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Relatos Eróticos

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Una familiar lejana, que se acercó demasiado [M.P: PARTE I]

Una familiar lejana, que se acercó demasiado [M.P: PARTE I]

Introducción

 

Como acostumbro la mayoría de historias que publico pertenecen a la fantasía y a que me gusta calentar a mi esposo con ellas, pero llevarlas a la realidad es otra cosa.

Tampoco es un secreto lo celosa que soy y que me da de todo cuando una mujer se le acerca, sin embargo de tanto escribir, decidí darle un descanso a la celosa excesiva.

Además que hay oportunidades que la vida te regala muy pocas veces y no se pueden desaprovechar.



Parte I: Preludio

Mi esposo no es muy sociable que digamos y si algo no tolera son las reuniones familiares. El 18 de noviembre ya el papá lo había planeado y hasta había pagado transporte, estadía, alimentación y licor de todos con tal de comprometernos a ir. Llevaba 10 años sin ir a las famosas reuniones familiares.

En la mañana a eso de las 10 AM nos estaba recogiendo un bus que había contratado la familia para llevarlos a todos. Lo gracioso es que cuando nos montamos, mi esposo me miró extrañado y cuando nos sentamos me dijo: no conozco ni al 10% de los que ví.

No había pasado ni 30 minutos, cuando llegamos y wow… tremenda finca: parqueadero en piedras fijas como las calles de Santafé de Antioquia, con una casa grande de varias habitaciones, ventanas amplias que permitían el flujo de aire y a un costado una cocina enorme que tenía una ventana con barra americana de casi todo un costado mirando hacia la piscina.

Al pasar la casa, te encuentras con una piscina de varios niveles y jacuzzi incluido separado de la piscina por un vidrio templado que permite ver a través. A un costado un sauna con duchas y unas escalas con terraza con sillas para tomar el sol. La piscina era todo un lujo con chorros masajeadores, chorros tipo fuente de una lado al otro y mientras el dueño (el tío platudo de la familia) nos saludaba desde el otro lado, mientras encendía el climatizador y comenzaron a salir burbujas por toda la piscina.

Pasamos de largo hasta un kiosko con una sala y dos mesas largas, con dos baños y una barra. Detrás del kiosko, se podía ver una cabaña como a cuadra y media, no tan lujosa como la principal, pero sí muy bien escondida.

Después de saludar al tío y preguntarle “¿Dónde nos podemos acomodar?” Dijo: “donde quieran! Están en su casa”. Le señalamos la cabañita y con sus manos nos dijo… adelante. Era mucho más pequeña que la principal, pero con todos los lujos deseados, habitación con aire acondicionado, baño con tina, cama king size y televisor. ¿Qué más le podíamos pedir a la vida?

Y ahora lo maluco… un par de Rockeros a integrarse con la familia guapachosa. Excusa perfecta vamos para la piscina, saliamos solo por ratos, para la comida, picadita, almuerzo, chorro y otras vez al agua, pero de integrarnos solo lo necesario.

 

Ese día había clasico Nacional vs Medellin y les dio la brillante idea de ponerlo en el TV del kiosko a todo taco y si hay algo que no soportamos ambos son fanáticos de fútbol, gritando, hijueputiendo y discutiendo de forma exagerada.



Parte II: Huyendo de la multitud.

 

Así que medio nos vestimos y fuimos a conocer el resto de la finca. Por un sendero escondido entre arbustos fuimos a dar a nuestro lugar favorito: animalitos. Alimentamos y sobamos a todos los que pudimos, era como estar en un mini Panaca. Hasta que un alma solitaria se nos unió, al parecer huyendo de lo mismo.

 

Literalmente, toda una señora, de unos 38 años, con una figura envidiable por cualquier veinteañera. Blanca, cabello tinturado rojo naranja completamente cepillado y brillante, ojos verdes con pintas café. Vestía una sandalias tres puntadas, jeans apretados y una camisa con estampado de flores y los hombros descubiertos.

