Desde hace varios años me sentía atraído por las transexuales, pero tenía muchas dudas y desinformación acerca del tema. En varias ocasiones frecuente la zona del centro donde podía acceder a ellas y cuando superé temores mantuve relaciones sexuales con algunas, pero no pasaba de ser una transacción, sexo por dinero, nada más. En una ocasión conocí una trans muy bella y de trasero enorme a quien sÍ le interesó charlar conmigo, acepto tomar unos tragos y salir de juerga. Así que nos fuimos para la 1ª de mayo y entre trago y baile pasamos la noche en varios sitios hasta el otro día, luego terminamos en su casa con otras amigas de ella tomando hasta que decidí irme a descansar, ya que ellas no lo querían hacer, nunca más la he visto. La pase mas o menos, solo hubo sexo oral; me interesaba conocer su mundo más de cerca. Con esta experiencia aprendí, muy a mi pesar, que sus vidas son complejas, que necesitan de alicientes para superar día a día la dura vida que escogieron. De hecho, ella se había operado solo para prostituirse, pero quería volver a ser un chico, no se sentía femenina del todo. Además, el ambiente es pesado, drogas, alcohol, promiscuidad; incluso esa noche me robaron la billetera unas “amigas” con las que estábamos.
Pero sabía que había más en su mundo que prostitución, así que volví a buscar en Internet hasta que dí con GUIA CEREZA, en ésta comunidad empecé a hacer amigas trans y a comprenderlas realmente, a entender lo que viven pero también a disfrutar de sus personalidades, incluso a entenderme, que no me hace precisamente homosexual el ser admirador de la belleza transexual y es por que precisamente ellas son femeninas.
Una de las amigas que hice en Guía, fue permitiéndome entrar en su mundo, permitiéndome conocer su perspicacia, sus complejas experiencias y su hermoso ser. Convirtiéndose en una valiosa amiga virtual, que pude conocer por videos y fotos, a propósito, es muy bella. Con cada encuentro en guía nuestra amistad se fortaleció.
Ella, a quien considero una persona única, de quien se piensa es dura y malvada, no sólo por su status en Guía, sino por lo directa y frentera, me mostró un mundo de sensibilidad enorme. Sólo hay que ver sus ojitos grandes y expresivos y su delicado maullido ante una torta de chocolate, ante una caja de galletas “colaciones de la abuela” que agradeció con una sencillez enorme. Hasta que un día eso que para algunos parece inalcanzable cambió, ella me aceptó una salida. Conversamos largamente, charlamos extensamente, me llevó a un lugar muy valioso para ella, su escondite entre las multitudes, hace mucho no escuchaba buena salsa y son, el lugar era el indicado. La atmosfera nos permitió conocernos como seres reales; y luego de varias cervezas me invito a su intimidad. En realidad no me lo esperaba, ni que me aceptara unas cervezas ni que me llevara a su sitio favorito y menos a su bosque privado. En la calle, luego de que salimos, me arruncho tiernamente, me maulló eróticamente, nos besamos locamente y yo sólo podía pensar en abrazarla y no dejarla ir, en deleitarme en sus labios por esos minutos preciosos.
Llegamos a su casa, nos abrazamos, me aferré a ella con fogosidad, nos besamos aún con mayor pasión, pero lentamente, nos deteníamos para mirarnos en lo más profundo de nuestras almas. Fue desnudándome mientras me besaba, la desnude mientras la admiraba, mientras encontraba en ella ese ser virtual que ahora real jamás esperé tener entre mis manos, contra mi piel, luego fueron caricias y besos sublimes. Busque con mi mano su pene vigoroso y lo tome en mi boca, lo lamí con placer y gusto mientras mis manos seguían tocando su candente cuerpo. Después de que le hice sexo oral con fogosidad, ella me terminó de desnudar, acarició mi ano en tanto me hacía sexo oral, en tanto me enloquecía con sus caricias y su boca, me puso crema, sentí temor pues nunca había sido penetrado y sabía lo que me esperaba, no importó, era ella, la tenía entre mis piernas, no en una cámara, no en una pantalla… y me penetró; tomo mi virginidad anal, se la entregue sin pensarlo, busque disfrutarlo y en medio del dolor creo que lo goce; sobre todo al verla a ella disfrutándome, al ver su rostro de enfurecido placer, al apretarme con dureza, al lanzar sus vergazos dentro de mi encendido ano. Se desplomo por unos segundo sobre mi y sentí ese exquisito aroma de su piel sudorosa. Luego, y siempre bajo su tutela y sus instrucciones, vistió mi pene de látex, se subió sobre mí, busco con su mano cremosa mi pene llevándolo a su delineado trasero, colocó la punta en su ano y se dejo caer sobre mi miembro erecto y deseoso. Se movió como una gatilla salvaje e iracunda; apretaba mi falo en su recto y me hacia sentir estertores por todo mi ser; luego un grito que se confundió con un aullido me estimuló, me enloqueció, me dejé venir dentro de su cuerpo hasta el éxtasis. Fue delicioso, insuperable, inalterable.
Cuantos no esperamos que en algún momento de nuestras vidas podamos volver reales nuestras fantasías, que la persona que nos provoca deseo nos lleve al placer, que dejen de ser unas imágenes digitales y las podamos palpar, besar, disfrutar. A mi me pasó, lo pude vivir. Lo que sucedió luego no lo sabrán, no lo contaré, se quedaré en mis felices memorias.







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1 comentario
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login EntrarEs bueno que nos cuentes que hay más allá de la prostitución, ellas son un mundo muy bello.