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El Club de la Masturbación







 





Recuerdo que la primera vez que me masturbé tenía 11 años. No dejo de recordar aquella sensación tan indescriptible de placer, ese orgasmo de la primera masturbación, porque ni siquiera había eyaculación, al menos no en mi caso y menos a esa edad.





Artículo por: El Gurú del Porno

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Para mí, la masturbación es algo que como ser humano te lo debes, te lo mereces. Mereces pensar en ti mismo, autocomplacerte y sin pensar en nadie más, recrear todas las situaciones y mujeres posibles en la cabeza, no preocuparte por la eyaculación precoz ni por esas cosas que nos molestan cuando tenemos relaciones sexuales en pareja. Sólo importas tú, es una manera de relajarse y de conocer el propio cuerpo, de aceptarse.



Todo empezó una noche hace poco más de cuatro meses. Un jueves, a las  9:00 p.m., ya estaba cerrando la videotienda de películas para adultos, pero no me quería ir para la casa tan temprano. Estaba como caliente, tenía ganas de hacer algo raro, me quería masturbar pero no solo, lo quería hacer en pareja, pero en ese momento pensé ¿por qué no hacerlo en grupo?



Entré a una sala de chat y comencé a convocar gente para una reunión de masturbación, invitando a hombres y mujeres que quisieran ver porno y masturbarse. Nada de sexo, sólo masturbación, para mirar y ser observados, todo con mucho respeto y responsabilidad.  Apenas puse el anuncio en la sala general del chat, se me llenó la pantalla de ventanas privadas preguntado sobre el “evento”. ¿Dónde es? ¿Cuánta gente va confirmada? ¿A qué horas? ¿Qué hay que hacer? ¿Cuánto vale? ¿Qué hay que llevar?



Con toda la paciencia del mundo, les expliqué a todos en lo que consistía todo. Les expliqué que no iba a haber sexo, que sólo era para masturbación, que era un lugar seguro y que no se preocuparan. Insistí en que fueran personas descomplicadas, sin pena, que no vinieran con la ilusión de tener sexo, por que lo mas seguro es que no iba a haber. No quería que se convirtiera en una pelotera, en un desorden, en una orgía, al menos no por ahora. No quería que la reunión tomara dimensiones sexuales de contacto.



Primera semana: “parche antena”



A las 9:40 p.m. estaba citando personas para las 10:30 p.m., les di la dirección y el teléfono a todos los interesados y pasó lo más lógico y deducible que podía pasar… sólo vinieron hombres.



Cinco hombres, cero mujeres. Pensándolo bien, ninguna mujer se iba a arriesgar a venir a un establecimiento a puerta cerrada, a masturbarse delante de quién sabe cuántos hombres, sin saber quién es quién, y sin saber lo que podría pasar.  Mientras los hombres iban llegando, el asunto se iba poniendo más incómodo, no sabíamos de qué hablar, ni yo sabía qué decirles. No sabía nada de nada.



Rompimos el hielo y conversamos. Hablamos de lo que cada uno hace y nos confesamos mutuamente el porqué nos habíamos animado a venir a una reunión de este tipo. Honestamente, yo pensé que ninguno se iba a masturbar, pues hacerlo solamente entre hombres no es que llame mucho la atención; pero estos caballeros resultaron muy open mind y lo hicieron: cada cual vino a lo suyo, sólo se querían masturbar sin importarles quién estuviera al lado, sin importar quién los viera. Sólo querían ver porno y dejarse llevar por la excitación, cada uno se fue sacando su pene del pantalón y se fue masturbando a medida que la película porno seguía su curso.



La verdad es que en la videotienda porno que nos reunimos, no tenemos una infraestructura adecuada para esas cosas; pero cada uno se acomodó donde pudo y ahí se masturbó. Se me habían quitado las ganas, cumplí con el papel de prestarles el sitio para que ellos lo hicieran y no quedar mal con lo que prometí: una reunión de masturbación. A medida que cada uno iba eyaculando se iban despidiendo y se iban; a las 11:30 p.m. había terminado todo y me fui para la casa con las mismas ganas de hacer algo raro pero con una idea en la cabeza: lo intentaría de nuevo hasta que salga como quiero, hasta que venga bastante gente y se disfrutemos todos. Nadie me iba a quitar esta idea de la cabeza.



