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Relatos Eróticos

¡Disfruta de las historias de la Comunidad Cereza!

31 de OCTUBRE: LUZBEL

31 de OCTUBRE: LUZBEL

Parte I: Tentaciones

El sábado salimos a ver disfrazadas, pero muy rápido nos aburrimos, todas con lo mismo y nada novedoso o excitante... sin embargo nos arreglaron la noche.

3 culicagadas (16 a 19 años) obviamente prendas se empiezan a hacer un set de fotos (de sus disfraces) al frente nuestro. Se turnaban a pares mientras la otra tomaba la foto...hasta que la mayorista que nos lanzaba miradas entre fotos, me pidió tomarles unas fotos.

De tanto molestarlas, pidiéndoles cosas diferentes, me dijeron que ahora querían una foto conmigo... entonces le pasamos el celular a mi esposo. A cada flash cambiaban de pose, hasta que sentí una mano agarrándome el trasero y una lengua en mi lóbulo.

Mi esposo les devolvió el celular y seguimos en nuestro cuento, como si no existieran. Pero me dice: esa culicagada me miró, me mato el ojo y después te chupo la oreja mientras me miraba a las ojos... creo que quiere triki triki halloween.

Voltee a mirar y allí estaba secretando al oído a una de ella mientras nos miraba. Así que me levante a la licorera por otro par de cervezas y cuando llegue ahí estaban las 3 hablando y coqueteando le a mi esposo (malditas zorras).

Muy poco cortés me abrí campo y me senté al lado he mi esposo... y como que no les gustó y se despidieron para irse a la plazoleta. Dejamos de prestarles atención por completo, hasta que la segunda vez que pase a la licorera, siento que me toman de gancho y me dicen: Te puedo acompañar?

Yo la abrazo y le digo: dale, ¿te puedo invitar a una cerveza? ¿cuántos años tienes? Si dale, tengo 21. Tan pollita no te creo, muéstrame la cédula.... y sin pensarlo la sacó. Lindo nombre, pero calculando tenes 19. Igual ya estas en edad de poder beber.

Me tomó cariñosamente y se disculpó por abordar a mi esposo a solas, pero querían saber mi nombre. Estire mi mano y estrechándola le di mi nombre, acompañado de un beso en la mejilla y un 'mucho gusto'. Vamos y hablamos un rato.

Nos sentamos con mi esposo y de nuevo se disculpó por la intromisión. Pero la desarmo de inmediato con un: te gusta mi esposa cierto?

Lo que no se esperaba era que le respondiera y menos con un: en realidad me gustaron los dos. Levantando la cerveza nos propuso brindar. Intercambiamos los números para poderme enviar las fotos que les habíamos tomado y nos invitó a una fiesta de remate. Sin embargo como estábamos esperando a alguien no pudimos ir... pero quedamos de encontrarnos después.

Se levantó y se despidió dándole un beso en la mejilla a mi esposo mientras que a mi me robo uno rápido en la boca. A cada paso que se alejaba... no pudimos evitar quedarnos viéndole el trasero y el par de piernotas.

Sin dejar de pensar ¿Cómo podemos estar desperdiciando esta oportunidad?

 

 

Parte II: Entra en escena

Como a la hora, la veo llegar... entrada por toda la mitad de la plazoleta, obviamente arrastrando miradas a cada paso. Meses de escribirnos hasta que por fin decidimos vernos en persona. Miraba a todos lados tratando de encontrarnos bajo la descripción.

Si que disfrute ese momento, cara de incertidumbre total... allí parada en medio, de unos veintitantos con su cabellera de un color inusual, sus ojos oscuros perdidos en la multitud y sus curvas bien marcadas. A cada vuelta disfrutaba sus piernas descubiertas, su delicioso cuerpo cubierto por un body negro que conocí en fotos pero que en persona se veían muchísimo mejor.

En ese momento supe que no había desperdiciado nada... ella era mil veces mejor.

Una mueca mostró su frustración, así que decidí levantar una mano. Una sonrisa picarona y sus ojos enrollados hacia atrás dejaron ver en el modo más exquisito sus pómulos, las comisuras y líneas de sus labios. Me levante a su encuentro y sin mediar palabra la abrace como excusa para cumplir mi fantasía  de olerle el cuello de cerca... que estremecedor, me invadió todos los sentidos y casi me derrito.

La tome de la mano y la presente con mi esposo (nunca nos habíamos visto) como una amiga de la universidad.

Los mire y les dije: quieren tomar algo o nos vamos a comer ya?

En tono de burla responde: pero qué directa es esta mujer.... y sueltan la carcajada. No podía sonrojarme más y tratando de corregir con voz nerviosa me tocó unirme a la carcajada y después decirle: me refiero a cenar. No me permitiría poder conocerte mejor y menos con lo hermosa que éstas. Ahora ya éramos dos con las mejillas ruborizadas.

Un buen vino tinto, pastas y carne nos acompañaron por varias horas mientras contábamos historias de la vida en una de las idas al baño (obviamente fuimos juntas) no pude soportar más y pase la punta de mis dedos sobre su labio superior. No te imaginas como me encantan esos triangulitos y cuando me di vuelta para salir del baño me tomo del brazo devolviéndome frente a ella. Los latidos del corazón a estallar y respiración fuerte... interrumpidos por una mesera que entró a lavarse las manos.

Como si no fuera obvio, disimular que tenía algo en el ojo lo hizo más evidente acompañado de un ataque de risa inevitable. Volvimos a la mesa y tras unas copas más de vino ya se nos hizo tan tarde que no nos percatamos que el servicio de conductor elegido había llegado y en medio de la sorpresa solo acate en decirle ¿Quieres que te llevemos a tu casa?

