Mi nombre real como hombre lo reservaré, mi nombre como niña es Zoraida, desde los 5 años siempre quise usar tacones, tangas y todo lo que hace ver a una mujer sensual y provocativa, en pocas palabras muy puta. No sé como ni de dónde salió este deseo. Soy desde mi adolescencia una chica chaparrita, mido 1.58, afortunadamente puedo presumir que soy delgada, y mi cuerpo siempre fue femenino como el de mujer natural (con muy pequeñas bubis), pero mis caderas y mis nalgas son lo que mas me gusta de mi, ahora después de tanto tratamiento me encanta más, pues tengo un buen trasero, mis piernas son gruesas, pero no gordas, y mis pantorrillas me encantan.
Omitiré todo lo que tenga que ver con mi infancia, pues crecí en una familia normal, bueno hasta que mis papás se divorciaron cuando yo tenía 13, desde ahí no vi mucho a mi papá aunque siempre me mantuvo, contaré la historia de como nació Zoraida cuando cumplí 14 años.
Yo estaba muy consciente de lo que deseaba y desde la secundaria tuve un amiga que fue muy directa conmigo, y me dijo desde el principio que estaba segura que yo deseaba ser mujer, ella se llama Dulce. Cuando íbamos en segundo de secundaria descubrí que no era precisamente que quisiera ser mujer, sino tener el cuerpo y la sensualidad de una, pero no quería de dejar de tener pene.
Dulce era de una familia un poco disfuncional, su papá (Alberto) tenía mucho dinero porque siempre estuvo inmiscuido en la política en altos puestos, aparte de que siempre fue muy inteligente y siempre invirtió en empresas, la verdad es que tenía tanto dinero, casas y lujos que yo ni me imaginaba. Su mamá siempre estaba de viaje, con sus amigas, era muy guapa y social, así que no estaba nunca en su casa, pasaban días sin que Dulce la viera. Dulce era hija única entonces su papá le consentía todo.
Dulce y yo nos conocimos cuando teníamos 12 años, siempre me la pasaba en su casa, en mi familia la apreciaban muchísimo, pues a pesar de tener tanto dinero era muy sencilla, siempre andaba de buenas y era muy alegre (lo es), así que nunca pusieron peros para dejarme irme con ella, además de que le tenían un poco de lástima y no le gustaba que estuviera tan sola, por eso mismo pasaba días y noches con ella, casi todos los fines de semana completos.
Durante todo ese tiempo yo la pasaba como una chica, como su hermana, ella me prestaba su ropa, desde interior hasta faltas, shorts y todo, y como ella tenía un cuerpo hermoso, de la cintura para abajo muy parecido a mi, (porque arriba ella tenía más bubis, no muy grandes, pero ella si tenía), todo me quedaba muy bien, obvio cuando estaban sus papás me vestía normal de niño.
Cuando Dulce cumplió 15 años (14 de julio) su papá le regalo un coche, y el día que se lo dio también le dio una tarjeta de crédito y le dijo que se comprara toda la ropa que quisiera, yo estaba ahí cuando paso eso, entonces Alberto le dijo – pero también compra ropa para tu amigo o lo que el quiera, siempre están juntos y se ve que te quiere, así que es alguien más de la familia, lo que te gastes tu es lo mismo que se debe gastar él – yo me quedé muy sorprendida y apenada, solo pude dar las gracias, pero al parecer Dulce fue la que más se emociono, pues inmediatamente me subió al coche y me dijo, ahora si podrás ser la chica que quieras y tener tus propias cosas. Yo me quedé como tonta pero muy emocionada, no sabía ni que decir ni que hacer, solo me deje llevar.
Llegamos a un centro comercial en Puebla llamado Angelópolis, ella escogía como loca todo tipo de ropa, yo no sabía que hacer, hasta que ella me dijo – Sólo compro esto y te toca escoger a ti, me emociona que por fin serás mi hermana– yo me puse nerviosa y solo asentaba con la cabeza.
Dulce pensó en todo, hasta parecía que había preparado ese día (tiempo después me confesó que llevaba mucho tiempo soñado con eso que lo tenía muy claro), tanto que ella me dijo –mira, vamos a ir a las tiendas y vamos a decir que eres mi novio, que perdiste una apuesta conmigo y que estás pagando, por eso te vas a probar todas las cosas que me gusten, después regreso yo a las tiendas y lo pago– yo no sabía que hacer así que solo le seguí la corriente.
pasamos como 4 horas probándome de todo, tanto que ya al final de las compras tenía 4 pares de zapatos, 5 minifaldas, 4 shorts super cortos y entallados, jeans, blusas, bisutería, chamarras y muchísimas cosas más.
