Carlos A, Christiam y David eran mis panas del colegio; tendríamos 14 años y cursabamos estudios secundarios. A donde iba uno, siempre estábamos todos. Aquella tarde nos reunimos para armar el esqueleto de una gallina, era un trabajo de biología. La mamá y la hermana de Carlos no estaban y la inmensa casa sería aquella tarde nuestro reino. Christiam andaba buscando no se qué entre unos cajones y regresó con una revista porno que encontró. Mirándola nos calentamos y de pronto Carlos dijo que hiciéramos una apuesta y que el que perdiera se vestiría con ropas de su hermana; sacó 4 pitillos y recortó 3, el que sacara el más cortico tendría que vestirse. Por supuesto, fuí yo el afortunado. Trajo del cuarto de su hermana unas pantaletas, una faldita colegiala, una blusa y unas medias tobilleras blancas; con nerviosismo y deseo me transformé para ellos. Carlos trajo maquillaje de su mamá y me pinto boca y párpados, me puso una peluca rubia, los tres reían y me decían que ya parecía una puta. Me mire al espejo y la verdad no me desagradó la imágen reflejada. Seguimos mirando la revista y al poco rato todos me estaban metiendo mano, me acariciaban las nalgas y sus dedos traviesos querían penetrarme el culo. Les dije que vestidos no se valía, que ellos tenían que desnudarse; al tiro estaban en bolas con sus penes tiesos apuntandome desde todas las direcciones. Sin esperar nada a cada uno le hice una mamada, David fue el primero en montarme, mientras las vergas de Carlos y Christhiam me llenaban la boca, estaba enloquecido sintiéndome penetrado por todos lados, las manos de todos acariciaban mis tetillas, mi barriga, mis nalgas. David fue rápido y sentí como su leche cálida me llenaba, sin esperar casi a que él saliera, pronto la verga de Carlos comenzaba su mete y saque, resbalaba sabroso por la leche que me había quedado. Christiam se derramó en mi boca y me bebí toda su leche, Carlos volvió a llenarme y era una sensación tan rica sentir que la leche de los dos resbalaba de mi culito a mis piernas. Nos recostamos sobre una alfombra a descansar por un rato, pero al poco otra vez me cogieron y yo quería que no terminaran. Todos se derramaron en mi boca, en mi culo, en mi pecho pajiándose los tres sobre mí. La ropa de su hermana estaba hecha un desastre, la peluca había terminado debajo de un sillón y yo llenó de leche por todas partes. Llegué a la casa y me bañe, pero no el culito, quería dormirme aquella noche con el jugo de los tres dentro de mí, quería sentirlo como resbalaba. Me hice otra pajita antes de quedar dormido. Desde aquel día me convirtieron en Soraya y los juegos prosiguieron varias veces hasta que comenzamos a separarnos; de todo aquello me quedó el gusto de sentirme nena para el que me coja.

Relato de comunidad Gayschedule 3 min de lectura calendar_today Enero de 2007
Comido Por Tres Amigos...
Carlos A, Christiam y David eran mis panas del colegio; tendríamos 14 años y cursabamos estudios secundarios. A donde iba uno, siempre estábamos todos. Aquella tarde nos reunimos para armar el esqueleto de una gallina, era un trabajo de biología. La mamá y la hermana de Carlos no estaban y la....
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