 

 

Parte III: Rumbo a lo desconocido

En realidad es muy temprano, ya se van a dormir?

No, un amigo se fue de viaje y nos pidió si le podíamos cuidar la finca en Santa Elena esta semana.

Abrió sus enormes y oscuros ojos... Y dijo: y con estos fríos que están haciendo debe estar una delicia el clima.

Pues si quieres nos acompañas esta noche y te relajas un rato del corre corre de la ciudad. Vamos?

Me gane un abrazo y un beso (espero que por ahora) en la mejilla con un si claro: que rico seguir compartiendo con ustedes.

Mi esposo no pidió que nos fuéramos pal carro y al rato volvió con unas botellas de Vodka, mallas de naranjas, snacks y una tabla de carnes y quesos. Listo, vámonos.

Ni me di cuenta cuando llegamos al parque y el conductor elegido no dijo: hasta acá los puedo acompañar, que tengan una feliz noche. ¿Cómo no iba a volar el tiempo cuando estás en la silla de atrás en el medio y a la derecha tomándole la mano a tu esposo apretándola fuerte cada vez que la tentación que va a la izquierda se ríe se tira el cabello detrás de su oreja? ¿cómo puede ser tan sexy?

Mi esposo se pasó a la silla del conductor y volteo a mirarnos... unos ojos extra serían de gran ayuda chicas. Conociéndolo, era una petición directa a no distraerlo con lo que pudiera ver por el retrovisor. Entramos por la vereda el plan hasta que llegamos a una carretera destapada con muy poca iluminación pero varias fincas en cada costado. El camino estaba muy mal por la fuerte temporada de lluvias, pero de alguna forma logramos pasar. Casi 30 minutos y cada vez menos casa, hasta que nos encontramos un portón de madera rodeado de arbustos. Apago el carro y nos pidió que saliéramos.

Afuera estaba haciendo un frío del carajo... y ninguno llevaba pinta para la ocasión. Nos recorrió un escalofrío el cuerpo, pero mientras abría la puerta nos dijo: miren ese cielo y me dicen si no vale la pena venir hasta acá?

Cuando bajamos la mirada ella tenía una expresión de alegría y tranquilidad en su rostro. Unos pocos minutos fuera bien cubiertos y ya estábamos tiritando y castañeando, sobre sus brazos con mis manos para darle calor y con un "qué frío" se me acercó para abrazarla... definitivamente era toda una niña consentida. Ya estaba disfrutando de su respiración en mi cuello, hasta que mi esposo nos dijo: se están congelando, mejor suban al carro. Pasamos la portada y subimos como otros 15 minutos y cuando empezó a llover llegamos a la finca.

Entramos rápido para mojarnos lo menos posible y cerramos la puerta, nosotras directo a descargar la cocina a preparar las bebidas y mi esposo directo a encender la chimenea.

Era una casa pequeña con 2 habitaciones a los costado y en el medio una cocina con barra americana y una sala con muebles de cuero y una chimenea cerca de la puerta de entrada.

No pude evitar ver sus pezones endurecidos por el frío y que no llevaba sostén. Mi mirada se quedó estancada allí disfrutando su cuerpo. Cuando volví en sí... estaba mirándome a los ojos con un sonrisa que aprobaba mi lujuria. No pude más que sonreír y decirle: lo siento pero estás demasiado deliciosa, no lo puedo evitar. No te preocupes, por algo estoy acá y no en Medellín.

Terminamos de preparar las bebidas, para nosotras con naranja y para mi esposo en copa, así que no fuimos a la sala y nos acomodamos cerca del fuego en un tapete a beber y seguir hablando. Se acabó la primera botella y yo no me aguantaba más mi esposo estaba detrás abrazándome y ella al frente, así que gire la botella y quedó el pico apuntando a ella y el fondo hacia mi ella se levantó en sus rodillas y me dijo: como órdenes, arrancándome un beso y una vez termino con migo dijo, también está en la misma dirección cierto? y mientras besaba a mi esposo sus senos me quedaban en la cara.

Quedó sobre mí, con sus piernas a cada lado y una sonrisa de picardía que me encendió más. Abrió la nueva botella y sirvió 3 copas salud por al fin conocerlos. Sirvió otras 3 copas y dije: salud por tenerte hoy sola para nosotros. Sirvió otras 3 copas y mi esposo no hizo poner de pie diciendo:  salud por estar tan lejos donde no se deben ahogar los gemidos, los cuerpos y las mentes.

Mi esposo me vio la cara de deseo y saliendo de la casa nos dijo: ustedes diviertanse un rato, voy al carro y ya vengo. A lo que no desperdicie un segundo, la tome de la cintura hacia mi para volver a sentir la calidez de su boca y poder deslizar mi lengua por cada perímetro de sus labios. Me moría desde hace mucho (y ella lo sabía) por esos triangulitos de su labio superior. Ella ubico sus labio para que fueran más prominentes, comencé a mordisquearlos suavemente, robándole sus primeros gemidos.

Estábamos ahí de pie dándonos besos, mis manos ya estaban rodeando su cintura y las de ella mi cuello. Una mano se escapó y mis dedos dibujaban en su espalda mis ganas de poseer su cuerpo.

 

 

Parte IV: La caja misteriosa

Demasiado metidas en nuestro mundo como para darnos cuenta que mi esposo había vuelto. Tenía 2 cajas no muy grandes, una con un número romano "X. decimus" y la otra con la letra griega "δ. delta"; un morral cuadrado que yo ya reconocía y en la mesa de centro ya estaba instalando el vaporizador y la hierba.

