Ya habíamos avanzado en el mundo swinger, se había quedado atrás la curiosidad por penes más grandes o diferentes del mio y por vaginas depiladas y jugosas que no tuvieran el dulce sabor del cuerpo de Carla, igualmente habíamos degustado el placer del sexo anal sin el miedo al dolor.
En el puente en que se celebra el día de los casados decidimos ir a Melgar a un resort que nos había recomendado un amigo que conocimos en el bar de las Américas, viajamos el viernes en la tarde y nos registramos a las 8 PM, luego de una ducha y de haber cenado, uno de los empleados nos indico que en la disco del hotel había rumba hasta la madrugada, de tal suerte que nos arreglamos, Carla se maquillo suavemente y se vistió como más me gusta verla, con falda corta pero a media pierna de forma tal todo quede a la imaginación del que le vea sus piernas contorneadas.
Una blusa vaporosa y brasier que resalta su pecho, casi que el que se detenga a verlas se le haga agua la boca por querer chupar y sobar esas ricas tetas.
Al ingresar a la disco nos reciben con una copa de champán y el ambiente ya estaba de rumba, las mesas cerca de la pista ya estaban llenas por lo que nos acomodamos retirados del centro y de las luces, ya enrumbados salimos a bailar, cerca nuestro un grupo celebraba un cumple, me fijé que de esa mesa no paraban los tipos de señalar a mí mujer cuando salíamos a bailar, Carla baila excelente y en un momento de coraje un moreno de estatura mediana se acercó y la invitó a la pista, sin mediar palabra salieron a bailar, pasando de una amigo a otro, también yo saqué a una mujer del grupo y fui a la pista
Carla no paraba de sonreír y mover con delicia y la suavidad que dan los años el cuerpo y dejar que sus pechos parecieran quiere salirse o los tipos quere sacarlos, llegadas las 3 de la mañana se acabó la música y nos tocó salir para los cuartos, con la sorpresa que la mayoría del grupo estaba en nuestro piso, nos pusimos de acuerdo para vernos en la piscina y seguir la rumba en la tarde
Ya en nuestra habitación y con el efecto de los tragos comencé a acariciar a mi mujer, a buscar suavemente ese manjar y ese elixir que mana entre sus piernas, al verla en calzones y brasier no espere más y la desnude buscando con mi lengua pasar por cada centímetro hasta llegar a las cavernas húmedas y aromáticas que sabía estaban tratando de adivinar los muchachos que la sacaron a bailar, busque su vagina caliente, jugosa y apretada recibió mi verga que no paraba de palpitar al ver tan excelente mujer con las piernas abiertas, la calve sin esperar más y empezamos ese vaivén que iba subiendo de ritmo en la medida que la besaba y le mamaba las tetas.
Estando en el frenesí más intenso, Carla me susurro al oído, "mañana quiero a Juan el moreno y su amigo para que me culeen entre los dos", eso me apuro y empuje con más ganas sin querer parar, solo lo saque un momento para meterlo en ese ano que palpitaba por lo que acababa de decir, luego de una derramada suculenta y una venida de ella estruendosa, nos recostamos y le pregunté si lo que me había dicho era cierto, me contestó que si, pero que quería solo esas vergas, no la mía, era la condición, que la primera vez ya lo había probado y que está era su decisión.
La mañana siguiente se hizo eterna, ya si re las 3 nos fuimos a la piscina, su vestido de baño, no mostraba mucho solo resaltaba el tamaño de sus senos y la silueta de esa vagina habida de penes, como lo acordado llegaron los demás, chicos y chicas, jugamos un poco con balón y hubo demasiada cerveza, en uno de esos momentos de salida por licor, Carla salió de la piscina rumpo al vestíbulo, allí me hizo señas que se subía a la habitación, por lo que me adelante y me encerré en el baño, ella llegó al poco tiempo, entro y no cerró la puerta, a los pocos minutos unos pasos se acercaron, me quedé congelado en el baño, cuando sonó la puerta al cerrar, entre abrí la puerta del baño para saber que pasaba, allí es que los vi, el muchacho Moreno y su amigo, aún con la pantalonera de baño y Carla arrodillada buscando con cada mano lo que muy pronto serían una vergas duras y con ganas de penetrar esa ricura de mujer, que para ellos era su sueño de mujer madura y hermosa.
Con esos penes erectos, su boca no desperdiciaba cada mamada, los chupaba desde la cabeza hasta los huevos uno a la vez y esos hombres le apretaban los senos y pellizcaban los pezones sin compás, ya desnudos ella se levantó se acercó a Juan y se acomodo para que la atravesará, su verga entro por esa gruta babosa tan fuerte que apenas si pudo gemir desde mi escondite podía ver claramente como entraba y salía con gusto, el amigo no para de sobarla desde atrás cogiéndole las tetas y amasandole las nalgas, buscando la forma de llegar a ese culo, Carla besaba a Juan con pasión y al sentir el otro palo cerca de su ano puso su mano atrás y lo guío hasta que sintió que entró, la vi casi desmayar, no había visto y era una verga grande y ese culito no había recibido uno que lo abriera de esa forma.
Ya en eso Juan le dijo que el quería degustar ese culo, los aparto y sentó al.amigo.al.borde de la cama, se subió metiendo ese pedazo de verga en su chochita traginada y le ofreció el ano a Juan que no espero mucho y la ensartó comenzaron un ritmo frenético, nunca la había escuchado decir groserias, ahí su boca se abrió para decirles "hijueputas demen más verga, quiero más metanmela duro, Juan no pares deme duro por el culo" los muchachos le llenaron sus orificios de semen, ella grito y se dejó desplomar luego de un orgasmo que hasta hoy recuerda como la llegada al cielo.
Yo cumplí con lo prometido no me acerque, me hice una paja que me dolieron los huevos y así Carla tuvo su DP a su gusto.








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