 

Demasiado amable y respetuosa, se presentó y luego de coincidir qué relación tenían, resultó ser prima segunda del papá de mi esposo. Había estudiado Ingeniería Financiera y trabajaba para el banco más reconocido de la Medellín en un cargo ejecutivo.

 

Igual que nosotros no le gustaba el ruido excesivo, los borrachos y menos el fútbol. Así que de ahí en adelante nos hicimos compinches. Luego con su carisma y trato de canciller, logró sin darnos cuenta, que en el asado nocturno terminaramos integrados y conociendo a toda la familia que rumbeaban sin descanso.

 

Se empezaron a desaparecer cada vez más personas, hasta que mi esposo a eso de las 2 AM también me hizo cara de estar muy prendo y como acostumbra en esa situación se fue a dormir. Mientras que a nosotras se nos pasaban las horas y no parabamos de cotorrear.



Parte III: Entramos en confianza

 

A eso de las 4 AM solo quedaban dos parejitas en el kiosko y ella me dijo que ya le estaba empezando a hacer efecto la migraña así que se iba a acostar. Entonces le conté que yo sufria de migraña crónica y que en la cabaña tenía la única medicina con la que me la habían podido quitar. Sin pensarlo me tomo de la mano para ponernos de pie y me dijo: “vamos, sino mañana termino en urgencias”.

 

Solo hasta ese momento, caminando tras ella, no se si por el licor, por primera vez en toda la noche me entraron unas ganas irresistibles de verla desnuda, pero ni modo, toca disimular con la prima. Eso si disfrute cada contoneo de su cadera mientras caminaba tras ella del kiosko hacia la cabaña.

 

Entramos lo más silenciosamente posible, algo prácticamente imposible cuando estás con tragos encima y le haces señal a la otra persona de silencio. Entre risas llegamos hasta el baño, rodeamos la cama donde estaba mi esposo tendido de par en par, solo con los boxer y sin camisa.

 

Ella se estaba quedando atrás, así que la tome de la mano y la lleve hacia el baño, pero se seguía distraída viendo algo. Entramos al baño y cuando encendí la luz la cual le permitió confirmar lo que estaba viendo. Ya iba a cerrar la puerta, pero me detuvo y me hizo señas para que lo mirara. Tenía una erección deliciosisima, tan fuerte que hasta la cabeza se le salía del boxer.

 

Su expresión fue abrir los ojos lo más grande posible y al voltear a mirarme. Mientras tratábamos de contener las risas, cerrábamos la puerta. Ella haciéndose la chistosa, pero evidentemente interesada, volvió a abrir varias veces para mirar. Era casi imposible contener las risas y menos cuando ella me hacía señas con su antebrazo imitando lo parolo que estaba.

 

Finalmente cerramos la puerta y del kit migrañosos saque los dos vaporizadores portátiles con extractos de aceite y ofreciéndole uno le dije: “vas a ver como desaparece el dolor de cabeza casi de inmediato”.

 

Le explique que contenían aceite de marihuana y la primera reacción fue de negación. Así que para que quitara el miedo yo fume primero y mientras le enseñaba como respirar le dije: “no pierdes nada con probar, pues sus efectos medicinales estaban comprobados”. Tímidamente aceptó en un principio, pero luego se tomó confianza y fumamos por unos 20 minutos.

 

Una vez ya estaba más tranquila, las risas desaparecieron y entramos en un estado de relax total, hizo señas para despedirse y al abrir la puerta la volvió a cerrar de inmediato, sus ojos de sorpresa y la boca completamente abierta completaron su expresión de asombro: “¡¿todavía lo tiene igual?!” atacandonos de nuevo la risa. “No te vayas todavía” que aún falta parte del tratamiento”. Le ofrecí cambiar de vaporizador y le explique que la combinación hacían un efecto especial y esta vez aceptó sin pensarlo.

 

Después de varias fumadas le dije: “Esto es genial, ademas que no tiene efectos secundarios nocivos por tratarse de aceites”, ella asintió con la cabeza mientras seguía fumando, “y aumenta el libido”. Ella hizo una mueca de preocupación “¿y hasta ahora me lo dices?” señalando hacia la cama “vos al menos tenes con quien bajarte las ganas pero yo vine con mis papas y están en la misma habitación” con tono de reproche.

