Una Bella Historia En Complices Spa - Capitulo Duodecimo Sexto
Relato de comunidad Gayschedule 3 min de lectura calendar_today Septiembre de 2008

Una Bella Historia En Complices Spa - Capitulo Duodecimo Sexto

Por Albert C. Wallace. Aquella inolvidable noche, estuvo rodeada por el encanto y la belleza que hicieron que Sebastián, Julián y yo, alcanzáramos las más altas cumbres del erotismo y del sexo. Todo fue fantástico, ensoñador. ¡Fuera de serie! Sebastián me hizo el amor delante de Julián de....

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Por Albert C. Wallace. Aquella inolvidable noche, estuvo rodeada por el encanto y la belleza que hicieron que Sebastián, Julián y yo, alcanzáramos las más altas cumbres del erotismo y del sexo. Todo fue fantástico, ensoñador. ¡Fuera de serie! Sebastián me hizo el amor delante de Julián de un modo distinto. Como nunca antes lo había hecho. Lubricó mi culo con su propio néctar y sin contemplación ninguna, empujó su polla clavándola hasta lo más profundo de mi culo, entrando y saliendo salvajemente sin parar. Julián a pesar de ser quien propuso tal juego, no podía ocultar sus celos al contemplar la escena de sexo en vivo… ¡delante de él! Sebastián entre tanto se relamía del placer que sentía poseyéndome, mirándolo fijamente como esperando su reacción y con una sonrisa cínica y desafiante le preguntó: -¡Qué te parece, Julián? ¿Qué tal lo hago? ¿Mejor que tú? -Eso está por verse –respondió Julián con gesto duro. Sin poder controlarse por más tiempo, Julián se paró del sillón en donde se encontraba, viniendo hacia nosotros. Por un momento llegué a pensar que su intención no sería otra distinta que apartarme con brusquedad de Sebastián. Pero no fue así. Contrario a lo que yo pensaba, cogió mi polla entre sus manos y empezó a ordeñarla y luego de un rato se la llevó a su boca para mamarla con ansiedad desbordante. Yo estaba a punto de eyacular. Sentía placer por delante y por detrás. -¡No puedo más! ¡Oh! –gemía yo en medio de mi estrabismo. Por igual, el dolor que me producía la verga de Sebastián y de la forma tan atroz como entraba y salía, se compensaba con la succión de mi verga por cuenta de Julián. En este juego llevábamos más de media hora. ¡Un verdadero record! -Creo que es tu turno –dijo Sebastián, señalando a Julián. -Cuando quieras –fue su tajante respuesta ante la propuesta, y agregó-: Recuerda que estamos en competencia, acerca de quien dura más tiempo y quien lo hace mejor. -Eso está claro –respondió Julián sin titubear un instante. Seguidamente, sacó de mi culo su miembro duro, pero sin dejar de masturbarse. -Quiero que vean salir mi potente chorro de leche –dijo excitado- Quiero derramarme en tu pecho, culón sabroso. Yo obedecí gustoso, colocándome en posición boca arriba y poco tiempo después, en medio de agudos chillidos y contracciones violentas, Sebastián exclamaba: -¡Me vengo… me vengo! ¡Me vine! ¡Ya! En ese momento sentí sobre mi pecho, su leche caliente a borbotones, bañándome con sus esencias. Con ese precioso néctar, yo me acariciaba todo el pecho, la punta de mis tetillas, el vientre, mojando mi pene, mientras Julián disfrutaba de todo aquello, enajenado en medio del furor colectivo, y sin más esperas se aprestó a enterrarme su filuda verga por el culo. Yo sentía un ardor terrible por la embestida anterior, pero el pacto entre los tres había sido ese, y por consiguiente yo estaba dispuesto a correr el riesgo de soportar aquel gozoso suplicio. -Voy a derribar tu record de media hora de seguido, y si es así, te veré puesto en cuatro patas, castigándote con mi verga. ¿Estamos? Sebastián vaciló por unos instantes antes de decidirse y dijo: -¿Y si gano yo, qué me darás? -Mi culo será tuyo, pero lo dudo. Sé que voy a superarte –respondió Julián en tono sosegado. -¿El culo? –me pregunté asombrado. Ni siquiera yo que iba a ser su marido, había tenido aún ese privilegio. Julián estaba seguro de apostar y salir triunfante y comerse a Sebastián como cruel venganza por la infidelidad de que había sido objeto por parte nuestra. ¿Pero los resultados dirían lo contrario? ¿Cuál de los dos ganaría “el campeonato” y se comería al perdedor? ¿Y el derrotado, sea Julián o Sebastián estaría dispuesto a cumplir el pacto de ofrecerle al otro el anhelado capullo? …CONTINUARÁ…

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24 de septiembre de 2008

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