Dí­a De Clases Frag II
Relato de comunidad Gayschedule 11 min de lectura calendar_today Diciembre de 2009

Dí­a De Clases Frag II

En el instituto en un rincón de la biblioteca se encontraba Frankí§ois, destrozado ante la despedida, ante el adiós a lo que se ama y se pierde por capricho, egoí­smo, orgullo; propio y ajeno. Las lágrimas rodaban lentamente por sus mejillas, su corazón se cubrí­a del manto lúgubre del....

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En el instituto en un rincón de la biblioteca se encontraba Frankí§ois, destrozado ante la despedida, ante el adiós a lo que se ama y se pierde por capricho, egoí­smo, orgullo; propio y ajeno. Las lágrimas rodaban lentamente por sus mejillas, su corazón se cubrí­a del manto lúgubre del crepúsculo que le dice adiós a un sol cansado de calentar e iluminar, ante el poco esfuerzo prestado por su amado para recuperar lo que para él era el amor más perfecto, más grande y único que se puede sentir entre dos seres de está creación, que se podrí­a tener; ido en su pensamiento se encontraba, no se percato de que lo habí­an estado siguiendo desde muy cerca y por todos estos dí­as de amargo dolor y suplicio sin su amado. ¡Hola! * Se acerco Arredondo con dulzura - Hola * Dijo quedamente mientras le veí­a sentarse a su lado - ¿Te sientes bien? * Pregunto mientras se sentaba a su lado, le abrazo con suma ternura, le beso repetidamente en los labios, mientras le decí­a: - No te preocupes hay otros tantos de acá que darí­amos todo por ti. Vida, alma y sombrero. Lo sé Arredondo, los sé, pero, esa no es la solución, le amo. Todos vosotros lo habéis visto, él es mi vida. * Respondió entre gemidos tristes y sollozos, le abrazo con desespero y con angustia retenida - Muchos lo sabemos y compartimos, otros simplemente no les importa y no se meten, yo soy de aquellos que más te quieren, te quiero tanto mi pequeño Frankí§ois, no imaginas cuanto * Le izo el rostro, le beso con pasión en la boca mientras le acomodaba los cabellos rubios revueltos, le abrazo con furor y le beso de nuevo en la boca con ansia y con deseo apasionado - ¡Maldita Chanda! * Replico desde la parte posterior del salón, una voz que los puso en alerta. Mientras una figura se alejo veloz del lugar, sin dar pie a nada más - Arredondo trato de abrazar a Frankí§ois, abrazarlo con amor y fuerza para que no fuera tras de aquella figura, pero este de un estrujón le hizo rodar por el piso mientras se alejo veloz tras de aquel ser que le habí­a gritado. Aquella silueta que se deslizo veloz y rauda como habí­a llegado. Vio como la silueta se dirigí­a a las duchas del piso superior y le siguió, hasta que sintió que se encerraba en uno de los cuartos sanitarios. Los sollozos le delataron y con candidez se acerco a la puerta. ¡Toc - toc! ¡Hola, bebe! * Se acerco lo suficiente - Te amo ¿Me amas? * Entonces crees que estoy ciego, crees que no te vi lo que estabas haciendo con Arredondo, mientras yo me deshací­a en tristeza y quebranto por haberte dejado, * Replico con furia incontenible a gritos - No es lo que tú crees, amor. Es solo que él... ¡Él!, ahora lo va a culpar, así­ nos involucras a todos, con tu imagen de santurrón y perfección, para podernos comer y ya. Pero, no es así­ bebe... No me digas bebe, ¡Perro desgraciado! * Golpeo la puerta con furia para salir y dirigirse al fondo junto a las duchas - Amor * El rostro de Frankí§ois se descompuso en un rictus de supremo dolor y angustiosa impotencia - Frankí§ois se acerco con paso lento y le abrazo por el cuello mientras le buscaba en aquellos inmensos ojos pardos la razón que le aguzaba aquel dolor. Aún con su rabia y dolor Frederick le abrazo por la cintura y se refugió en aquel ser que le hacia la vida tan especial y única. Reclino su cabeza sobre aquel pecho, y se dejo llevar del latir de aquel corazón que sabí­a latí­a solo para él. Se sintió orgulloso de amar, y de poder ser amado. Rompí­a en llanto desolador y melancólico que partí­a de lo más profundo de su ser. Sabes cuánto te amo, por favor no dejes que esto se acabe o destruya por un malentendido, te lo suplico con el alma y el corazón * Le hizo el rostro para mirar aquellos ojos inundados de lágrimas, las limpio con dulzura con su mano - Porque, ¿Por qué lo hiciste? * Mientras dolorosas e incontenibles lágrimas de dolor y quebrando rodaban por sus mejillas y se mezclaban en la camiseta de Frankí§ois. Lo abrazaba con fuerza y dolor - No hice nada, el solo aprovecho la oportunidad para declarar su amor, él