Por: ALBERT C. WALLACE -Ahora déjanos tocarte –dijo Julián. Ronald tenía henchida su gran polla que dejaba traslucir a través de la tanga diminuta. -¡Sí, acarícienme! –respondió Ronald con ansiedad. -¿Quieres sentirte mujer, Ronald? –volvió a preguntarle Julián. -Sí, quiero sentirme una hembra total. Seguidamente, lo conducimos a la habitación y ante el espejo del tocador, empezamos a morbosearlo; acariciándole sus ricas piernotas, recorriendo sus torneadas nalgas con nuestras lenguas, después de subirle la falda del ceñido vestido. Entre Julián y yo le quitamos la tanga y mientras Julián le mamaba la polla, yo le abría las nalgas de par en par y empecé a chuparle el ano con ciega locura. -¡Ah! … ¡Oh! ¡Qué rico! ¡Másss! ¡Asiii! –decía gimiendo Ronald, pleno de gozo. Sin más esperas y cuando mi saliva había lubricado y dilatado su agujero, procedí a introducirle un dedo, entrando y saliendo. Ronald estaba a punto de eyacular. De repente exclamó: -¡Quiero clavo! -¿Clavo? –me preguntó Julián todavía sin entender. -El chaval quiere que lo claven… mejor dicho, quiere una buena polla dentro de su culo para sentirse una hembra total. -¿Cuál de las dos quieres? Escoge –le dijo Julián. -Quiero la de ambos; pero primero quiero la suya –respondió Ronald. Y sin ningún miramiento, Julián lo hizo poner en cuatro patas y le enterró su gran polla de una certera estocada. Ronald pegó un alarido de muerte, mientras yo lo ordeñaba y mamaba su pene. Antes de lo esperado, Ronald eyaculó un poderoso chorro de leche. Julián sin embargo, seguía castigando con su verga feroz de veinticinco centímetros, sin atender las súplicas de Ronald que imploraba: -¡Ya acabé! ¡Ya acabé! Por favor, sáquemelo. Me esta haciendo daño. Ya no aguanto más. Pero todo fue en vano, porque Julián duró dentro de él hasta saciarse. Luego seguí yo, y entre los dos acabamos con él. El pobre Ronald estaba a punto del desmayo. La embestida había sido feroz. -¡Me rindo, me rindo! ¡Ya no más! Se los suplico. Ronald chillaba. No sé si de dolor o emoción, o ambas sensaciones juntas. …CONTINUARÁ…

Relato de comunidad Gayschedule 2 min de lectura calendar_today Octubre de 2008
Una Bella Historia En Complices Spa - Capitulo Duodecimo Noveno
Por: ALBERT C. WALLACE -Ahora déjanos tocarte –dijo Julián. Ronald tenía henchida su gran polla que dejaba traslucir a través de la tanga diminuta. -¡Sí, acarícienme! –respondió Ronald con ansiedad. -¿Quieres sentirte mujer, Ronald? –volvió a preguntarle Julián. -Sí, quiero....
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