Segunda semana: Ilusiones rotas



Una semana después lo intenté de nuevo, entré a otra sala de Chat y mandé el mismo mensaje en la sala general invitando a la reunión de la masturbación; esta vez lo hice desde por la tarde para no tomar por sorpresa a los potenciales invitados y darles tiempo de organizar su horario. Escribí mi teléfono en público para que me llamaran a confirmar la  asistencia y así sabría si quedarme a esperar gente o irme para la casa temprano. Mucha gente llamó a averiguar y a confirmar que iban a venir, pero pasó lo mismo: sólo hombres, diez en total y cero mujeres, a pesar de que varias mujeres habían llamado a confirmar la asistencia.



De esos diez hombres, uno se fue porque dijo que “no se iba masturbar delante de tantos manes”, que le daba pena. También asistieron caras conocidas de la primera vez y algunos nuevos. El procedimiento fue el mismo, pero en el fondo yo me sentía mal porque sabía que muchos de ellos (por no decir que todos) venían con la ilusión de encontrar mujeres, pero qué se le va  hacer, no vino ninguna.



Les pregunté si de todas formas se querían masturbar y dijeron que sí.  Puse el video porno (Rocco’s more sluts in Ibiza) y mientras conversábamos y veíamos el video, a cada uno se le fue quitando la timidez, se lo sacaban del pantalón y yo ahí sentado, esperando a que terminaran, pensando en qué hacer para que vinieran mujeres. Yo quería hacer ese experimento, no iba a quedar tranquilo hasta el día que tuviera en la videotienda porno a hombres y mujeres masturbándose por igual, sintiendo el placer de ver a alguien del sexo opuesto haciéndolo frente a frente. Esa noche terminó como la anterior: cada uno tuvo su orgasmo, no les importó nada de lo que pasaba alrededor y sólo querían eyacular. Me fui para la casa, meditando ¿cómo hacer para que asistieran mujeres, para que no les diera susto?



Tercera semana: fuera de control



Dicen que la tercera es la vencida, pero no aplicó a este caso, porque a la semana siguiente volvió a pasar lo mismo. Sólo que esta vez fue algo más raro, vinieron 9 hombres y mientras cumplían con su ritual de masturbación, algo pasó. No sé si el ambiente estaba muy caliente, o si se dejaron llevar por la situación, pero en un momento ¡uno de ellos le mandó la mano al pene del otro y lo masturbó! El otro ni se inmutó, al contrario, respondió del mismo modo, así que se estaban masturbando entre ellos dos.



No dije nada porque me pareció muy normal, a veces la calentura del momento puede hacer que la gente haga cosas que nunca haría con tal de saciar las ganas. Ninguno de que se estaba masturbando dijo nada, es más, ni les molestó, siguieron en lo que estaban. Cuando uno de ellos empezó a practicarle sexo oral a su compañero del lado, esto parecía ya una escena de porno gay. Los que no querían participar se seguían masturbando, sin pensar en los demás. Al rato había un hombre practicándole sexo oral a tres.



En ese momento, ya no sabía si sólo venían hombres bisexuales a estas reuniones y me pregunté si alguna vez vendrían mujeres. Dejé que todos siguieran en lo suyo, con todo lo que me ha tocado ver por cuenta de mi trabajo me parecía absolutamente normal, una manifestación de lo que las personas podemos llegar a hacer en un momento de excitación. Eyacularon, se limpiaron, se lavaron, se fueron uno por uno como si no hubiera pasado nada y con ganas de volver, aunque ya no estaba tan seguro de que fuera a haber una próxima vez.



Pensé mucho en el asunto de la próxima reunión, pues había fracasado en mi intento de tener un grupo de personas de ambos sexos masturbándose. A pesar de que no me molestó lo que había pasado en la última reunión, la idea inicial es que no hubiera sexo, que nos respetáramos y no pasáramos el límite de sólo masturbarnos. Ante la insistencia de varias personas que no habían podido venir a las reuniones anteriores… tuve que intentarlo de nuevo.



 Cuarta semana: ¡mujeres a la vista!



9:30 p.m. Gran sorpresa, dos de los hombres que habían asistido a todas las reuniones, aparecieron en compañía de dos mujeres cada uno. Ocho hombres y cuatro mujeres, ¡por fin veía mujeres dispuestas a hacer lo que yo pensaba!  Los hombres que habían venido antes, al ver que el ambiente era respetuoso, se arriesgaron a traer amigas para que compartieran con nosotros.