creyó que era el momento adecuado para poder acercarse. Yo solo estuve en el momento preciso a la hora precisa. Yo te vi besándole, ¡Te vi! * Mientras cerraba sus labios con fuerza y empuñaba sus manos con impotencia y furia contenida - No, amor, tu viste que él me besaba, simplemente fue eso, eso lo puedes perdonar, ¿No? * Le miro detenidamente a los ojos - No lo sé, porque deberí­a hacerlo, por todas tus mentiras * Le miro a los ojos como buscando una respuesta al dolor que le embargaba - Amor, amor... Sabes que todo cuanto te he escrito es verdad, no necesitas que te lo diga * Su mirada se perdió en los ojos pardos de su amado - Los chicos se miraron a los ojos profundamente, agobiados por la corta separación y la falta de afecto y amor mutuo de esos dí­as. Era como si dos mitades se hubiesen vuelto a unir después de saberse separadas, es como si los segmentos por fin hubiesen hallado la forma de unirse y continuar siendo lí­neas al infinito. Se sintieron más unidos que nunca. Sus rostros se acercaron lentamente para que sus bocas se entreabrieran, para cerrarse en un apasionado y amoroso beso; mientras sus manos con ansias y desespero comenzaron a recorrer aquellos juveniles cuerpos, en un frenesí­ tan apasionado como necesitado. Desesperados por la pasión y por el poco contacto pasional de los últimos dí­as, ambos comenzaron a despojarse de sus blue jeans y bóxers, mientras sus miembros se encontraban a los aires y sus manos jugueteaban con sus glúteos, sus labios se confundí­an en besos y gemidos cada vez más apasionados, mientras sus miradas se perdí­an al unisonó, disolutas y ecuánimes . Esta vez la iniciativa la tomo Frederick, quien toma a Frankí§ois por las nalgas con fuerza y le iza hasta el apoyo de los lavados, le sentó ahí­, le bajo completamente los blue jeans y bóxers hasta los tobillos, y con desespero posiciono su boca sobre aquella lanza rosada y palpitante que le llamaba a gritos y comenzó a mamarla, a hacer una felación profunda y placentera como lo habí­a hecho la vez anterior Frankí§ois. Con una avidez y rapidez que este tuvo que detenerlo para no correrse de inmediato y acabar con aquella pasión que le sofocaba y le hací­a palpitar en descontrol y lujuria. Le hizo ponerse de pie, y se entregaron a la pasión de los besos desmedidos mientras en la mano de Frederick se encontraba su verga empuñada con fuerza y lista, muy dispuesta para enfrentarse a su ritual de amor frente a la húmeda y ansiosa caverna de Frankí§ois que la esperaba y deseaba con ansia infinita. Frankí§ois se acomoda contra el espejo y el apoyo de los lavados izando su culo al aire con las piernas apoyadas en los hombros de su amado completamente abiertas, mientras su ano queda totalmente expuesto y dispuesto para ser inducido a los elixires del amor, coloca sus manos en ambas nalgas y las abre para permitir una penetración limpia y lo más profunda posible. Desde el baño diagonal Arredondo, ílvarez, y Ramí­rez, se encontraban reunidos, con los blue jeans hasta la rodilla y con sus lanzas rosadas erectas empuñadas con fuerza, dispuestas en sus manos para ser abalanzadas a los elixires del placer de la estimulación. Poco a poco la lengua de Frederick comenzó a juguetear con la enorme lanza, los cojones y el ano de Frankí§ois, mientras sostení­a su verga con fuerza en su mano, está estaba erecta por completo, sus venas brotaban ansiosas de placer y emoción. Luego entre jugueteo y jugueteo, fue acercando su lanza rosada y palpitante a aquella cueva húmeda y con olor a bacalao. Poco a poco se fue inmiscuyendo en aquellos placeres y el ojete se fue dilatando gradualmente al contacto de la calidez de aquella cabeza palpitante; Frankí§ois estimulaba su verga con rapidez y fuerza, mientras el pene totalmente erecto de Frederick se acercaba con su cabeza palpitante y rosada a la dilatada cueva húmeda. Le toma por la cintura con las dos manos y mientras acerca la boca a aquellos candorosos y púberes labios, su lanza comienza a juguetear entre las bolas y el dilatado ano de su juvenil compañero. Este al sentir la calidez de aquella enorme cabeza se sume en un beso profundo y total, con las manos aprieta las nalgas de Frankí§ois con fortaleza empujándole hacia adelante de forma que la lanza totalmente erecta que se encuentra en la puerta de su ojete, entra de un tirón en aquella cueva húmeda, fresca y olorosa. Los dos dejan escapar un gemido de placer que hace que los chicos de la ducha diagonal aprieten los labios de ganas, Mientras Ramí­rez, se