 

No se de donde saque valentía, pero la mire y a modo de chiste le dije “eso no es problema, acá estamos nosotros para ayudarte en un tratamiento completo” seguida de una risa.

 

Tan diplomática como lo fue toda la noche, me tomo con su otra mano y me dijo: “tu eres hermosa y una persona espectacular, pero no me gustan las mujeres”.

 

No me esperaba tremendo baldado de agua fría, pero con las ganas que tenía de verla desnuda, sin pensarlo mucho, solo salieron de mi: “Me halagas, pero ¿Quién dijo que es conmigo?” voltee a sacar del kit migrañoso varios condones y mostrandoselos “¿Si desde que entramos a la habitación no has perdido interés por el pene de mi esposo?”.

 

Lo blanca que era, ponían en evidencia su pena cuando bajó su mirada y se subieron todos los colores en su cara.



Parte IV: Ahora o nunca.

 

Tenía que aprovechar que mostro su debilidad y arriesgarme. Apague el foco y la tomé de mano hasta el lado de la cama. Me ubique tras ella y le dije cerca al oído: “¿Cómo no vas a aprovechar todo esto?” señalándole el pene de mi esposo que parecía que fuera a reventar “te prometo que mañana te vas a levantar como si la migraña no existiera. Además yo solo voy a ver”.

 

Con mis manos en sus hombros la senté a un borde de la cama y apartandome un poco, me ubique en la cabecera.  Ella aún indecisa me miraba sin saber qué hacer, lo miraba a él y miraba la puerta de la cabaña como queriendo escapar.

 

Me volví a acercar, le tomé la mano, se la puse encima del boxer y con la mía apretando la suya, la hice disfrutar de toda su erección. Yo estaba que me moría, cuando vi su cara y cuanto lo estaba disfrutando. El chip de celos se activó “¿qué demonios estás haciendo? ¿le estas entregando a tu esposo en bandeja de plata?”.

 

Ella se lamió los dedos y comenzó a pasarlos lentamente sobre su cabeza brillante, su pene se estremeció dando tumbos como queriendo escapar del boxer. Me le acerque al oído y le dije “Nada de sentimientos, esto es solo sexo antimigraña. ¿OK?”. Queriéndome convencer de que nada malo iba a pasar y que no lo iba a perder por esto.

 

Asintió con la cabeza, mientras que con sus dedos jugueteaba con el elástico del boxer, de un lado para otro lentamente, hasta lograr liberar gran parte de su pene. Volvió a salivar sus dedos jugueteando desde su cabeza y recorriendo las venas abultadas. Se inclinó para recorrerlo con su lengua por varios minutos hasta tomarlo con su mano y meterlo lentamente en su boca para saborearlo. Su cabeza aparecía y desaparecía en su boca, mientras su lengua y dedos recorrian todo su erección.

 

Esa dualidad entre celos y excitación es muy difícil de controlar. Tratar de convencer a tu cerebro de no cogerla del pelo y tirarla fuera de la cabaña era una batalla interna cada minuto que pasaba. Si no fuera tan hermosa, las ganas que tenía de verla desnuda y yo no estuviera disfrutando como se lo chupaba con esas miradas que me hacía de aprobación; a las cuales yo respondía aun sin estar segura con la cabeza; ya estaría de patitas en la calle.

 

Mi esposo comenzó a despertar y sin abrir los ojos una sonrisa apareció en su rostro, disfruto por varios minutos como se lo chupaba. Cuando abrió los ojos y la vió a ella, se asustó, pues no se percató que yo estaba a su lado. Seguro pensó que ella se le había metido a la cabaña y que en cualquier momento yo iba a entrar y los iba a pillar.

 

Ya se iba a incorporar, cuando le puse una mano en el pecho para devolverlo a la cama y otra en su boca. Su cara de susto fué peor, seguro no se lo esperaba. Le quite la mano le di un beso luego me acerque a su odio: “No pienses, solo disfrutemoslo ¿Sabes cuánto te amo, cierto?” me tomó del cuello y con un nuevo beso mirándome a los ojos me dijo “Si, como yo te amo a tí”.