Le da la primera calada, ella estaba de espaldas y cuando el humo nos alcanza suelta un: que rico, yo quiero fumar. No había visto nada aún así que mientras nos arrodillamos al lado de la mesa de centro voltea a preguntarme ¿qué son las cajas? pero mi esposo me pone una mano en la boca y le dice: paciencia, son unos regalitos que abriremos durante la noche. Enciende el soplete para ella, se da la primera fumada y me pasa el humo directo a mi boca, luego se da otra fumada y ahora sentándose al lado derecho del sofá busca la boca de él mientras que con su mano me hace un gesto para que me uniera.

Después de besarnos un rato los tres, mi esposo acercó el maletín y deslizando suavemente el cierre le mostró la cámara de vídeo. Nos gusta ver lo que hacemos para entretenimiento privado, por lo general usamos máscaras cuando hay alguien más, pero en este lugar no queremos ataduras ¿quieres estar en un vídeo para nosotros?

Ella toma la cámara y le pide que la encienda, luego se pone de pie y nos comienza a filmar diciendo: solo una escena y la apagamos, pero yo también quiero algo a cambio. Unas fotos con mi móvil con primeros planos donde no se vean rostros para publicar en twitter.

Sacó su móvil y sin esperar respuesta coloco la cámara en la mesa y tomó una foto enmarcando el vaporizador las dos cajas las dos botella y la cámara con el mensaje "grabando"... antes de subir la foto nos la mostró y cuando le dimos la aprobación la subió. Pasados unos minutos ya su twitter estaba a reventar de likes y comentarios.

Siempre nos gustan estos juegos en privado, pero el juego de exhibirse en público tengo que aceptar que de solo pensarlo me calentó mas. Tomó el trípode con basta experiencia y sobre la mesa monto la cámara grabando en un marco perfecto del sofá. Se hizo en frente a la cámara y giro la pantalla para poder ver lo que filmaba... nosotros desde atrás veíamos cuando se agacho dejando sus piernas rectas y mientras nosotros nos deleitabamos con su trasero, ella lanzaba un beso a la pantalla (reitero, que ella sabe cuanto me encantan sus labios) y bajando el lazo del body que tenía en el cuello, dice: "esto es para tí", lo vuelve a cubrir y de espaldas deja caer su trasero sobre mi esposo, toma sus manos, las pone en sobre sus senos apretandolos con sus manos sobre las de él y a mí me toma de la cabeza hasta encontrar sus labios.

Las manos de los dos se chocan varias veces mientras recorremos su cuerpo, el flash de su móvil parpadea sin detenerse, mientras la locura nos invade. Yo no aguanto más y baje la mano hasta su sexo le puse las piernas a cada lado y tomando una bocanada de hierba apreté mi boca abierta contra su sexo y libere una corriente de calor.

El celular cayó de sus manos y soltó un gemido de placer, cuando me disponía a correr su body y saborearla se puso de pie. Me tomó de la mano para que yo lo hiciera también, le soltó una mirada a mi esposo, me beso y lo volvió a mirar, puso sus manos en mi oído en forma de secreto.

Entendí su deseo y mientras yo buscaba los condones de sabores ella tomaba la cámara para pasársela a él. Sentadas a su lado nos estábamos besando y tocando mientras el en el medio nos filmaba, baje la cabeza hasta uno de sus senos y lentamente lo deje salir tenía una joya atravesando su pezón y mirando a la cámara sin una palabra exprese mi deliciosa sorpresa.

Me hundí en ella y sacando su otro seno los recorrí con la punta de la lengua, los bese, chupe y hasta mordí... eran perfectos, su olor y textura me derretia. Mi esposo se extasiaba viendo su rostro y como se mordía los labios, a ratos miraba la cámara y parecía excitarla más, tomé su mano y la puse sobre el abultado pantalón de mi esposo, me tomó con la otra mano y me subió hasta robarme un beso.

Tomó la cámara y me dijo: yo quiero ver como se lo chupas. Ella se corrió hasta un extremo del sofá y recuperó su móvil, mientras yo le abría el pantalón y liberaba la presión. Salió completamente erecto, con la venas a reventar… con la primera chupada su escroto se tensó sin dejar una línea y su prepucio dejo salir una brillante cabeza.

Su móvil estaba cerca de mi rostro así que me quede quieta para regalarle una buena foto. Ella se acercó al lado de él y mientras yo lo llenaba de saliva y me deleitaba viéndolos, ella acariciaba sus testículos.

Cuando me hizo la seña, le pasó la cámara a él y yo ofreciéndole el miembro con una seña. Saque la tira de condones a escena, eligiendo uno le dio un beso a mi esposo y mientras se ponía de rodillas, lo destapo y lo colocó en su boca. No lo puso con delicadeza, por el contrario se veía que apretaba fuertemente sus labios y estaba segura que mi esposo lo estaba disfrutando como si de una penetración se tratara.

Lo colocó casi hasta la base del miembro, cuando lo sacó de la boca me robo un beso metiéndome la lengua que recorrió toda mi boca, luego acercó mi cabeza y quedando cada una chupando a un lado el flash atacó de nuevo. Se lo quite de las manos y mientras ella chupaba tome una donde desde arriba donde se veía su escote, guiado por líneas de su body sobre los senos y como devoraba a mi esposo.

Me tenía a 1000 así que me hice tras de ella para liberarla de su vestuario, solté los amarres tras su cuello y baje su body hasta la cintura. Abrí un poco mi camisa para apoyar mis senos en su espalda mientras tomaba los suyos en mis manos. Cuando corrí su cabello para besarla en el cuello, me encuentro,  con una correa de cuero con argolla. Se saca el pene de la boca y me dice: "sorpresa".

