patinar, yendo a su casa, tomando un baño, quitándose lentamente la ropa, bajando de a poco el cierre del conjunto con esas manos suaves y delicadas dejando ver su cuerpo disponiéndose a entrar a la ducha. Las gotas de agua cayendo sobre ella mientras se mueve, humedeciendose completamente, sus manos tomando el jabón y pasándolo por su cuello, deslizándose sobre las curvas de ese cuerpo increíble, bajando por sus senos siguiendo la forma de ellos…Sus pezones cubiertos por la espuma del jabón… ¿ serán grandes o pequeños?… Levantando su cara para que el agua le golpeara el rostro, luego de espaldas, recibiendo en sus nalgas firmes la fuerza de la ducha y siguiendo con sus manos el camino del agua. Suena el ascensor, me bajo y noto una elevación en mi jean; trato de disimular, pero no podía evitar lo que la excitación había hecho en mi cuerpo. Entro al apartamento, cierro la puerta y desabrocho el jean mi verga está tratando de salir de mi ropa interior, no puedo con la presión entonces deslizo mi mano suavemente para dejarla libre, cada vez se pone más rígida. Mi mente juega conmigo, imaginando la mano de Paola sujetándome firmemente mientras sus labios juegan en mi cuello. La respiración se agita, soy yo quién ahora besa sus labios, mientras mi mano derecha recorre su pecho. Ella, sin soltar mi verga, empieza unos movimientos suaves pero a la vez constantes,  adelante atrás- atrás-adelante. Yo, por mi parte, le quitó su camisa dejando ver su brasier, a través del cual se alcanzan a percibir sus pezones. Sus ojos no dejan de hacer contacto con los míos, entonces empiezo a besar sus senos. Ella detiene el movimiento de sus manos y, recogiéndose el cabello hacia un lado, se coloca de espaldas a mi. La miro de arriba abajo, no puedo evitar lanzar mi mano derecha sobre ese culo firme; ella da un pequeño salto y se escucha un leve gemido… Desabrocho el brasier y ella gira rápidamente; me besa, sus labios se sienten deliciosos. Toma mi mano izquierda para agarrar sus senos y, con movimientos circulares me hace acariciarla. La mano derecha se une… No deja de mirarme con esos ojos llenos de pasión; mi lengua quiere acompañar ahora a mis manos en su labor. Las respiraciones se agitan cada vez más mientras nuestros movimientos se hacen más fluidos.  

Me encuentro ya sin camisa y sus labios recorriendo mi pecho. No aguanto más y, de un solo movimiento, la levanto hasta caer ambos en el sofá.

— cmario31

22 de septiembre de 2026

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