La conocí por Instagram.
Relato de comunidad Hetero: Generalschedule 3 min de lectura calendar_today Octubre de 2026

La conocí por Instagram.

Andaba viendo perfiles cuando me topé con una foto que me dejó bien quieto. Era ella: una SBBW de curvas grandes y suaves, sentada de ladito en el sofá, con una camiseta blanca que se le pegaba a las tetas

18_up_rating

Contenido adulto. Este relato fue escrito por un miembro de la comunidad. Léelo solo si tienes 18+ y mente abierta.

La conocí por Instagram. Andaba viendo perfiles cuando me topé con una foto que me dejó bien quieto. Era ella: una SBBW de curvas grandes y suaves, sentada de ladito en el sofá, con una camiseta blanca que se le pegaba a las tetas y apenas le tapaba la panza. La mirada bien directa, como invitándote a mirarla. No era una foto arreglada para quedar bien. Era para que la vieras de verdad.

Le mandé mensaje esa misma noche. Le puse algo simple: “Esa foto… no pude dejar de mirarla”. Ella me contestó al ratito. No con un “gracias” de a mentiras. Me dijo: “Me late que la miren. ¿Quieres ver más?”. Desde ese primer mensaje ya se notaba que no tenía pena de nada.

Empezamos a hablarnos diario. Al principio mandaba fotos en ropa interior: sostén negro que le apretaba las tetas, tangas que se le perdían entre los pliegues, falditas que se le subían solas cuando se sentaba. Después, sin que yo le pidiera nada, empezó a mandarme fotos completamente desnuda. Se agarraba las tetas, se abría de piernas frente al espejo, se tocaba mientras miraba a la cámara. Me escribía cosas como: “Hoy ando sola y quiero que me veas así”, “Dime si te late cómo se me ve cuando estoy así de excitada”, “Quiero que me tomes fotos cuando nos veamos”.

Había algo bien adictivo en cómo se exhibía. No era solo mostrar el cuerpo. Era el gusto que le daba saber que alguien la estaba viendo. Me contaba que a veces se quedaba desnuda en su departamento con las cortinas abiertas, solo por la emoción de que alguien la pudiera mirar. Que le prendía la idea de que la fotografiaran y que luego otros vieran esas fotos.

Cuando por fin nos vimos en persona, no hubo nervios. Quedamos en su departamento. Apenas cerré la puerta, se quitó la blusa. No dijo nada al principio. Solo se quedó parada frente a mí, con las tetas pesadas y los pezones duros, mirándome a los ojos. Después sonrió y me dijo: “Quiero que me veas. Quiero que me tomes fotos. Como en las que te mando, pero ahora de neta”.

Se sentó en el sofá, abrió las piernas y se empezó a tocar mientras yo la miraba. Me pidió que sacara el celular. Posó sin ninguna pena: de rodillas, de espaldas con el culo arriba, sentada agarrándose las tetas, acostada con las piernas abiertas. Cada vez que yo le decía “así”, ella se acomodaba más, se excitaba más. No era solo posar. Era disfrutar de que la estuvieran viendo.

Esa noche no paramos. La fotografié mientras me hacía el oral, mientras se me montaba, mientras se venía con los dedos. Y ella pedía más fotos. “Tómame así”, “Quiero que se vea cómo me estás haciendo el amor”, “Guarda esa, quiero verla después”.

Desde entonces no ha cambiado. Sigue siendo la misma exhibicionista que me escribió el primer día. Le encanta que la mire, que la fotografíe, que otros la vean por medio de mis fotos. Y a mí me late dárselo. Porque ella no se exhibe por obligación. Se exhibe porque le gusta. Porque desde el principio lo único que quiso fue que la vieran.

— CurvasParaMirar

6 de octubre de 2026

visibility 29 lecturas chat_bubble0

Comentarios

0 comentarios

Inicia sesión para dejar un comentario.

login Entrar
Sé el primero en comentar.

Sigue leyendo

Otros relatos hetero: general

Sexdriver

Hetero: General

Sexdriver

Mark5098Mark5098·hace 2 días
schedule 5 min
visibility 335favorite 3chat_bubble 0

Lo más reciente

Recién publicados por la comunidad