"Oh MALDITA seas" fue mi expresión inmediata, la tome fuertemente del cabello y le aseste una cachetada. Despertó mi perversión y al ritmo de mi mano la puse a chupar de arriba abajo, la empujaba hasta que el pene no entraba más, había saliva por montones y cada que la sacaba a verle la cara, le asentaba una cachetada. Mi esposo la tomó del cabello y le dijo: "saca tu lengua maldita zorra". Ella obedientemente accedió a sus peticiones luego de escupirla, le empujó la cabeza hasta que le salieron lágrimas... así cuando se estaba empezando a ahogar le tome una foto, solté el móvil, le tomé las manos atrás y la levanté hasta que mi boca quedara en su oído. "Esto lo cambia todo maldita perra"  se apagó la luz de la cámara mi esposo se puso de pie.

La tire sobre el sofá y le dije: ya puedes subir tus fotos. La muy desgraciada soltó una sonrisa malvada y mientras texteaba me dijo ¿te gustó la sorpresa?. Obviamente pero sabes las consecuencias ¿cierto?

Me mostró la pantalla con las fotos a publicar y asintiendo con mi cabeza las envió. Se levantó del sofá y tomando me de la mano nos fuimos en busca de mi esposo que estaba cerca de la chimenea, tomó mi celular y tomó varias fotos de los 3 donde se reconocían perfecta las caras y sus senos al aire. Está es para que me recuerden cuando quieran.

Ya estaba sonando el móvil de ella lleno de likes y se estaba volviendo molesto, así que mi esposo los apago, nos sentó en el sofá mientras él se sentaba en la mesa de centro. En algún momento ibas a elegir una de estas cajas, pero creo que ya lo hiciste sin palabras, mientras le daba vuelta y su nombre decía:

 

 

Parte V: "X. decimus"

Estiró sus brazos para que ella la tomara y cuando la destapó sus ojos se iluminaron mientras volteaba a besarme.

Primero: No te emociones aún, saque la mordaza con bola y ella abrió su boca de inmediato, pero pensándolo bien la tire a un lado. Creo que en este lugar tan alejado no la vamos a necesitar, es más, quiero escuchar todos tus gemidos, palabras y represiones... quiero liberar tus palabras.

Segundo: ¿de qué forma quieres asegurarte de que paremos si nos estamos sobrepasando?

Solo se negó con la cabeza y dijo: tú sabrás, si me vez disfrutando no pares, aunque te lo pida. ¿Estás segura? Completamente.

Y como tercera y última condición: ¿quién quieres que te rompa el culo? ¿él o yo? A lo que respondió sin miramiento "ambos, primero tú y después él".

Mi esposo la toma del cuello con una mano y apretándola fuertemente mientras la levanta, la mira a los ojos me dice: "amor, hoy vamos a destrozar un culo". Dándole una cachetada y luego en la otra mejilla con el lado contrario de la mano.

Yo tomo el body que estaba hasta su cintura para terminarlo de quitar. Cuando levanto la mirada, descubro que llevaba metido todo este tiempo un plug anal con una joya rosada.

Le tomé las manos y las lleve a su espalda, quedando sus antebrazos unidos el uno del otro, los aseguro con una mano y desde atrás la tomo del cuello mientras le pasó la lengua por su mejilla. Mi esposo saca de la caja una cadena de acero para enganchar a su collar, le hago señas para que se siente en el sofá. “Creo que necesita una nalgadas”... aprovecha que ya la tiene a su mando y la hala hacia él para poner su vientre sobre las rodillas y su trasero cerca de la mano derecha.

Aseguré sus manos con una manilla de cuero y correas y antes de retirarme a ver el espectáculo abro sus nalgas de par en par y con el dedo gordo empujo la joya hasta hacerla gemir.

Mi esposo con los ojos abiertos al ver la joya le voltea la cara para que lo pueda ver, sigo moviendo la joya y doy algunos lametones alrededor... mi esposo la toca con ternura en la cara y le dice: "pero si eres toda una cajita de sorpresas".

Me levanto para pasarme al mueble del frente, tomo la cámara y comienzo a filmar, ella voltea su cara a mirarme y en vez de pedirme que la apague suelta su acostumbrada sonrisa pícara y levanta una ceja.

Sus grandes manos se paseaban entre los glúteos agarrándolos fuertemente.... y luego de decir: "las chicas malas hay que ajusticiarlas" empezó a darle palmadas. Primero eran suaves, se veía como se movían sus glúteos en forma de olas, era una visión bastante sexy, pero ella no pronunciaba ni un sonido.

Luego empezó a levantar más las mano y ahora el plafff plafff plaffff hacia eco por toda la casa, sus glúteos se tornan rosados a cada palmada y su cara ya no podía esconder su placer. A veces levantaba su mano y la detenía justo antes... y ella solo apretaba los ojos y mordía su labios, pero volteaba sus ojos hacia él pidiendo no parar. Esas palmadas sin ritmo la volvían loca y ahora cada que se escuchaba un plafff lo seguía un gemido quejumbroso.

La levantó del pelo y la acomodó de rodillas frente a su piernas abiertas y tomándola del pelo la metió entre su ingle. Apague la cámara y me senté en la mesa de centro. Tome una tira de cuero de la caja y pasándola desde su trasero y toda su espalda recogí su cabello para dejarlo en forma de cola de caballo.

Me interpuse en el medio de ellos y me senté de espaldas sobre él.... su pene estaba a punto de reventar, podía sentir como daba tumbos entre mis nalgas. La jaló con la cadena sobre mi ingle y mientras sentía traspasar su respiración sobre mi ropa y el calor en mi sexo mi esposo me comía a besos por la espalda, cuello y oídos... lentamente desabotonando mi camisa y liberando por completo mis senos.