 

Aproveche para que ayudarle a levantar la cadera y ella pudiera quitarle los boxer. Subió besando sus piernas, hasta que su lengua se apoderó de sus bolas completamente depiladas, con una mano frotaba su cabeza lisa por la salivas y con la otra la movía de arriba a abajo por todo su miembro.

 

No se cual de los dos se veia mas delicioso, si ella chupando o él disfrutandolo. No me había equivocado con esta preciosura, esos años de experiencia iban a deleitar a mi esposo, como lo envidiaba y cuantas ganas quisiera de estar en su lugar.

 

Ella parecía disfrutar tener a mi esposo para ella, tanto como que yo los estuviera viendo. Entre mamada y mamada, se quedaba viendo mi cara y sin apartar su mirada, jugueteaba con él hasta hacerlo gemir, soltaba una sonrisa y lo repetía una y otra vez.

 

Se lo sacó de la boca y mas tardo en ofrecermelo que en yo estar chupando. Se me acerco al oído y me dijo: “de verdad que tu tratamiento funciona, me tiene volando y más excitada de lo que esperaba.” Me dio un beso en la mejilla, mientras yo seguía chupando acompañado de una “Gracias”.

 

Pude disfrutar de mi esposo por un momento y al menos sentir el sabor de su saliva con la mía. Se acostó a un lado de mi esposo para besarlo y ponerle sus manos en el trasero y con lo amante de culos que es, no desaprovecho en agárralos. Ese hombre parecía un pulpo, no quería desperdiciar centímetros de su cuerpo en recorrer y la tomaba fuerte de la cabeza para besarla y lamer su cuello.

 

De repente se puso de pie sobre la cama, con un pie a lado y lado de mi esposo. La música del kiosko estaba muy fuerte aún y la aprovechó para comenzar a bailar. El show sin duda era para los dos. Él le ayudó a quitarse las sandalias y luego ella bailando sensualmente se abrió los botones del pantalón, bajó el cierre y lentamente dejó ver unos cacheteros con encaje que la hacían ver más deliciosa. Mi esposo se sentó y agarrandola de las nalgas metió su boca en sexo, pero más tardó ella en empujarlo de nuevo a la cama.

 

Esos cacheteros comenzaron a bajar lentamente mientras ella seguía con su baile sensual. Cuando estaban a la rodilla él le ayudo a levantar un pie, sus piernas se abrieron y vaya vista la que tenía. Como me moría por meter mi lengua en ese coñito rosadito un poco curtido por los años y unos labios que apenas sobresalen. Me babee de solo pensar en su olor y sabor.

 

Levantó la otra pierna y cuando volaron los cacheteros se dejó caer sobre el abdomen de mi esposo para besarlo. Su nalgas se abrieron y apareció ante mis ojos un asterisco cafecito que hacía contraste con su piel. Si no era suficiente con antojarme con la visión anterior, está si era prácticamente el colmo. Peor aún más cuando apareció la mano de mi esposo para juguetear en el guiado por ella.

 

Intente tocarlo, subiendo mis manos por sus muslos, pero inmediatamente me la retiró y sin voltear a verme me recordó “Me dijiste que solo vas a ver”. Se levantó y yo del susto pare de chupar, pensando que se iba a ir. Se dió media vuelta y se volvió a montar esta vez sobre la cara de mi esposo quien recibió con apetito voraz su vagina y ella con una mano me ordenaba seguir chupando.

 

Tenía todo el vestido de baño mojado viendo como mi esposo le hacia sexo oral y se pasaba entre su vagina y su culo, ella se mojaba sus dedos y se frotaba el clítoris sin siquiera quitarme la mirada de encima. Me pasó uno de los condones y cuando estuvo puesto me señaló un sofá pequeño de un solo puesto que estaba cerca a la pared.

 

¿Qué más podía hacer que obedecer? Iba a ver en vivo y en directo como se comian a mi esposo, mientras yo no podía hacer nada. Me senté algo desconsolada y ella al notar mi desanimo me dijo: “no tan lejos, traelo cerca de la cama para que le puedas verle la cara”.