Su cumpleaños fue un jueves y ella me ayudó a decirle a mi mamá y que me diera permiso de no ir a la escuela jueves y viernes, porque les dijo que sus papás la llevarían de viaje y querían que los acompañara, aparte de que ya eran los últimos días de escuela y ya no había nada que impidiera que pasáramos al siguiente año.
Esos 4 días fueron maravillosos pues me la pasé de niña, ella me maquillaba, pintaba las uñas y éramos las mejores hermanas. Así pasaron las vacaciones y los primeros meses del tercer grado, pasábamos días en su casa, viendo películas (algunas porno), conociéndome como la mujer que me sentía.
CAPITULO II NACE LA VERDADERA ZORAIDA
Los meses transcurrieron de esa forma maravillosa hasta que llegó el día de mi cumpleaños, el 5 de octubre (también jueves) así que inventó la misma mentira con mi mamá para pasar todo ese fin juntas, sólo que ella ya salía con un chico de 26 años y le pidió que la llevara de fiesta para celebrar el cumpleaños de una amiga que venía de lejos (yo).
Ese día no fuimos a la escuela y me consintió, me depiló toda, me regalo ropa y un par de pelucas, y los más increíble y mejor sorpresa es que agarro su coche y nos fuimos a la CDMX, tenía todo planeado. Llegamos a un lugar muy escondido pero mu bonito donde maquillaban a chicas travestis de closet como yo, solo me dejo ahí un rato y la señora que atendía y era dueña(también travesti) me dijo – mi amor, eres una niñita, tu relájate y déjate consentir, verás que quedarás irreconocible– y así fue, primero me puso una especie de chupones en mis pezones que me quito hasta que termino de maquillarme, me puso uñas y también me arreglo las de los pies; después de dos horas sin que yo me viera me pidió que volteara al espejo, y ahí me vi, con un maquillaje llamativo pero no exagerado, unas pestañas largas y gruesas, mis ceja depiladas pero no delgadas, solo con una forma hermosa, un poco de rubor, los labios rojos y una peluca que me llegaba a los hombros, la verdad es que no me reconocí, tenía el semblante de una mujer que me gustaba, muy guapa y sexi. Eso no fue todo, me pidió que me pusiera lo que venía en la caja que Dulce me había regalado, así que entré a un vestidor y abrí la caja, antes de empezar a ver que venía en esa caja me gritó – ya te puedes quitar o que traes en las tetas– cuando me quite los chupones, se me habían formado unas tetas muy pequeñas, pero mis pezones parecían d mujer. En la caja d regalo venía un conjunto de tanga y bra de encaje negros, me los puse de inmediato, un micro short de mezclilla azul oscuro que apenas y cubría mi culo grande, dejaba todas mis piernas desnudas, un top negro ajustado, un choker tattoo y unas zapatillas con plataformas negras, al salir me pude ver a un espejo de cuerpo completo y me emocione, estaba totalmente convertida en una chica de 14 años muy sexy y me venia super buena, caminaba d un lado a otro y no lo podía creer, me encantaba lo que veía.
A los pocos minutos entró Dulce, habló no sé que con la señora y me dijo apurarte que nos esperan, yo le dije – ¿cómo crees que voy a salir así?– ella me contestó con una sonrisa – ¿qué tiene? No inventes, te ves súper guapa, ni si quiera se nota que fuiste chico alguna vez, estás mejor que yo, cualquier hombre que te vea te va a querer tener en su cama jajaja, además aquí nadie te conoce así que no pasa nada, eso si sólo escoge un buen nombre– algo que siempre había tenido definido. La señora que me puso increíble me dio un caballito de tequila, seguido de otros 3 que me tomé d golpe y me dijo, con eso te sentirás mejor, y así fue, se me subieron en seguida, pues no tomaba, de hecho me puse borracha con eso, pero con los nervios se compensaba, así que no me importó y salí del lugar. Mi sorpresa mayor fue cuando al salir nos esperaban ya su novio y uno de sus amigos, no sabía que hacer, ella solo me susurro – no pasa nada, sólo vamos a festejar tu cumple–
Me subí al coche de Dulce, que manejaba su novio y su amigo iba de copiloto. Cuando subimos en la parte de atrás el amigo le dijo a Dulce – Dulce, no dijiste que tu amiga estaba tan guapa ¿cómo dijiste que se llama?– yo conteste por inercia –Zoraida– los dos me saludaron y como si fuera cualquier otra chica. Nos dirigimos a un Bar que estaba en la Condesa y en el camino que fue como de 20 minutos (aunque para mi fueron horas) no hablamos mas que de tonterías.