Sentí los eslabones de acero frío sobre mi piel y como lentamente los jalaba entre mis pechos. Ella subía disfrutando con su lengua cada centímetro de mi piel hasta encontrarse con uno de mis pezones. Las manos de él vinieron desde atrás jugueteando con mis senos, en algunos momentos desaparecían para tomarla de la cola de caballo y ordenarle chupar el otro pezón hasta endurecer. Ahora era yo quien gemía de placer y quien no dejaba de contorsionarme para sentir el roce de su pene contra mis nalgas.

Mirando sobre sus hombros un leve reflejo me recordó su joya... así que decidí levantarme... a lo que mi esposo aprovechó para jalarla bruscamente hasta su boca y entrelazar sus lenguas.

Allí estaba ella completamente desnuda, su piel pálida, sus ojos oscuros como la noche y sus nalgas enrojecidas ... olía a deseo y lujuria. Me detuve un instante para disfrutarla y asegurarme de guardar este momento para poderlo usar luego en soledad.

Entre sus piernas tome el miembro con mis manos y luego la empuje desde los hombros hasta que entro hasta el fondo. Los dos gimieron de placer... tome la joya con el pulgar y el índice. Seguidas veces la sacaba un poco, ella presionaba con excitación y la regresaba a su lugar.

Cuando ya estaba a punto del orgasmo la tome de la cola de caballo y la desmonté, la puse de rodillas y le quite el condón a mi esposo. Empecé a chuparlo… me penetraba el olor de sus fluidos sobre él. Ella intentó hacer lo mismo varias veces,  pero mi esposo la regresaba a su lugar de un jalón. Se fue acercando lentamente hasta que mi esposo la tomó del cuello y le estalló varias cachetadas.

Tome un nuevo condón y lo puse en su boca... nos apoderamos de su miembro. Chorreamos saliva que bajaba hasta sus bolas, lo chupamos entre ambas... la tomaba de la cola de caballo y mirándolo a los ojos, la hundía hasta sacarle lágrimas. movía su cuello de arriba a abajo al ritmo de mis manos sacándole sonido de ahogo. Libere sus manos y se aferró a su gluteos empujandolos para tragárselo hasta desaparecer en su garganta sin siquiera descansar.

Yo me senté en la mesa, era el momento de sorprenderla cuando estaba más distraída... en la caja había una fusta, un flogger y una paleta. El flogger fue la opción... mi esposo la tomó de la cabeza para ahogarla con su miembro y el primer riendazo fue directo a sus nalgas. Brinco como una yegua... escapó de mi esposo y al fin con el rostro bañado en lágrimas y saliva sus ojos me miraron pidiendo mas.

De nuevo la jalo, pero esta vez aseguró su cabeza contra el mueble y disfrutamos de sus caras de excitación y gemidos cada que acariciaba su piel con el flogger. Me entregó la correa y se puso de pie... tomó las sogas rojas de la caja y se fue hacia la cocina.

La deje en cuatro y así como una mascota la lleva hacia a él. Le sirvió agua en un plato y disfrutamos verla tomar en el suelo como un animal. Me tomó de la cintura y de espaldas me atrajo a él, solo pude escuchar que se quitaba el condón. Me apoyo sobre la espalda de ella y arrancándome la falda, me chupo con gran rapidez los dos agujeros, metiendo su lengua en el culo, me dio una palmada y lo metió con fuerza en repetidas ocasiones.

Apenas me la sacó... la tomó violentamente del cabello y la subió a la barra americana como si no pesara nada, boca arriba amarró sus extremidades a los tubos dejando solo su torso sobre la mesa. Luego me monto a mi boca abajo encontrando el perfume de su sexo en mi cara y su lengua en el mio... nos azotaba con el flogger a ambas, piernas, manos, espalda, senos y glúteos no se salvaron.

Ahora tenía una lengua en mi sexo y otra en el ano gimiendo y pidiendole a gritos: “metemelo ya!!!”

Me acomodó en cuatro, de tal forma que ella no alcanzara mi sexo, se acercó a su cara y en voz alta le dijo: "me debiste escoger a mi primero".

Él metió su boca en mi ano, los lamió y metió su lengua lo más profundo posible. La saliva recorría mi sexo y caía en gotas hasta su boca... él le dio un beso y montándose sobre la barra le ofreció sus bolas que recibió ansiosamente, mientras la cabeza de su pene a las puertas de mi culo era introducido lentamente.

Apenas entro su cabeza, lo empujo directo hasta el fondo y de gemir pase a gritar. No paraba de dar embestidas, ella desde la tabla miraba el espectáculo... estirando la lengua para tratar de alcanzar el cuerpo de alguno, pero no lo lograba. No se dió por vencida, lamia mis muslos como un perro y comencé a venirme... mis jugos caían bajaban por los muslos y ella con sus besos me hacia venir cada vez más.

Mi cara cayó exhausta sobre su sexo y mi esposo sin piedad hacia de mi culo un objeto. Sentí una ráfaga de líquido caliente dentro de mí, pero él no paraba de sodomizarme. El semen comenzó a brotar de mi ano y llovía hasta su boca... ella no paraba de estirar su lengua tratando de capturar cada gota que caía.

Me tomó del cabello y cuando estaba de rodillas, la sacó de golpe... dejando caer ahora todo el semen por chorros, me tomo de la cintura y aseguro mi ano contra su boca. Ella hambrienta con su lengua recorría todo lo que alcanzaba de mi cuerpo, no quería dejar desperdiciar ni una sola gota, mientras mis piernas temblaban y mi cuerpo caía sobre el suyo.

