Nace Juliana
Relato de comunidad Transexualesschedule 5 min de lectura calendar_today Mayo de 2008

Nace Juliana

Este es el autentico relato de como nació Juliana. Mi amiga Marta y yo estudiábamos juntos en la universidad y el trimestre pasado nos habí­a tocado tres clases en común. Como nos conocí­amos desde casi toda la vida, yo acostumbraba ir a su casa los lunes y miércoles para estudiar y....

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Este es el autentico relato de como nació Juliana. Mi amiga Marta y yo estudiábamos juntos en la universidad y el trimestre pasado nos habí­a tocado tres clases en común. Como nos conocí­amos desde casi toda la vida, yo acostumbraba ir a su casa los lunes y miércoles para estudiar y compartir notas. Marta vive con su padre y a pesar de que el señor es un padre de esos anticuados y sofocantes, al parecer me tenia bastante confianza pues jamás se quejo de que yo pasara tanto tiempo con su hija encerrados en su habitación. Y no crean, Marta no era fea. Tení­a buen cuerpo y buena estatura, aunque no era propiamente linda ni sobresaliente. Un dí­a yo iba caminando tranquilamente hacia la casa de Marta cuando se desato un horrible aguacero. Fue tan repentino que no tuve otro remedio que seguir hacia mi destino completamente empapado de agua. Al tocar el timbre de su casa Marta abrió la puerta y soltó una carcajada al ver mi triste estado. "Entra, Julián, ven que te vas a enfermar!" me dijo Marta, con una mezcla de burla y sinceridad. "Ve al baño y quí­tate esa ropa de una, por Dios, que mojada tan tenaz." Una vez encerrado en la privacidad del baño, me quité rápidamente la ropa emparamada y me seque con una toalla que encontré a la mano. Todo paso tan rápido que no caí­ en cuenta con que ropa reemplazarí­a mis trapos mojados. "Oí­ste, Marta, no será que me sirve algo de tu papa, aunque sea una camiseta y unos pantalones cortos?" Ante mi interrogante, Marta respondió, "tranquis, Julián, ya te voy a llevar algo para que te pongas." Dos minutos mas tarde Marta toco en la puerta del baño, la cual abrí­ un poco para recibir varios artí­culos de ropa. Sin embargo, que sorpresa me lleve al ver que marta me habí­a entregado una blusa de seda y unos jeans obviamente suyos. "No jodas, Marta, como crees que me voy a poner esto?" Marta no respondió. Lo que yo no supe sino hasta después fue que en ese mismo instante la vecina de Marta habí­a llamado para pedirle un favor, razón por la cual mi amiga se cruzo a la casa del frente dejándome en semejantes condiciones. Me la imaginaba burlándose con la vecina mientras yo permanecí­a atrapado en el baño de su casa. Pasaron 5, 10 minutos y nada. Ya me habí­a cansado de llamarla y nada de nada. Decidí­ someterme a su chiste y ponerme la blusa y el jean. Casi que no logro colocarme el jean de lo apretado que me quedaba. Después de una lucha eternal me pare frente al espejo y cuanto me asombre al ver como un pantalón pudiera tornear tan dramáticamente mis nalgas, dejándolas paraditas como cual ricura de nena... Que locura, que me esta pasando? Como si fuera poco mi larga cabellera mojada se deslizaba sobre la blusita de tal forma que cualquiera me hubiese confundido con una mujer. Sali del baño, estaba descalzo y la losa cruda me dio escalofrí­o en el cuerpo. Comencé a buscar donde se habia metido Marta cuando escuche que alguien entraba por la puerta del frente. "Ahora si me las va a pagar, bizcocho", pensé dentro de mi, obviamente excitado después de ver lo bien que me quedaba su ropa. Al cruzar el pasillo que se dirigí­a a la cocina me sorprendió el papa de Marta, quien parece haberse materializado de la nada. "Hola ricura, me dijo "no sabia que Marta tenia amigas tan lindas!" con una picara sonrisa en sus labios. "Que tal, lo que pasa es que..." no pude terminar la frase cuando de repente el señor me tomo por la cintura y me halo hacia el. "Cállate, preciosa. NO tienes que explicarme nada." No me dio tiempo de reaccionar, cuando menos pensé me estaba besando, su lengua explorando mi boca con una firmeza y autoridad que no me desagradaba en lo absoluto. De repente reaccione e intente alejarme de el, pero era inutil. El hombre era fuerte y entre mas yo resistia mas el me demostraba quien mandaba en aquel momento. Entonces me beso por segunda vez mientras pasaba su mano por mi entrepierna, rosando el jean justo sobre mi miembro, el cual reacciono de manera inesperada, creciendo rapidamente. En ese momento senti una sensación que nunca antes habia sentido, ni siquiera me imaginaba que fuera posible. Senti ganas de entregarme, someterme, rendirme ante este hombre. El tomo mi mano y la coloco sobre su miembro, el cual era dos veces mas grueso que el mio. De inmediato el papa de Marta saco ese magnifico instrumento que llevaba dentro de su pantalón y, sin decir una sola palabra, coloco su mano sobre mi cabeza y puso su pene en mi boca. Yo no podia creer lo que sucedí­a! Alguna vez me habia pasado por la mente echarme un polvito con Marta, que rico seria. Sin embargo aqui estaba, de rodillas, vestido de nena y mamándoselo al cucho, Dios mí­o que me estaba pasando! Ya era tarde para razonar, mi cuerpo estaba en autopiloto y solo me pedia satisfacer a mi señor, mi rey. Querí­a ahogarme con semejante varilla espectacular en mi boca. Lo tome con mis manos y comencé a besarle la cabeza. Poco a poco me fui convenciendo de que podia con el, y asi entraba cada vez mas en mi boca, hasta que prácticamente lo tenia todo adentro. Que ricura, que espectacular mamar. Que puta me sentí­a, como es posible que no habia experimentado esto antes? Yo que me habia pasado la adolescencia burlándome de los maricas... no sabia lo que me estaba perdiendo! Se lo mame durante unos minutos, hasta que el no aguanto mas y echo su leche en mi boca. La repugnancia del salado liquido se convirtió en placer mientras mi boca se llenaba de esa fuente de vida... "Mija!" grito el papa de Marta. Yo apenas pude sacar su miembro de mi boca y girar la cabeza para darme cuenta de que ahí­ mismo, en la puerta de la cocina, estaba parada Marta, aun con las llaves del carro en sus mano izquierda y su cel en su mano derecha, con una mirada de asombro y la boca completamente abierta. "Papi, que es esto?" respondió Marta. "No lo puedo creer!" Yo intente decir algo, pero la leche de mi señor se habí­a revuelto con mi saliva y solo alcancé sonreí­rle a mi amiga y compañera mientras un pequeño chorro de semen espumoso se escapaba por entre mis labios, incriminándome. "Hola amiga!"

— gatausa

11 de mayo de 2008

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Soy hombre heterosexual

Comentarios

1 comentario

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  • aliciabella
    aliciabella · 5 de may de 2008

    Juliana pero q mamada tan rica le diste a tu suegro, parece que te quedo gustando para la proxima vas a complacer con mas calma a tu suegro te los vas a mamar con mas calma y planeado tienes que darle las gracias a marta y comentarle con lujos de detalles lo que paso para que se acuerde el resto de su vida, que putica rica que te volviste Juliana.

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