Eran las 3 de la tarde. Hace apenas dos horas había llegado a mi habitación de hotel y aun no lograba tranquilizarme. Era un encuentro de rutina, dentro de unas horas estaría todo completado y yo de regreso disfrutando del aire condicionado y el minibar. La nota que me dejo el Coronel solo indicaba una hora, 4:30 PM, lo demás lo sabia yo de memoria. En una hora y medio pasarían a buscarme dos militares en una camioneta encabinada para nuestro encuentro privado. Solo era cuestion de esperarlos en el lobby del hotel. Había conocido al Coronel en una exposición fetichista en un almacén o warehouse abandonado del norte de Miami. Era un cuarentón aparente y con aquella estoica elegancia que delata sus antecedentes militares. Yo, como siempre absorta en mi papel de gata, jugaba con un balón multicolor, corriendo sobre pies y manos dentro de mi jaula, con una pesada cadena atada a mi collar de cuero negro con un viejo y oxidado candado. Yo estaba como de costumbre, luciendo una exótica lycra con pinta de leopardo que forraba mi cuerpo por completo y dejaba solo dos discretas aperturas - una para la boca y la otra para mis otros dos agujeros. Lo mío era lograr entrar en una realidad alternativa donde dejaba atrás todo rasgo humano para convertirme en una enorme, sensual y sumisa felina dispuesta a complacer todo aquel deseo del amo que me posee, sin limite alguno. Al penetrar en esa realidad alterna me olvidaba que era humana, no caminaba erguida ni hablaba, mis movimientos y acciones eran totalmente de animal. Podia pasar dias asi, encadenada a un poste en un patio o sotano, o encerrada en una estrecha jaula como acostumbraba mantenerme el Coronel cuando se cansaba de usar mi cuerpo como juguete de carne y hueso. Ya eran las cuatro y cuarto y apenas salía de la ducha. Dentro de poco me pasarían a buscar. Rápidamente me seque el cuerpo y saque mi lycra favorita del maletín. Era fina, de elaboración alemana, resistente pero con textura sedosa y una pinta de tigresa en tonos mas bien opacos pero muy naturales. Como todas cubría mi cuerpo entero, pero opte por no colocarme aun el antifaz pues debía esperar en el lobby sin llamar la atención de cualquier idiota turista o empresario que entraban y salian como automatas programados. Finalmente me coloque una cómoda sudadera de algodón y unos viejos tenis Niké para disimular. Tome el ascensor, deje la llave de mi habitación en la recepción y me senté en un cómodo sofá que daba a la entrada principal, faltaban solo dos minutos para la hora indicada. Los vi antes de que me vieran. Llegaron justo en la misma camioneta oscura de siempre, encabinada. Salí a su encuentro y me saludaron con la frialdad y distancia propia de todo raso militar. Súbase por favor, me indico el que manejaba, abriendo el portón de atrás de la camioneta. Al subirme él miro en ambas direcciones, un poco nervioso, antes de cerrar el portón. El interior de la camioneta era oscuro y sofocante. La poca luz que penetraba me permitió localizar el mecanismo de cierre de la jaula que ocupaba gran parte del espacio. Una vez abierta la puerta de la jaula me quite la sudadera y los tenis, colocándolos en una pequeña mochila que habían provisto con ese fin. Luego me metí en la jaula y cerré la puerta, buscando la forma de acomodarme sobre el pequeño colchón contenido en mi nuevo hábitat. El ruido del viejo y desajustado vehiculo sobre calles en pésimo estado ahogaba cualquier otro sonido pero no penetraba en mi mente mientras yo iniciaba la inevitable transición psicológica de mujer a animal. Cuando me vio por primera vez, alla en Miami, el Coronel supo que era lo que estaba buscando desde hace tiempos. Su formación y rango militar no habían saciado sus ansias de dominar a los demás y siempre buscaba nuevas y novedosas formas de someter, humillar y subyugar al ser humano para complacer esa obsesión de control que ardía dentro del. ¿Que pudiera ser mas apropiado que un ser humano dispuesto a rechazar su humanidad, adoptar la postura y el comportamiento de un mísero animal, y prestarse a cualquier capricho de su amo? En ese instante pensó, esta bestia será mía. Al no poderse responderle tomo una tarjeta de presentación mía, entre varias docenas regadas en la mesa frente a mi jaula. La tarjeta leía "mascotas exóticas" y "entrega a domicilio" seguido por una dirección de correo electrónico. Al siguiente día recibí varios emails de parte de quienes me vieron allí. Sin embargo, solo uno capto mi atención. De titula llevaba la palabra "POSEER" y era del Coronel. Me preguntaba como era el proceso para solicitar un encuentro con la mujer animal del expo. Allí comenzó todo. Después de dar innumerables vueltas por la ciudad, sentí que la camioneta reducía su velocidad hasta frenar del todo. No se oía nada alrededor, salvo el ruido del motor y los pasos de varias personas que parecían salir de una estructura. Escuche que alguien daba ordenes, luego el chillido de un portón oxidado que se abría. Rápidamente me coloque el antifaz. De repente la camioneta arranco bruscamente en reversa y frenó al instante. Cuando abrieron el portón de la camioneta volvi a ver luz. Para mi sorpresa vi que había seis hombres también vistiendo uniforme militar, pese a que el antifaz no me permitía distinguirlos mas allá de su silueta y movimientos. Uno de ellos era él y era obvio que la situación habia cambiado sin yo estar al tanto. Los cinco agarraron la jaula y la entraron rápidamente a la casa, entrando en un salón enorme sin ventanas pero con aire condicionado. El espacio era amplio y oscuro. De un lado había varias camas desarregladas mientras que en el otro solo había una mesa enorme de caoba con unas cuantas sillas. Rápidamente colocaron mi jaula sobre la mesa y el Coronel se acerco, mirándome detenidamente. Su mirada denotaba una combinacion de nostalgia y asco. En ese momento supe que compartiría su mascota favorita con estos subalternos. Ya saben muchachos, dijo el Coronel en voz alta, no quiero ver ni sangre ni leche, usen la cabeza y protéjanse, y si alguno se pasa de listo tendrá que entenderse conmigo. Sí señor, mi coronel, respondieron. El Coronel abría la jaula para que yo saliera. Algo en mi me decía que debía permanecer en la relativa seguridad de la jaula que enfrentar ese grupo con ganas de desbaratarme pero el Coronel me dijo, sal ahora animal de mierda, y mis instintos se apoderaron de mí lanzándome al piso enlosado del oscuro salón. El Coronel me coloco un collar de cuero con una cadena de acero inoxidable de dos metros de larga. Una vez estaba de pies y manos sobre el piso, el Coronel entrego mi cadena a uno de los subalternos y mientras salia por la unica puerta del oscuro salon, dejandome atras a la merced de estos animales uniformados, se despidio con las palabras, ¡disfrúten muchachos!