Cuando llegamos al bar pude notar que varios hombre se me quedaban mirando, la verdad me sentí muy bien, eso ayudo a que me soltara, y también sabía que era por el diminuto short que traía puesto, pues d verdad se me veía un trasero muy grande y antojable. Pasamos como 4 horas en ese lugar, tomamos demasiado, durante ese tiempo que pasamos pues s iba llenando cada vez más, Dulce me pidió en repetidas ocaciones que la acompañara al baño, yo entraba al baño d mujeres como si nada, y cuando yo quería hacer pipí, hacía sentada, me encantaba esa sensación. cada vez que caminaba por el lugar no faltaban los hombres que s eme pegaban y me daban arrimones, pues como era mucha gente apenas y podías pasar, algunos mas descarados me agarraban a su antojo mis nalgas, pero lo estaba disfrutando, tanto que pasaba por donde hubiera mas gente para poder sentir mas esos apretones.
Entre copa y copa Dulce empezó a subir el tono con su novio, así que yo platicaba con Manuel, el amigo, me contó que tenía 27 años, trabajaba en una empresa como director de marketing, la verdad no era muy guapo, pero me cayó muy bien, era alto pues medía 1.85, era musculoso y vestía bien. no sé como pasó pero de pronto ya nos estábamos besando y la cosa se ponía muy caliente, yo nunca había imaginado que me comportaría así, pues la verdad me estaba dejando llevar, el me manoseaba todo, evitaba que tocará mi entrepierna, por obvias razones, el me estaba prácticamente fajando ahí, hasta que me dijo – mira, mi departamento está muy cerca de aquí y me gustaría llevarte– No supe que contestar, me salvó el ver que Dulce no estaba y justo iba llegando con su novio, ella estaba súper borracha que no s podía mantener en pie, así que su novio le dijo a Manuel – Wey ya vamos, Dulce ya no puede más, vamos por tu coche que está más cerca y las vamos a dejar– Manuel hizo una cara de desagrado pero aceptó.
Pasamos por su coche en un complejo de departamentos muy lujoso, esperamos a que saliera en su coche y Miguel (el novio de Dulce) me pidió que me fuera con Manuel y que los siguiéramos. Nosotras nos íbamos a quedar en un departamento que tenía el papá de Dulce en la CDMX.
Cuando me subí al coche de Manuel lo primero que dijo fue – lastima que se nos arruino lo noche, me hubiera encantado estar más tiempo contigo– yo le pregunte cuales eran us intenciones y el fue claro – La verdad es que estás guapísima y hacerte mía es lo que quiero, pero también me gustaría que salieras conmigo y si se puede pues ver que pasa– yo le contesté que no podía ser eso y le dije – Nunca he estado con un hombre, hoy cumplo 14 años y es la primera vez que salgo de fiesta, con eso te digo todo– el hizo una cara de asombro y me contestó – espero que no me demandes por haberte tocado toda, no imaginaba que fueras menor de edad, no lo pareces– a lo que yo contesté – no te preocupes, la verdad me la pasé muy bien y me gustaste muchísimo– seguimos el camino y platicamos mas, nos despedimos con un beso y cambiamos nuestros números.