Se fue para la sala a servir unos tragos, me dio una copa y brindamos. Luego me dio la copa de ella y me pidió que se la diera con mi boca. Era como tener un cóctel bomba: sus labios, el licor quemándonos y sabor del semen se apoderamos de mi sentido del gusto.

Se sentó en uno de los muebles de la sala y me dijo: desamarrala y trae a esa maldita zorra para acá. Cuando estábamos regresando me detuvo... y le dijo: hoy eres nuestra mascota, debes venir en cuatro. Obediente aceptó.

Cuando estábamos sobre el tapete cerca de la chimenea, comenzó a hacerle amarres con las sogas de las piernas y me ofreció las de las manos para que me divirtiera yo también. Sus piernas quedaron aprisionadas con los muslos y sus dos antebrazos. Las sogas recorrían su torso, pasando por sus senos dejando libres sus pezones... una de ellas pasaba directamente por su sexo y por su ano. La empujo con uno de sus pies y cayó de lado sin poder moverse como un ternero a punto de ser sacrificado.

Él desnudo sus pies... aprisiono su cuello con uno de ellos y me pidió que le alcanzara la fusta. Sin agacharse la acercó a su cara y levantándola del mentón le dijo: "me debiste escoger a mi primero... ahora no sabes lo que te espera", mientras me miraba a los ojos y soltando una risa cruel, empezó con sutiles y contundentes golpes a apoderarse de cada rincón de piel descubierto.

Los azotes me hacia erizar la piel, pues se contorsionaba de placer. En medio de gemidos le dijo: "me lo merezco, castígame.". Se acercó a ella y le dio un beso en la mejilla y le dijo: "buena chica" ... la incorporo de nuevo para que quedara sobre sus manos y sus piernas, dejándome su trasero a disposición que brillaba como un tesoro con su joya rosada. Se escuchó tirar la fusta al piso y dijo: "el postre es todo tuyo."

Era como un regalo de navidad, su piel blanca envuelta por lazos rojos... corte la soga que aprisionaba su sexo y le ano. Su culo se estremeció tanto que hasta a joya se movía palpitando. Me acerque a robarle un beso, pasando dedos por todo su cuerpo hinchado por las marcas de la fusta.

Tomándola con una mano del mentón y mostrándole un strapon le dije: ¿Ahora vamos por tu culo? sus ojos brillaban de excitación y con voz quebradiza dijeron: "siii, por favor!!!"

Mi esposo toma la cámara y comienza a filmar. Veo esa cara de perversión en cada uno de ellos y de nuevo el corazón se me pone a mil. Juego con la joya por unos minutos sacandola y viendo como vuelve a su lugar, hasta que la sacó muy lentamente, disfrutando como se estiran los pliegues... y luego abriendo sus glúteos de par en par recorro cada rincón de su agujero con mi lengua.

Lo que me esperaba ... es un culo completamente depilado y delicioso que dice a leguas... cómeme.

De pie y frente a ella amarró las correas del strapon, escupo sobre el y paso mi manos para distribuirlo hasta que se vea brillante. Saco aceite y lo dejó caer por chorros sobre todo su ano, me hago a su lado para poder ver su cara y comienzo a meter mis dedos.

El plug ya lo tenía completamente dilatado, así que no demore mucho en tener uno, dos y tres dedos en su interior. con el dedo del medio comencé a masajear sus pliegues internos. Su cara de excitación me mostraba el camino correcto... con los dedos de los extremos sostenía los pliegues y con el dedo del medio alcance su próstata (si chicos las mujeres tenemos próstata).

Solo llegar a ese punto estaba gimiendo sin parar y disfrutaba de estar en un lugar tan alejado donde gemir sin medirse era una opción. Mi dedo recorría suavemente los surcos, ahora otros dos dedos dentro de su vagina diciéndole: "ahora yo tengo control sobre tu cuerpo" ... y jugando con los dedos entre las cavidades se empezó a venir sin poder aguantar. Su cuerpo temblaba y mi esposo ayudaba a sostenerlo para que no se fuera de lado, mientras sus ojos se retorcía en sus párpados y los gemidos salían sin sonido.

Pare por un momento y cuando al fin pudo enfocar saque los dedos de la vagina dándole a probar, los que recibió con gusto, aprovechando para dejarlos en su boca aprisionando su lengua.... ubique de nuevo los dedos en el recto y le dije: "cada que mueva el dedo te voy a hacer venir una y otra vez… MALDITA!!!"

Presione desde la cavidad anal sobre la próstata, masajeando la pared vaginal hasta su punto g... solo abrió sus ojos y comenzó el show de squirting. No la dejaba reponerse, entre sus cuerpo temblando y a merced de mis dedos se venía por montones.

Mi esposo me miró asombrado y su pene de nuevo estaba a reventar. Algunas veces la dejaba recuperar y cuando iba a pronunciar alguna palabra de nuevo movía mis dedos y volvía a desaparecer su conciencia.

Mi esposo comenzó a golpear su cara con el miembro, le mostré un condón... montó la cámara sobre el trípode y se coloco lo colocó sin espera. Me ubique debajo de ella y sin sacarle los dedos del culo le pedí a mi esposo que se lo metiera mientras le hacia sexo oral.

Me pide que saque los dedos... y yo le pido que lo meta así, pero solo podía entrar la cabeza. Con un grito desgarrador y sin control de su cuerpo casi gritando dice: "metelo yaaaa!!! metelo hasta el fondo!!!".