deja correr en las pelotas de ílvarez, que sumamente excitado se acerca a los labios de Arredondo y le besa con desenfreno, Ramí­rez se agacha para comenzar a mamar las vergas erectas y explosivas de sus compañeros que se estimulan a cada momento con más y más rapidez, mientras se funden en un beso ambiguo y total. Este cambia de una verga a otra en plena excitación, mientras con sus manos aprieta los glúteos de sus dos compañeros a placer. Los glandes exudaban su elixir de lubricación, y Ramí­rez excitado lame con delicia aquellos jugos, los besos se mesclaban con los gemidos apasionados y desbocados. La saliva rodaba por aquellas cabezas palpitantes y rosadas hasta bajar por todo el cuerpo cavernoso hasta las bolas agitadas de los chicos. En los lavados los movimientos se vuelven cada vez más violentos entre los enamorados, que en medio de su pasión y gemidos no se han percatado de los tres voyeristas que se encuentran entregados a sus pasiones en el cuarto de baño consecutivo. Las nalgas expuestas de Frankí§ois comienzan a moverse con más ritmo y rapidez mientras las manos de Frederick aprietan aquellas nalgas con pasión y de vez a cuando le golpetean con palmaditas de ánimo, Frankí§ois le iza un poco hacia adelante para que la penetración sea más profunda y plena, Frederick se descarga sobre su cintura mientras de su pene totalmente erecto, brota como tirada por catapulta una ráfaga de semen hirviente que moja el rostro de Frankí§ois. Aquella vigorosidad va disminuyendo su potencia dejando esparcido aquel humor pegajoso, blanquecino y oloroso por la chaqueta, y luego entre la mano del mismo gestor de aquella explosión de placer, y esta comienza a derramarse por entre sus dedos, a medida que los gemidos de placer se van ahogando en su garganta. Lleva su mano a la boca de Frederick quien liba aquel humor con sumo beneplácito , a medida que acelera el movimiento de su pelvis y sus gemidos de placer se intensifican, sus piernas se tensan como lianas de acero y en un arranque veloz besa aquellos labios lasos de su amado para ahogar el gemido de placer, y de una rapidez felina extiende a Frankí§ois sobre los lavados mientras saca su verga erecta y explosiva, la toma con su mano y la agita con fuerza unas cuantas veces para dejarse venir con sus potentes humores y toda su abundancia sobre el pecho, pene, cojones y ano de su amado. Ante tal desenfreno, en el baño contiguo los tres voyeristas ya no se cuidan de ser descubiertos y dejan escapar sus gemidos de placer y deseo, los besos se intensifican, mientras se tiran de los cabellos con efusividad y ambos se corren sobre el rostro y boca de Ramí­rez que extasiado se deja llevar del encanto de aquellas dos lanzas que le expelen todo aquel lí­quido espeso y caliente. Aquel delicioso lí­quido viscoso que Frankí§ois recoge entre sus dedos y los lleva en a su boca con deleite y los chupa para sellar aquello con un profundo beso apasionado que mescla todos estos icores en sus labios en sumo placer y beneplácito. La puerta del cuarto de baño a quedado de par en par, con un ruido seco y violento, lo que hace girar a los dos chicos que se encuentran en los lavados de forma inmediata, que sorprendidos en su desnudes no dan crédito a la escena que se produce. Los tres miran a los dos que yacen al otro lado de los lavados, extenuados y satisfechos terminan de sacar las pocas ropas que les quedan, ambos grupos se contemplan su desnudez y su pasión. Todos tienen sus lanzas expuestas al aire, que empiezan a palpitar con emoción, las toman con fuerza entre sus manos y las agitan con gran satisfacción, y continúan mirándose los unos a los otros con ansia y deseo. Arredondo, ílvarez, y Ramí­rez, se estimulan, acarician, besan y felan; mientras Frederick y Franí§ois les miran, con sus lanzas erectas totalmente. Frederick besa apasionadamente a Franí§ois, mientras estimula la lanza erecta de su amado. Arredondo besa con pasión a Ramí­rez, mientras ílvarez le introduce esa lanza deliciosa y provocativa por el culo; con movimientos lentos y apasionados. Cuando se la ha hundido por completo, moja su dedo í­ndice con saliva y se lo introduce por el ano con gemidos de pasión. Aquellos tres aún con sus miembros en las manos, se dirigen hacia ellos con una sonrisa de satisfacción y malicia, mientras los dos chicos se dirigen una mirada de placer y desconcierto...

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11 de diciembre de 2009

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