 

Aproveche para tomar los vaporizadores del baño, kit antimigraña y sentarme casi en la cama. Ella de una sola hundida se lo tragó hasta la base. Quedaron en un 69 de envidia, que no demoró mucho, pues ella solo quería humedecer el condon.

 

Levantó sus piernas y mirando entre sus cuerpos me dijo: “vamos, dale un beso, se lo merece”. Mientras ella se levantaba para quedar frente a él yo ya tenía sus fluidos y su olor recorriendo mis sentidos del olfato y del gusto… era una tortura saboreala y saber que no la podía tener directamente para mi. Un gemido ahogado por los besos me hizo entender que su vagina estaba apoderándose del miembro de mi esposo que se complemento con un “hay jueputa, si que lo tiene grande y duro” seguido de un gemido y sus manos ordenandome volver a la silla.

 

Encendí los vaporizadores y mientras ella se movía suavemente sobre mi esposo, disfrutando cada centímetro de su pene entrar y salir, yo le daba de fumar a él sin ocupar sus manos que estaban en sus caderas disfrutando volverla a hundir cada que ella salia.

 

Me sentía como una idiota ahí sentada, mientras ellos disfrutaban tanto. Así que decidí quitarme el vestido de baño y desnuda comenzar a tocarme mientras los veía y ella en vez de verlo a él, gemía y se mordía los labios cada que introducía uno de mis dedos y luego lo chupaba. Me estaba matando con esa dualidad, negándose primero, pero mandandome señales contrarias cada que podía.

 

Dejándose guiar por los movimientos de él, cerró los ojos mirando hacia el techo y después de varios gemidos apoyó las manos sobre el pecho de mi esposo para llegar al primer orgasmo. El la tomó de la cintura y la taladro hasta que vinieron más de ellos, uno tras otro. Entre gemidos y una sonrisa de placer, cayó rendida sobre su pecho mientras su respiración se entrecortaba.

 

Se recobró y sin sacarlo de su vagina, me señaló el vaporizador. Mientras ella volvía a cabalgar me hizo sentar detrás en la cama, le dio unas fumadas mas de mi mano. Me pidió que me acercara como para decirme algo y tomándome del cuello me robó un beso que me dejó sin aliento.

 

Me miró con un poco de pena “estoy muy volada, pero dame mas que no quiero tener conciencia para lo que estoy a punto de hacer” y mi esposo se incorporó para fumar con nosotras “huy que rico se ven, a ver otro besito” a lo que ella no dio espera y mientras jugueteabamos con las lenguas, una tercera se nos unió.

 

Ella cambió de expresión y muy seria nos dijo: “Nunca he estado con una mujer, pero esta berraca me encanta. No sobra decir que esto nunca pasó ¿listo?” fumamos de nuevo y entre una bocanada de humo dijimos “lo prometo”.



Parte V: Se me hizo realidad.

 

Las cosas con ella son muy naturales, es como conocerla de toda la vida, así que nos acostamos un momento los 3 en la cama mientras fumábamos varias tandas, como yo estaba en el medio, les robaba besos cada que podía. Cuando estábamos (más bien ya no estábamos en este planeta) listos.

 

Ella me dijo: “veni, yo cumplo lo que ahora me estaba imaginando cuando entramos”. Le quitó el condón y le empezamos a hacer sexo oral. Mientras ella se deleitaba atragantándose con su miembro le dije “picarona, bien guardadito te lo tenias y yo sufriendo” y ella solo se reía buscando cómo besarme sin dejar lo de mamar. Se me acerco al oído y me dijo: “lo que me imaginaba, es que me lo tragaba enterito”. La tome del cuello y le dije para que mi esposo escuchara “no vas a parar de chupar… y que no se escape ni una sola gota”.

 

Me acomode sobre mi esposo en un 69, dejando mi culo a voluntad de su lengua. Ella se apoderó de su cabeza, mientras yo jugaba con sus bolas y lamia de lado a lado el pene. Sus bolas se comenzaron a recoger y ya pronto sería el momento. La tome de la cabeza para que no pudiera escapar y la leche brotó en su interior.