Cuando saque mis dedos y su pene la embistió... soltó un gemido que se escuchó por todo el bosque. Se apoderó de su culo sin compasión golpeando sus testículos en su vagina una y otra vez. Nunca antes tuve la boca tan llena de fluidos de una mujer como ese día... luego de repetir incansablemente “paren por favor, paren” y nosotros no atender a su llamado, cayó desmayada y todo su cuerpo aún seguía temblando.

Mi esposo se quitó el condón, me la metió en la vagina hasta el fondo. Lo tenía tan duro que inmediatamente tuve un orgasmo, así que lo sacó y me dijo: "¿Cómo te vas a venir tan rápido? te mereces un castigo." Me tomó del pelo y me tiro al lado de ella que apenas estaba abriendo los ojos de nuevo y mientras la besaba nos bañó con su semen.

Creo que acá no queda más por hacer... desató los amarres y ella sin poder reaccionar ni moverse, la llevo cargada a una de las habitaciones. La cobijo y tomando un vibrador de huevo lo encendió y metiendolo en su sexo le dijo: "que tengas dulces sueños, mañana te recompensaremos."

 

 

Parte VI: "δ. delta"

Abro mis ojos y lo primero que veo es a ella, bañadita, super mamasita y radiante... entrando por la puerta de la habitación con un delantal encima y con una sonrisa diciendo: "el desayuno para los dormilones" me da un beso de buenos dias. 

Nos da la espalda y de camino a la puerta su delicioso trasero, puedo ver algunas marcas en su piel que había dejado la fusta y el flogger. Vuelve a entrar radiante y ahora trae una bandeja también para mi esposo.

Pan perfectamente tostado con mantequilla, huevos con jamón y jugo de naranja. Una delicia completa que devoramos sin apenas hablar. Simplemente delicioso. Retiro las bandejas y se acostó en el medio de nosotros... uno de sus pezones se asomaba de forma juguetona.

Chicos, me podrian mostrar lo último que grabaron? es que tengo una laguna mental y luego de que esta bella dama empezó a apoderarse de mi trasero con lo dedos no recuerdo mucho.

Claro, dijo mi esposo y tomando la cámara de uno de los nocheros la colocó en sus manos. Retrocedio la grabación y volteaba a mirarme con ojos de sorpresa y cuando llegamos a la parte en que la hacía venir a cada movimiento de los dedos lo único que dijo es: "¿Cómo haces eso?".

"Secretos de la casa" y nos reímos los 3 a carcajadas... y cuando llegamos a la parte en que mi esposo se lo metia hasta el fondo mientras ella gritaba incansablemente “paren por favor, paren” su reacción fue mandarle la mano directamente al miembro y comenzar a masturbarlo diciéndole "creo que si elegí bien, tu tenías que rematar tremenda culiada" y de nuevo salieron las carcajadas a flote.

Mi esposo se levantó de la cama y fue hasta la sala regresando con la caja marcada como "δ. delta". Te dije que hoy te ibamos a recompensar, entregandole la caja. Cuando ella la abrió había varios aceites para masajes, lubricantes y un collar muy largo de perlas.

Pero tengo un lugar perfecto muy cerca de acá. Nos levantamos, aseamos y luego nos pidió que nos colocarnos ropa ligera. Como ella no traía ropa diferente, a propósito, le preste unos cacheteros míos (que dejaban salir deliciosamente sus nalgitas), una camiseta blanca de tiras que dejaba entrever sus pezones y unos tenis.

Ella tomó la caja como un tesoro, como si de una niña se tratara. Mi esposo sacó del maletero del carro una mesa portatil para masajes y un maletín largo pero pequeño. Caminamos unos 20 minutos por la parte trasera de la casa entre un bosque de pinos hasta que encontramos una manga pequeña y a unos pasos una quebrada que había sido adecuada con piedras para retener el agua.

Él sabe que me encanta el agua helada y más si es de la naturaleza, le di un beso y sin pensarlo me comencé a desnudar para arrojarme a los placeres. Ella lo dudó por un instante pero me hizo compañía por un rato. Mi esposo que por el contrario es amante al agua hirviendo nos veía desde la orilla. Nos sumergimos y flotabamos boca arriba dejándonos llevar por la poca corriente mirando al cielo nublado rodeado por los altos pinos. Cuando ya no sentíamos las piernas salimos hacia él y con los pezones a reventar nos recibió con la calidez de su boca chupandolos.

Se puso de pié y armando la mesa cerca al bosque, le hizo señas para que se acercara con el dedo índice. Le colocó un antifaz, le dio un beso y recostandola boca arriba le dijo: "disfrutalo, te lo mereces".

Me pasó uno de los aceites y él tomó otro, lo dejamos caer por líneas sobre todo su cuerpo que luego recorrimos con pasión por cada centímetro de su piel y de sus músculos. Yo me entretuve por mucho tiempo con sus piernas, masajeando sus muslos y acercando coquetamente mis dedos a su sexo, luego baje y me apodere de sus pies tomando sus tobillos, cada uno de sus dedos y la planta de sus pies, mientras mi esposo se apoderaba de sus hombros, sus senos y su abdomen. Estaba completamente rendida al placer.

El se acerco a su oído y le tuvo que repetir varias veces hasta que volvió en sí: "¿puedes darte la vuelta por favor?" ... repetimos la dosis de aceite sin miramientos. Mientras el relajaba su cuello, hombros y espalda, yo recorría sus caderas, glúteos y piernas. Me gustaba tomar sus nalgas con ambas manos y verle su sexo y su rico asterisco, me gustaba masajearla tras de las rodillas y luego hasta sus talones.

Sus manos colgaban a los lados y mi esposo empezó a levantarlos para comprobar que tan relajada estaba. Ellos caían desgonzados como sin vida; literalmente, ella estaba en otro mundo. Se me acerco al oído por detrás y me dijo: "tu mantenla así mientras preparo algo".