Puse de nuevo porno el televisor, nos sentamos en el piso, y empezamos a ver la película Ass to Mouth 4.  Increíble, cada uno se fue quitando la ropa, esta vez ninguno se lo sacó por el pantalón, ni se bajó el bóxer; nos quitamos toda la ropa, tanto los hombres como las mujeres, y nos empezamos a masturbar. La película pasó a un segundo plano, con sólo mirarnos, sentirnos al lado, sentirnos observados, al mirar a todos compartiendo la misma excitación era suficiente.  Las mujeres tenían un rango de edad de 24 a 27 años y a pesar de que no eran ningunas reinas de belleza no estaban mal, estaba lindas y lo más importante era que tenían la actitud y las ganas de pasarlo bien.



Pocas veces en la vida había estado tan excitado, y es que por fin lo había logrado, lo había cumplido, la gente me había hecho caso, tenía un grupo de personas que compartían lo mismo que yo: las ganas de masturbarse, las ganas de explorar el cuerpo en grupo. Las mujeres no sacaron juguetes, con el dedo se bastaban, los quejidos de placer y de excitación eran una locura, ninguno se atrevía a tocar a nadie, fue algo con mucho respeto, no nos hablábamos, sólo nos mirábamos, unos hombres fueron eyaculando mas rápido que otros, pero no se iban como las otras veces, se quedaban a seguir tocándose y seguir observando.



Una de las cuatro mujeres eyaculó, soltó el chorro, estaba demasiado caliente, yo creo que si hubiéramos querido hacer una orgía la hubiéramos hecho. Las otras tres tuvieron sus orgasmos. Nos vestimos, nos despedimos, cada uno se fue con una sonrisa de satisfacción en la cara, y es que lo que había acabado de pasar había sido muy excitante. Todos prometieron llamar para ver cuándo programábamos la otra cita. Ese día, llegué a mi casa, recordé lo que había pasado y me masturbé de nuevo.



Quinta semana: el club de la masturbación



Invité de nuevo a las mujeres que habían venido, y esta vez pasó de todo. La masturbación fue cogiendo cara de sexo cuando las mujeres comenzaron a besarse entre ellas, nosotros (habíamos 7 hombres) las mirábamos perplejos, teníamos tres mujeres besándose frente a nuestros ojos mientras nos masturbábamos, luego una de ellas comenzó a hacerle sexo oral a uno de los asistentes. Se puso caliente la cita, lo mejor es que nadie las estaba obligando a nada, era la situación, la película porno, todos desnudos y sentados en el suelo. Aunque mi idea original era que no hubiera sexo entre los participantes, considero que desde que no se obligue a nadie ni se fuercen las situaciones, todo está bien. Acto seguido, otra de las nenas también se lo mamó a otro hombre, mientras los otros cinco mirábamos, claro que no duró mucho la mirada, porque los otros hombres se fueron acercando a las mujeres para meterles el pene a la boca.



No todos tuvieron sexo esa noche, unos se quedaron a mirar y a masturbarse con el espectáculo en vivo (me incluyo, no tuve sexo esa noche). Sólo tres de los hombres que tuvieron sexo con esas tres mujeres, y entre ellas mismas también. Seis personas estaban teniendo sexo frente a los ojos de otras cuatro personas sin importar nada; todavía recuerdo aquellas mujeres desnudas, esos senos, sus cuerpos sudando, la excitación a mil, esos quejidos de placer, tanto los de la película como los de los asistentes. Todos eyacularon, se lavaron, se limpiaron y se fueron contentos y con una promesa de repetir la reunión de El Club de la Masturbación.



Institucionalizar El Club de Masturbación es mi propósito. Si le gustaría ser una de las personas del relato, no es una persona tímida y quiere vivir la experiencia de masturbarse en público, no dude en contactarme, a lo mejor organizamos algo bien bueno.



Contacte al Gurú del Porno en: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.


Juan Felipe Loaiza y su visión de Maxiaz
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Comentarios 1

aparrac en Jueves, 08 Julio 2010 16:31

me gusta este articulo, voy  a reflexionar para ver si me animo, y me gustariaya que nunca lo e hecho y me gustaria  que alguien me escriba y me relate una experiencia en el club muchas gracias.


mi correo es


[email protected]

me gusta este articulo, voy  a reflexionar para ver si me animo, y me gustariaya que nunca lo e hecho y me gustaria  que alguien me escriba y me relate una experiencia en el club muchas gracias.

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