Nos dejaron en la entrada de un edificio de departamentos igual muy lujosos, me costó mucho trabajo subir y llegar a la puerta de la entrada del departamento del Alberto, el papá de Dulce, busque las llaves en su bolsa y como puede abrí y la metí, cuando entramos lo peor estaba por pasar, sin saberlo estaba sentado en la sala Alberto con una botella de Whisky a la mitad, yo iba sosteniendo a Dulce, cuando nos vio hizo una cara de sorpresa y enojo, dulce ni reaccionaba ni sabía lo que pasaba, Alberto se levantó y sin decir nada cargo a Dulce, (Alberto es un hombre que mide 2.04 m, complexión gruesa, rasgos fuertes, unas manos muy grandes, siempre viste de traje, siempre huele bien y aunque varias veces lo vi tomado nunca perdía el porte) la llevo a un cuarto, regreso y con mucho enojo me pregunto – Tú ¿quién eres y por qué mi hija viene así? – yo me quedé muda, estaba atemorizada, una porque Dulce estaba completamente borracha, pero lo peor es que era yo y el ni se había dado cuenta, así que se iba a enterar, y eso me dejo helada y sin saber como reaccionar, insistió pero yo no podía ni hablar, hubo un momento de silencio hasta que sólo pude decir – Perdón– el dio un respiro y dijo – Mira se ve que eres una jovencita igual que mi hija, y aunque llegó borracha te agradezco que la hayas traído a aquí – de repente se me quedo viendo y me dijo – Eres tú Luis, pero qué demonios pasa aquí– cuando dijo mi nombre me quede aún mas congelada, no sabía donde meterme y sólo quería desaparecer de la tierra, el se me quedó viendo y sólo me dijo – no te preocupes, era algo que ya sospechaba, además estoy muy borracho y sólo quiero descansar y relajarme, así que siéntate y mejor explícame qué pasó–
No podía más que hace lo que me pedía, el veía mi cara de terror y me dijo –Mira como te dije no te voy a regañar, solo viene aquí a relajarme y no pensé encontrarme con esto, ve por un vaso, te voy a invitar un trago y me vas a decir qué pasó exactamente– yo obedecí, fui por el vaso, me sirvió y entonces con muchos nervios de mi parte el empezó a preguntar y yo sólo contestaba frases cortas, suficiente para contarle todo, para mi fue algo tan raro, que no me di cuenta que la botella se acabó, así que me dijo –Ya se acabó la botella Lu…. perdón, de verdad te ves como una chica que no sé si tengas nombre– sin saber porque reaccione y contesté de inmediato – Zoraida – El sonrió levemente y siguió – Bueno Zoradia, acompáñame a comprar otra botella más, abrígate por favor, una señorita no debe salir vestida así tan noche– me sorprendieron sus palabras, pero tomé un abrigo de Dulce y lo acompañé.
Cuándo subí al coche lo primero que me dijo fue – La verdad es que de no ser porque traías el celular en la mando con la funda que te regalo mi hija con tu nombre jamás habría sabido que eras tú– su tono era muy relajado, ya sabía que así era su tono de borracho, porque sobrio era muy serio y formal, el siguió – De verdad que luces como otra chica más, no puedo creer que seas tu– esas palabras me atormentaban, porque estaba segura que el hablaría con mis papás, pero inmediatamente me sorprendió mas diciéndome – No sé que decir, te prometo que te guardaré el secreto, sólo te pido que seas sincera conmigo y pues como no quiero tomar solo, me acompañes con otras copas– eso lejos de calentarme me incomodó. de hecho la sorpresa que me había llevado y los nervios me habían bajado la borrachera de golpe.
Eran apenas como las 9 de la noche, aunque parecía que había pasado una eternidad, el se detuvo en una vinatería grande y me pidió que bajará con el, me pregunto si quería algo y escogí unos skyblue, él compró dos botellas; después extrañamente se paró en una tienda rara (después supe que era una sex shop) y me pidió que lo esperara. Regresamos al departamento y el me sirvió Whisky directamente sin preguntarme, puso música y me dijo – Ya relájate, no le diré a nadie lo que pasa contigo, me sorprendió, pero en la política siempre encuentras de todo, no eres la primera persona que conozco así y a mi no me interesa meterme en asuntos personales ni íntimos de nadie que no tenga que ver con mi trabajo, te conozco desde hace mucho y como ya lo dije antes, eres parte de mi familia, sólo te pido que cuide bien a mi hija, aunque ahora entiendo porque cuando se escapan se duermen temprano y se despiertan hasta las 2 de la tarde, son unas borrachas, debería darles pena que dos señoritas anden haciendo esas visiones– la verdad es que si pasaba eso, pero yo siempre lo hacía como niño, era la primera vez que salía de fiesta con Dulce como Zoraida, y otra de las verdades es que Dulce dormía como piedra cuando tomaba y nada la despertaba, ni los temblores. Yo le conté todo de mi, mientras el hacía preguntas como si tenía novio, todos los detalles de Zoraida, le conté que era la primera vez que salía así, que me vestía con Dulce pero que nunca había conocido chicos como niña hasta ese día, me pregunto si era virgen, le dije que si y todo todo lo que hacía con detalles.