Sin hacer mucho ruido sacó de la maleta, una vara horizontal con manillas de cuero a sus extremos y una cadena gruesa en ángulo para poder colgarla. Lanzó dos sogas sobre las ramas de los árboles y ubicándose al extremo de la cabeza. Con la barra muy cerca del piso ajustó las manillas de cuero a sus muñecas, luego sacó del bolso otras dos manillas de cuero las cuales ajustó a sus tobillos seguidas de cadenas gruesas.

Ella seguía casi muerta y ni por enterada de lo que sucedía. Me hizo señal de silencio y comenzó a jalar muy despacio las sogas. Sus manos se fueron levantando lentamente y seguido de su cuerpo desnudo y brillante por los aceites. La fuerza de la gravedad presionaban fuertemente sus muñecas y cuando volvió en sí dijo: "¿Que pasa? ¿Que hacen?".

Mi esposo me ordenó cerrar la boca, corrió la mesa y la bajó de nuevo un poco para que quedara a nuestra altura, pero sin que sus pies tocaran el suelo, le ayudó a tomar con sus manos la vara y le asentó una palmada en el trasero que sonó tan fuerte que hasta los pájaros que estaban cerca se espantaron y salieron volando.

Sacó el collar de perlas y enrollandolo por todo su cuerpo se aseguró abriendo los labios que pasaran por todo su sexo y por la mitad de sus glúteos, hasta cerrarse en un solo ciclo. Ahora me ubico frente a ella y con sus manos me guió para mover muy muy lentamente las perlas.

Mientras el me llenaba de aceite por todo el cuerpo, me acariciaba y me besaba... yo me deleitaba pensando que cada perla era un sin fin de dedos acariciando su cuerpo. Ella gemía sin parar… era adictivo poder ver su respiración entrecortada y sus costillas a mi merced, mientras su sexo cada vez produce más fluidos. Me encantaba hacerla pasar por esa tortura lenta, pero deliciosa.

En mi descuido, siento que me estaba levantando los pies y cuando miro, era el strapon que no había podido usar la noche anterior. Tomó el lubricante de pimienta y cada perla que salia de su sexo la iba bañando con lentitud, hasta que dieron la vuelta y ella comenzó a sentir la sensación de hormigueo.

Empezó a gemir fuertemente y luego de varias contracciones un orgasmo seguido de otro la dejo colgando sin fuerza en sus manos. Comenzó a mover las sogas hasta dejala en posición horizontal y las cadenas en sus piernas las abrió dejando su sexo y ano a mi merced.

Se ubica al extremo de su cabeza y mientras se pone un condón me lanza esa cara de perversión que me saca de quicio. La tomó con una manos de sus cachetes fuertemente hasta que abrió su boca. Ella respiraba jadeante mente... y mientras la golpeaba con el miembro en la frente le dijo: "ahora si, ella primero".

Corri el collar de perlas con mi dedo gordo asegurandome de tocar golosamente los pliegues arrugados de su cavidad, ubique el dildo en la punta y con fuerza lo empuje hasta que tocara la base... sus gemidos eran ahogados por el miembro de mi esposo que literalmente se la follaba por la boca y la excitación me hacía quererla penetrar más fuerte con cada embestida.

Justo en ese momento empieza a llover y tronar y él levantando las manos al aire lanza una risa macabra, le retira el antifaz y acercándose tras de mí se retirándose el condon y toma mi culo por sorpresa.

Los tres gemiamos sin parar, acariciados por las gotas frías y deslumbrados por los truenos. No había forma de saber cuántos fluido derramamos en la naturaleza pero si algo era seguro, es que estaba disfrutando estar en el medio. La tomó a ella desde la cintura y con fuerza me penetraba, lo que hacía empujar  el dildo hasta el fondo en su culo y mientras ambas gritamos al unísono “Culeame!!! Culeame!!! Culeame!!!” un gran chorro caliente me invadió.

Caímos rendidos sobre la paja de los pinos, mientras que ella seguía colgando con los ojos perdidos y sin poder parar de jadear.

La lluvia y los truenos comenzaron a aumentar peligrosamente. La desatamos rápidamente y desnudos, solo calzando los tenis y las piernas temblorosas, regresamos a la casa en medio del bosque. Llegamos directo a la ducha y entre risas nos aseamos.

Mi esposo salió primero, yo me quede vistiendo con ella y mientras la terminaba de peinar y dejarla como una reina, tocó la puerta y le dijo: “Bella dama, su carruaje la espera”. Su cara de asombro y de tristeza era monumental. Aproveche para apoderarme por última vez de sus deliciosos labios pasandole la lengua por los triangulitos y abrazarla agarrandole el trasero antes de que se montará al Uber. Ella se devolvió a decir algo, pero cerré su boca con una mano y con un ligero golpe en el trasero la hice continuar su destino.

 

 

 

Dedicado a Luzbel, la bella dama que desahogo mis perversos pensamientos.

 

mi primera vez en un bar sw
Cumpliendo la FANTASÍA a mi pareja

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Comentarios 2

rikingo1024 en Martes, 14 Noviembre 2017 15:20

me dejó sin aliento, que delicia de relato con toda su descripción y detalle.

Felicitaciones

me dejó sin aliento, que delicia de relato con toda su descripción y detalle. Felicitaciones
robroy en Miércoles, 15 Noviembre 2017 08:39

excelente relato, me gusto mucho, gracias por compartirlo,

excelente relato, me gusto mucho, gracias por compartirlo,
Invitado
Sábado, 18 Noviembre 2017

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