En la medida que nos pasan los días las puertas de los recuerdos parecen ser las únicas que se abren; en una tarde como esta, calurosa, demasiado obvia, el ocio asalta la soledad que experimentamos y nos llena de esos recuerdos en que el placer era la única apuesta. Estaba recordando a un buen muchacho, Rafael, con quien descubrimos el encanto del sexo a escondidas en los baños, en las aulas, donde quiera que nos sorprendieran las ganas cuando eramos acólitos en una Parroquia de esta ciudad. Tendría entonces él unos 14 años y yo 12, pero parecíamos no encontrar saciedad por tocarnos, por mamarnos la verga el uno al otro, porque me penetrara con su ímpetu adolescente. Era flaquito, blanco y su pene tendría unos 13 o 14cm, parecía no querer estarse nunca quieto, siempre lo llevaba parado y no perdía oportunidad para mostrármelo por sobre la ropa o restregármelo en las nalgas. Yo lo disfrutaba increiblemente. Una mañana nos quedamos solos en la Sacristía, brillando unos candelabros y otros ornamentos; abrió la puerta del almacén de ceras y me haló hacia adentro, se bajó los pantalones y me ofreció su pene, la chupé como si fuera el mejor helado, con mi boca y mi lengua jugaba con toda su naturaleza y probé a metermela toda, él se movía con pasión. De pronto me volteó y me bajo pantalones y calzoncillos y me pidió que me estuviera bocabajo, quieto, se montó sobre mí y comenzó a penetrarme, no hacíamos ningun ruido, solo nuestras carnes al chocar. A la mañana siguiente, me llamó el sacristán, era ya un hombre de unos 35 años, me acuerdo de su apellido Tique, y me dijo que me iba a echar a la guerra con el Párroco, tal sería mi cara de susto que se rió y me dijo que la única condición para no acusarme era que me dejara hacer lo mismo. Así que en dos días terminé acostado sobre el mismo piso, pero esta vez era una verga de unos 20cm, gruesa, blanca y surcada por venas que parecían estallar. Entonces fue cuando descubrí que el pipí de un chico huele demasiado rico en comparación con el de un adulto; me supo a orines y entre el prespucio y el glande había como nata de leche apelmasada. Pero no tuve más remedio que pegarle una mamada, me llenaba la boca y no fui capaz de ir más allá de un buen pedazo, luego me untó vaselina en el culito y comenzó a metérmelo. Me dolía como si me estuviera desgarrando y sentí ganas de llorar, de gritar, de pedir auxilio, pero era el pago por su silencio. El dolor fue pasando y solo sentía esa vergota salir y entrar de mi culito; sentía como me empujaba y miré mi pubis con la certeza de que vería su punta empujarme la piel; nunca lo había tenido tan adentro. Luego de un rato se vino con una lechada abundante y cálida, esperó hasta que su pene se pusiera flácido entre mis nalgas. Ese día aprendí otra cosa: Se siente rico sentir como el semen se derrama por tu culito y embarduna tus nalgas al caminar. Pero aquella sensación apenas ocultaba el dolorcito que me quedó. Por la noche tenía que servir a la misa de 7, pero me excusé porque dije sentirme mal; aproveché y le dije a Rafael que fueramos a los baños de la cancha de fútbol que tenía algo que contarle. Así que le conté que Tique me había violado y que creía que me había dejado el culo con un hueco inmenso. Me bajó los pantalones con ternura y me examinó, me calme cuando me dijo que no, que estaba normal aunque muy colorado, que tenía su leche pegada y se untó los deditos con saliva, comenzó a masajearme para que me aliviara el dolor y sentí como su verguita empujaba mis nalgas, me dijo que no me penetraría, que sólo se haría la paja y se derramaría en mi culito para que se refrescara. Fue sensacional, el remedio más bueno que me han aplicado después de una culiada. Aquella noche dormí como un bebé, mi machito me había curado del atropello.

Relato de comunidad Gayschedule 4 min de lectura calendar_today Enero de 2007
La Soledad Madura El Ocio...
En la medida que nos pasan los días las puertas de los recuerdos parecen ser las únicas que se abren; en una tarde como esta, calurosa, demasiado obvia, el ocio asalta la soledad que experimentamos y nos llena de esos recuerdos en que el placer era la única apuesta. Estaba recordando a un buen....
18_up_rating
Contenido adulto. Este relato fue escrito por un miembro de la comunidad. Léelo solo si tienes 18+ y mente abierta.
Sigue leyendo
Otros relatos gay

Gay
Un día inesperado como árbitro de futbol en Manizales
schedule 6 min
visibility 777favorite 5chat_bubble 0

Gay
Un interracial con un indigena
schedule 2 min
visibility 1.4kfavorite 2chat_bubble 1

Gay
Con el padre de mi mejor amigo
schedule 8 min
visibility 2.9kfavorite 3chat_bubble 0
Lo más reciente
Recién publicados por la comunidad

Jovencitas
El momento en que empezó todo.
schedule 7 min
visibility 63favorite 1chat_bubble 0

Sexo con maduras
Ella es Mía
schedule 7 min
visibility 126favorite 0chat_bubble 0

Hetero: General
Fiestas swinger, clubs, eventos de sexo, chicas lesbianas bisexuales o unicornio en Bogotá y Colombia.
schedule 1 min
visibility 104favorite 0chat_bubble 0

Comentarios
0 comentarios
Inicia sesión para dejar un comentario.
login Entrar