Relato de comunidad Fetichismoschedule 6 min de lectura calendar_today Marzo de 2008
El Coronel Y El Olvido
Eran las 3 de la tarde. Hace apenas dos horas había llegado a mi habitación de hotel y aun no lograba tranquilizarme. Era un encuentro de rutina, dentro de unas horas estaría todo completado y yo de regreso disfrutando del aire condicionado y el minibar. La nota que me dejo el Coronel solo....
18_up_rating
Contenido adulto. Este relato fue escrito por un miembro de la comunidad. Léelo solo si tienes 18+ y mente abierta.
Sigue leyendo
Otros relatos fetichismo

Fetichismo
Deliciosos orales a la sobrina de mi esposa
Horge08·hace 12 horasschedule 10 min
visibility 201favorite 0chat_bubble 0

Fetichismo
Busco algo en específico
elmen21·hace 3 díasschedule 1 min
visibility 403favorite 0chat_bubble 1

Fetichismo
Tercera parte descansa bien. Primero de puta y luego de piñata. Estas gonorreas no tienen medida
schedule 6 min
visibility 350favorite 9chat_bubble 7
Lo más reciente
Recién publicados por la comunidad

Jovencitas
El momento en que empezó todo.
schedule 7 min
visibility 63favorite 1chat_bubble 0

Sexo con maduras
Ella es Mía
schedule 7 min
visibility 126favorite 0chat_bubble 0

Hetero: General
Fiestas swinger, clubs, eventos de sexo, chicas lesbianas bisexuales o unicornio en Bogotá y Colombia.
schedule 1 min
visibility 104favorite 0chat_bubble 0
Comentarios
0 comentarios
Inicia sesión para dejar un comentario.
login Entrar