Todo lo que Alberto me dijo me tranquilizo, así que después d un rato ya me desenvolvía como Zoraida, llevábamos botella y media de las dos que Alberto compró y me empecé a sentir muy borracha, el se veía entero pero me hizo saber que ya estaba borracho, para ese momento ya me había quitado las zapatillas y estábamos sentados uno al lado del otro, hasta que le dije que ya me sentía mal, el me dijo, si quieres ya vete a dormir, así que le dije – si, ya no puedo más estoy súper peda– en eso me levanté y el también, se hizo notoria la diferencia de estaturas, le sonreí y el me tomó la mano, agradeciendo por mi sinceridad y ser como era, caminé hacía el cuarto donde Dulce dormía y el se apuro en alcanzarme antes de que yo abriera la puerta, se puso detrás mío y me tomó la cintura, yo reaccione moviéndome asustada y el me dijo al oído con una voz gruesa –quédate conmigo– yo me paralicé y el sin preguntar me levanto en sus brazos, me llevó así a la recamará del fondo, me aventó en la cama y se quitó la camisa, vi entonces frente a mi a un hombre enorme, con un cuerpo grueso, yo sólo le puede preguntar qué hacía a lo que el contestó – te daré el mejor regalo de cumpleaños– yo me asusté y el se puso sobre mi, me sujeto las manos contra la cama y por mas que traté de soltarme su fuerza era inmensa a comparación de la mía, el me empezó a besar a la fuerza la boca, el cuello y los hombros y me dijo al oído – relájate y te la pasarás muy bien, de verdad sólo afloja el cuerpo– en ese momento y con la voz gruesa que el tenía, me deje llevar, ahora todo parecía que lo hacía con suavidad, bajó mi top y el bra d encaje y se concentro en mis pezones hinchados por los chupones, yo sóloo estaba sintiendo placer, sentía su boca enorme comiéndome mis pequeños senos. se levantó frente a mi, yo estaba con las piernas rodeando su enorme y varonil cuerpo, me hizo las piernas a un lado y me quito de golpe el microshort, dejándome en tanga, me volteo y entonces del buró saco una crema y me empiezo a dedear con esa crema (después supe que era un relajante anal, el que había comprado en la sex shop) me empezó a introducir un dedo, que era enorme, su dedo era más grande que mi pene en erección, y me dijo –No me había dado cuenta que tenías este culote, cuanto tiempo desperdiciado– eso me enloqueció y solo alcance a decirle – tómalo, es tuyo– en eso escuche como se quitaba lo que le quedaba de ropa, me volvió a voltear y pude verlo desnudo, un cuerpo grande, el muy alto, no esta marcado, pero si se veía muy fuerte, baje la mirada y vi un pene enorme, como nunca lo había visto, ni en las porno que me encantaba ver. Me separo las piernas e hizo mi tanga a un lado, se puso sobre mi, y me comento a besar mis senos, mi cuello y mis hombros, me devoraba con su boca, sentí la enorme punta de su pene en la entrada de mi ano, poco a poco empezó a empujar y gracias al relajante, aunque me estaba destrozando su enorme pene iba entrando, yo gemía de dolor y placer, Alberto sacaba lo poco que metía y lo volvía a meter, muy despacio pero cada vez más adentro, hasta que después de unos 6 minutos ya estaba hasta adentro, yo no entendía como semejante polla podía entrar en mi culo, el me dijo de repente – estás súper apretada, no se como aguantas mi vergota– ni yo misma lo sabía. Estuvo bombeando como unos 20 minutos cuando de repente empezó a bombear mucho más fuerte, yo sentía como me partía en dos, y como mi cadera se separaba y mi ano se estaba abriendo muchísimo, su pene tenía un grosor como de 8cm y de largo como unos 25 cm, yo no podíaa hacer nada, de repente pasa mis piernas en sus hombros, y sentí como llegaba hasta mis entrañas, el se había vuelto una bestia, yo seguía muy borracha y eso ayudo a que no me doliera tanto, habían pasado como unos 30 minutos cuando empezó a bramar como un macho en celo, cuando de repente en mi interior paso una sensación tan deliciosa, era un calor exquisito que me llenaba el estomago, el bajo la velocidad y yo le suplique que se quedará así un momento, el se dejo caer sobre mi y yo sentía como me llenaba por dentro con todo su semen, le supliqué que no se saliera, quería quedarme así toda la noche, después de unos 5 minutos, el salió de mi, se levanto y entro al baño, yo solo alcancé a sentir como salían chorros de semen de mi cola y me acomodé mi tanga, sentía todo mi culo mojado y pegajoso, no pasaron más de dos minutos cuando me quedé dormida.







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