 

Rafaga tras rafaga las tragaba con gran maestría y sus “mmmmmm”, “mmmm” me hicieron venir al ver como disfrutaba de su semen. Al fin paró de venirse y ella se sacaba el pene de la boca. Dándole lametazos decía “que rico esta” para volverlo a desaparecer en su garganta. Su pene seguía erecto, y su cara me pedía continuar. Le monte un condón, le hice señas con el dedo índice a ella para que viniera y cuando estaba arriba tome con una mano el miembro y le abrí camino entre su vagina.

 

Me ubique tras de ella, le bese los hombros, el cuello y los lóbulos… le levanté las manos y le quite la camisa de flores. Espere para asegurarme que mi esposo nos estaba viendo y le quite el brasier de encaje. Salio a flote un delicioso cuerpo blanco, tonificado y unos senos naturales no muy grandes, con pezones prominentes y decorados por un mar de pecas que me volvía loca.

 

Sabía que él lo estaba disfrutando como yo y mientras los acariciaba desde atrás lo invite a chuparlos. El se acerco y ella lo rodeo con las piernas, mientras él se hundía en sus senos. Entre gemidos de ambos, comencé a acariciar su espalda, hasta alcanzar lo que momentos antes había anhelado.

 

Lo tire de nuevo a la cama y ella quedó tumbada encima sobre las espinillas lo que hacía levantar su cadera. Una mano compinche la tomó de sus muñecas y otra muy fuerte la tomó de la cintura. Ella estaba inmóvil, pero mi esposo no paraba de meterlo y sacarlo levantando la pelvis, mientras yo recorría con mi lengua cada rincón, cada arruguita del contorno de su ano.

 

Los gemidos no se hicieron esperar, estaba gritando tan duro, que de no ser por la música del kiosko todos la hubieran escuchado. Empecé a penetrarla con la lengua a la misma velocidad que el pene y no nos detuvimos hasta que de tanto venirse perdiera la fuerza y dejará de tratar de liberarse de mi esposo.

 

Pobrecita, pero si de algo más me antoje, fue de chupársela hasta que me llenara con sus fluidos. “Ayudame a voltearla” le pedí a mi esposo hasta que quedó boca arriba sobre él. Solo ver la posibilidad de poder hacer sexo oral a los dos al mismo tiempo me hacía mojar.

 

Sus labios vaginales ya estaban hinchados, pero cuando me hundí en ella, su aroma a sexo activo mis glándulas salivales creando un lago húmedo entre mi boca y su vagina. Entre murmullos, aun si recuperarse del todo le decía a mi esposo: “estoy tan volada, que le siento la lengua hasta el cerebro” mientras lo besaba y su cuerpo comenzaba a agitarse nuevamente.

 

Luego me apoderaba de su pene y untandolo en sus jugos rozando su clítoris los volvía locos a ambos. El pene busco su camino natural y entrando sin ningún impedimento abriendo los labios de par en par que dejaban expuesto su clítoris que no paraba de ser atendido por mi lengua hasta que comenzaron a brotar los orgasmos que inundaron mi gusto provocándome llegar a un nuevo orgasmo.

 

Ese culito no podía quedar inmune, el clítoris palpitante aún seguía en mi boca sin escapatoria. Saque el pene, lo coloque la cabeza en el culo, con el mar de saliva y la complicidad de ella, fue fácil de penetrar hasta el fondo. Estaba fuera de control, gemía tan duro pidiendo “parteme el culo! parteme el culo!” que a mi esposo le tocó taparle la boca.

 

Mientras él no paraba de meterlo y sacarlo, yo jugueteaba con su clítoris en mi lengua. Su pelvis se movía de arriba a abajo, así que le meti el dedo anular y corazón en su vagina para estimular el punto g.

 

Después de unos minutos, los gemidos pararon, la respiración se entrecorte y cuando al fin la recuperó el aliento, un grito de placer (que sin temor a equivocarme si escucharon los del Kiosko), un temblor incontrolable por todo el cuerpo se apodera y sus dientes castañeando; motivaron alejarse de nosotros y quedar tendida a un lado de la cama. Ya no podia mas.

 

Con una mirada aun perdida, palmoteando la cama me pidió acostarme a su lado, pero me hice encima para poderla abrazar, darle calor y consentir. No había terminado de acomodarme cuando…

 

siento a mi esposo detrás quitandose el condon y escupiendome el culo. Ahí encima de ella me lo metió hasta el fondo, lo tenía demasiado grande y duro que hasta dolía. Lo metía y los sacaba sin piedad mientras me daba palmadas en las nalgas, mientras yo le gemía a ella en el oído sin poderme mover.

 

No se de donde saco fuerza, pero ella me pasó las manos sobre la cintura hacia su cuerpo y yo solo podía escuchar como le decía a mi esposo… “eso, culeatela bien rico! No pares! No pares!” me chupo el cuello y tras mi orgasmo… sacó el pene y masturbandose nos bañó la cara. Después de vernos besar sus fluidos cayó rendido en la cama.



Parte VI: Regresar al mundo real

 

Hasta ahí recuerdo esa noche. Al otro día nos levantamos como a las 12, nos bañamos y salimos a almorzar. A ella no la vimos por ningún lado, tampoco había miradas inquisidoras, así que el licor y la música hicieron muy buen trabajo ocultando nuestra lujuriosa noche.

 

Volvimos a la cabaña a empacar para regresar a Medellín y cuando iba a guardar los vaporizadores en el kit encontré una nota: “Ustedes dos y su medicina son un peligro. Gracias por el tratamiento, la migraña desapareció. Si vuelvo a tener una crisis te llamo.” firmado “Besos. MP”.

le gusta saborear mis calzones
Mi Esposa emputece

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Comentarios 5

sexredtarget en Sábado, 02 Diciembre 2017 18:55

estuvo bueno ese trío de improviso si no fuera por que la prima lejana le vio el pene tieso y grande al man, se salvaron de que los vieran cogiendo toda la familia

estuvo bueno ese trío de improviso si no fuera por que la prima lejana le vio el pene tieso y grande al man, se salvaron de que los vieran cogiendo toda la familia
un-lector en Domingo, 03 Diciembre 2017 10:04

Wuuaaaa que bien super excitante y bien contado felicidades. Tanto q me despierta el deseo y la lujuria por saber más de ustedes.

Wuuaaaa que bien super excitante y bien contado felicidades. Tanto q me despierta el deseo y la lujuria por saber más de ustedes.
ellayel en Domingo, 03 Diciembre 2017 10:22

Excelente relato. Son pocos de ellos los que son narrados por mujeres que se atreven a confesar que son tan morbosas, pervertidas y liberadas, como muchos hombres. Excelente relato y los felicitamos por su complicidad.

Excelente relato. Son pocos de ellos los que son narrados por mujeres que se atreven a confesar que son tan morbosas, pervertidas y liberadas, como muchos hombres. Excelente relato y los felicitamos por su complicidad.
e-boi en Lunes, 04 Diciembre 2017 14:56

Definitivamente las mujeres cuando se sientan a escribir lo hacen muchísimo mejor que nosotros, escribes muy bien, deliciosos detalles.

Definitivamente las mujeres cuando se sientan a escribir lo hacen muchísimo mejor que nosotros, escribes muy bien, deliciosos detalles.
eduardo76 en Lunes, 04 Diciembre 2017 16:00

hola buenas tardes, bueno primero que todo felicitarlos por la experiencia, fue algo fuera de serie y segundo decirte que me cautivaste con tu redacción y sensualidad al escribir, super excitante al no omitir detalles casi que estuve con uds hay e ese momento. muchas gracias por compartir.;)

hola buenas tardes, bueno primero que todo felicitarlos por la experiencia, fue algo fuera de serie y segundo decirte que me cautivaste con tu redacción y sensualidad al escribir, super excitante al no omitir detalles casi que estuve con uds hay e ese momento. muchas gracias por compartir.;)
Invitado
Lunes, 18 Diciembre 2017

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